Licitar el voto electrónico, un proceso que marcará el éxito o fracaso de una elección

Licitar "limpiamente" la tecnología electoral es vital para la Democracia. Foto: Vortal

La decisión de implementar el voto electrónico no es fácil. Los países tardan años para superar miedos, dudas, barreras económicas, e incluso culturales, y poder así, apostar a la modernidad.

Tras la conquista de la aceptación, las naciones deben enfrentarse a procesos y decisiones igualmente difíciles, pues decantarse por el tipo de tecnología que se adapte a las leyes y necesidades del país, exige de altas dosis de responsabilidad profesional, social y política, así como de compromiso y conocimiento en sistemas electorales.

Es allí, donde inicia un mecanismo clave para garantizar el éxito de la aplicación del voto electrónico cuando la tecnología no va ser proporcionada por el organismo electoral del país: la licitación para la adquisición de software y hardware que garanticen la automatización del sufragio.

Cuando la licitación es convocada por el sector público, son muchas las sombras que se tejen por los consabidos intereses políticos y económicos que se mueven detrás de un gobierno. Sin embargo, garantizar pulcritud en la selección de la empresa que proveerá la tecnología, marcará el éxito o fracaso de una inversión millonaria, y lo que es más importante, de la preservación de la esencia de la Democracia, el voto.

Partiendo de estas necesidades, para llevar adelante una licitación limpia y eficiente de voto electrónico, los expertos recomiendan condiciones de tipo normativo, técnico y de organización que califican de insoslayables. Algunas son, que la licitación sea pública -que permita competir a tantas empresas como haya en el sector-; que los pliegos de peticiones sean claros exactos y completos -evitar especificaciones restrictivas-; considerar exigir experiencia comprobada en el área; incluir el comprobante impreso del voto electrónico -para garantizar la auditoria del sufragio- y pedir actualización de las normas de seguridad de los sistemas.

Con estas y otras condiciones técnicas cubiertas, se podrá seleccionar un tecnología que explote las bondades del voto electrónico: rapidez, exactitud, auditabilidad y seguridad, es decir, que en cada elección, el electorado sepa que los resultados se darán en un tiempo prudencial para evitar las dudas de fraude o manipulación; que cada voto emitido sea contado; que el secreto del sufragio se preserve; y que ante cualquier eventualidad, exista la posibilidad de corroborar en físico lo arrojado por el escrutinio automatizado.

La importancia de respetar el cumplimiento de una licitación que responda a los estándares de seguridad y transparencia, no solo refleja el compromiso político y social de entregar a un país un sistema automatizado del voto óptimo y blindado al fraude, sino también de presentar ante el mundo, una tecnología cuya precisión y seguridad, defiende la Democracia por encima de cualquier interés.

Son muchos los obstáculos que el voto electrónico ha vencido, principalmente para lograr la aceptación ciudadana sobre la base de seguridad y transparencia, por lo que los países que se encaminan a automatizar sus comicios, algunos casos en Latinoamérica son México, Panamá, Colombia y Perú, deben estar conscientes, que la selección de la tecnología electoral será la base sobre la que se sostendrá la institucionalidad y la democracia de esas naciones.

La voluntad política será puesta a prueba en 2012

En México usarán, por primera vez, el voto electrónico este año.

El 2012 arranca con nuevos bríos para el voto electrónico en el mundo. De la treintena de países que actualmente cuentan con sistemas automatizados de votación, varios volverán a probar la transparencia y seguridad del sufragio digital, pero además diferentes naciones se preparan para enfrentar el reto de organizar sus primeras votaciones electrónicas y otras trabajarán en darle sustento legal a la automatización.

Visto el panorama, el 2012 sumará logros en tecnología electoral, pero también pondrá a prueba la voluntad política de los gobiernos por impulsar la forma más afectiva, eficiente y segura que existe en la actualidad para ejercer el derecho al sufragio: el voto electrónico.

Entre los países que apostarán por sumarse, al todavía selecto grupo de naciones con votaciones automatizadas están México y Perú; mientras República Dominicana dará un primer paso al tecnificar una de las fases del proceso -escrutinio- y Paraguay someterá a debate y aprobación la normativa que habilitará el voto digital.

Estas naciones de Latinoamérica serán ejemplo de iniciativa de completar sus programas tal cual fueron programados. La duda se cierne, pues la responsabilidad y compromiso de las autoridades gubernamentales jugará un papel fundamental, tanto por el suministro de recursos para cumplir los procesos, así como la garantía de dejar en manos seguras la adopción del voto electrónico.

Un caso de especial atención en México, pues en este país, luego de una ardua lucha, Jalisco, uno de los tres estados donde se admite legalmente el voto electrónico -los otros dos son Distrito Federal y Coahuila- aprobó una licitación fuertemente cuestionada para automatizar el voto en las presidenciales del 1° de julio. Aunque no se conoce el avance del proceso de implementación de la urna electrónica, la expectativa es que el programa salga airoso, pues de ello depende ganar la confianza del electorado, y por ende la aplicación en todo el país del sufragio digital.

En Perú, la oportunidad de probar que el voto electrónico diseñado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) funciona, se dará en septiembre, cuando se cumplirá el octavo referendo revocatorio de autoridades municipales y regionales. El organismo electoral asegura estar listo para repetir el éxito de la experiencia vivida en la provincia de Cañete en junio pasado. La aprobación de recursos será determinante para que el país suramericano avance.

Venezuela usará las máquinas de Smartmatic en tres procesos electorales este año.

Por su parte, República Dominicana, dará un paso fundamental en la generación de confianza para modernizar el sufragio. El 20 de mayo de 2012, cuando se realicen las presidenciales, se espera automatizar el escrutinio, como fase previa a la tecnificación de todo el proceso para el 2016.

Un país donde también se dará la lucha durante 2012 es Paraguay. Allí las fuerzas políticas pujan por la aprobación de una ley reglamentaria del voto de los nacionales residentes en el exterior, de forma que puedan ejercer ese derecho en las elecciones generales de 2013. La expectativa es que el parlamento adelante el proyecto de Ley donde se abra la ventana al voto por internet, en lugar del sufragio por correo o en las embajadas. Hasta ahora no hay decisión, pero el tiempo apremia, para que el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) tenga el tiempo suficiente de organizar las elecciones.

Finalmente cerramos con la revalidación del voto electrónico en Venezuela y Estados Unidos. En ambos se elegirá al nuevo Presidente de la República, pero además en el primero la oposición realizará primarias para escoger su candidato.

Estos dos países han brillado con luz propia a la hora de automatizar sus comicios. Venezuela de la mano de Smartmatic suma más de una docena de elecciones electrónicas. Máquinas provistas de identificación biométrica del elector, pantalla táctil, tarjetones electrónicos, comprobante en papel del sufragio, escrutinio y transmisión automatizada, son algunas de las fortalezas con las que cuenta el robusto sistema venezolano.

En Estados Unidos, son múltiples las empresas que participan, ya que la decisión del sistema electoral está en manos de las autoridades locales (condados), con lo cual se despliegan más de 3 mil 140 mecanismos comiciales que pueden ser diferentes entre sí. Entre los modelos que se usan en la potencia del norte, se cuentan pantallas táctiles, con y sin registro en papel del voto, así como papeletas para el sufragio y escáneres ópticos para el escrutinio.

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