La tardanza multifactorial del boletín de resultados en Venezuela


Luego de las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre en Venezuela, han surgido algunas especulaciones sobre la aparente contradicción entre la existencia de un sistema electoral automatizado y el hecho que los resultados se hicieran públicos hasta 8 horas después de haberse autorizado el cierre de las mesas. A la luz de lo anterior, es justo aclarar, que en esos comicios, la “tardanza” fue potenciada por múltiples factores, donde los del ámbito político pesaron más que los técnicos.
Uno de los elementos que influyó en el retraso, es que en el sistema electoral venezolano, casi la totalidad de las máquinas transmiten resultados oficiales tan pronto los miembros de mesa activen el proceso de transmisión (conectando el dispositivo de comunicación a la máquina); sin embargo la hora efectiva de cierre no es uniforme en todo el país, porque la Ley ordena que aunque se anuncie que el proceso terminó, la votación sigue abierta en los centros donde haya electores en cola, por lo tanto, la hora en la que la mayoría de los resultados se encuentran consolidados en los servidores de totalización es desigual.

Más de 11 millones de venezolanos renovaron el Poder Legislativo el pasado domingo. Foto: http://www.7medios.com


Ahora bien, hace pocos días el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró que esperaba emitir resultados dos horas después del cierre de las mesas, y lo hizo refiriéndose al cierre completo, y al hecho que históricamente para ese momento se suele contar con no menos del 70% de los resultados consolidados. Pese a esto, la hora de cierre no uniforme influyó en el tiempo que tomó consolidar resultados, pero también es cierto que ello no explica el prolongado plazo de espera que se experimentó.
Aquí es preciso indicar, que en el retraso además intervino un factor que afectó una de las ventajas del voto electrónico escrutinio, (consolidación y totalización de resultados rápidos sin importar la naturaleza de la elección), y es que fue un evento de cargos que aplican a circunscripciones locales, donde arribar a una tendencia irreversible suele requerir la consolidación de un número de resultados mayor al que requeriría una elección nacional.

Al menos 96% de las máquinas transmitió resultados en las primeras tres horas al cierre de las mesas.

Esa situación impactó el proceso del 26 de septiembre, pues las autoridades electorales se han caracterizado por publicar resultados cuando la mayoría de los cargos tienen una tendencia firme y no tan pronto como algunos la hayan alcanzado, es decir, cuando en otros países se dan a conocer los resultados de cada cargo tan pronto sea irreversible, en Venezuela se hace sólo cuando la mayoría o todos lo son. Vale acotar, que producto de la automatización, el grado de firmeza de las tendencias irreversibles es totalmente determinístico, de manera que los anuncios que realiza el CNE son definitivos y su adjudicación y proclamación puede realizarse de manera inmediata. En sistemas manuales este proceso toma días y hasta semanas.
Evaluado los aspectos del cierre no uniforme de mesas, así como anuncio de resultados totales de cargos con tendencia irreversible, en Venezuela también influye en la entrega del boletín oficial, el hecho que el CNE antes de divulgar públicamente los resultados, los mismos son compartidos con los actores políticos, de manera que éstos puedan contrastarlos con los números que manejan y comunicarle a la autoridad electoral su conformidad con los mismos.
A modo de ejemplo, un rector del CNE comentaba que en las elecciones de 2006, los resultados oficiales se divulgaron 90 minutos después de haber sido totalizados, pues ese fue el tiempo que tomó a los actores políticos hacer el respectivo cotejo. En varios países este reconocimiento toma minutos, pero el grado de polarización que existe en Venezuela suele multiplicar estos plazos.
No es posible cerrar este análisis sin mencionar el efecto de la diferencia de votos, pues precisamente lo cerrado de los resultados (en varios casos por menos de unas centenas de sufragios) hizo que tomara más tiempo llegar a tendencias irreversibles.
Este conjunto de hechos y no problemas asociados a la automatización, prolongó la entrega de resultados en Venezuela. Ahora bien, es precisamente en este tipo de circunstancias en donde el valor del voto electrónico es determinante, ya que la precisión que caracteriza a estos sistemas, es la que permite garantizar la firmeza de los resultados, mientras en sistemas de conteo manual este tipo de situaciones demanda re-conteos prolongados que, en varios casos (como en México en 2006 o en Florida en 2000) degeneran en situaciones en donde es la Corte Suprema y no los electores, los que determinan al ganador.

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