El voto electrónico no es cosa de juegos


En agosto de este año corrió la noticia que los profesores Alex Halderman de la Universidad de Michigan y Ariel J. Feldman de la Universidad de Princeton, lograron que en una máquina de votación de la marca Sequoia, corriera un juego de Pac-Man. El experimento -hecho sobre una máquina que fue ofertada en remate y que ya no era utilizada para contar votos-, los llevó a exhibir su “experimento” como una prueba de la inseguridad que ostentan algunos de los equipos empleados para automatizar los procesos electorales.

Los investigadores aseguraron que no violentaron los sellos de seguridad de las máquinas para acceder a la tarjeta de memoria. Explicaron que cumplieron el siguiente procedimiento: retiraron algunos pernos para acceder al interior de la máquina, luego extrajeron la tarjeta de memoria y la conectaron a un computador. Modificaron el programa de arranque y procedieron a instalar una versión del Pac-Man en la máquina.

Dos profesores anglosajones reprograron una máquina de votación para que funcionara el juego Pac-Man. Foto: Youtube

La publicación de la información causó cierta inquietud en estas blogueras. Por ello, se solicitó una entrevista con el vicepresidente de la Solución Electoral de Smartmatic, Eduardo Correia, quien explicó que ese experimento se hizo en una máquina de una compañía norteamericana fabricada en 1995.

Correia precisó que en un sistema automatizado de votación bien diseñado no se puede hacer nada parecido (alterar el software) con la práctica aislada o la manipulación de una sola máquina. Además explicó –sin ánimos de desacreditar a los académicos ni mucho menos defender a la competencia- que estos experimentos no se ejecutan en situaciones reales, pues no es lo mismo alterar el software de una máquina que ya no cuenta con los mecanismos de protección, que alterarlo en una máquina, el propio día de la elección, en un ambiente real.

Para el experto en tecnología electoral, el experimento hecho por los académicos no implica que haya posibilidad de alterar los resultados electorales. “Los sistemas a través de los cuales viajan los resultados son más seguros que los canales de transacciones electrónicas bancarias”.

La máquina reprogramada fue adquirida en un remate de equipos fabricados en 1995. Foto: Blogcdn

Detalló que todos y cada uno de los entes que interactúan en la infraestructura electoral tienen su identidad digital garantizada. “Toda la información que se intercambia con los servidores de totalización está protegida por algoritmos que son, incluso, usados en Estados Unidos para proteger información de Estado”.

Completó que por ejemplo en Venezuela, cuando se escrutan los votos y se transmiten los resultados, esta información llega a la sala de totalización del Consejo Nacional Electoral, y se almacena en sistemas de bases de datos. “Todo eso pasa de manera automatizada, con mecanismos de seguridad altamente confiables”.

Correia destacó que al modificarse algún elemento del software, colapsaría todo el sistema, y es por ello que reitera, “cuando se hacen esas pruebas, deben hacerse en un ambiente controlado similar al de una elección, para que realmente tengan un carácter científico”.

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