Serie: la automatización del voto IX. Auditoría del sufragio


El voto electrónico ha superado varios obstáculos y se ha ido consolidando como un sistema seguro, apalancado no sólo en la versatilidad y utilidad de sus herramientas, sino también en el abanico de posibilidades que brinda para ser auditado. Cada uno de sus sistemas (hardware y software) puede ser revisado por expertos contratados para tal fin, o por especialistas designados por los actores políticos. El fin último del proceso, es desentrañar, con rigor, cómo funcionan los equipos y programas para garantizar la exactitud de los resultados.

En Venezuela se aplican 15 aquditorías diferentes al sistema electoral en época de comicios.

Entre las fórmulas puestas en práctica para auditar al voto electrónico, está en primer término el mecanismo de autenticación del voto. Algunos modelos de máquinas, como el usado en Venezuela y en algunas localidades de Estados Unidos, permiten la emisión de una papeleta o comprobante del sufragio, el cual puede ser usado para un recuento posterior. Con este mecanismo, el voto digital tiene un respaldo físico que de ser necesario, podrá ser contado para verificar el escrutinio automatizado.

En otros métodos, se incluye la divulgación del código o programa fuente, de manera que los electores, representantes de los partidos políticos, así como organizaciones de veeduría electoral o de control ciudadano, tengan la oportunidad de examinar la exactitud del voto.

Sin embargo, Venezuela es el país donde el sufragio electrónico pasa por la mayor cantidad de revisiones. Se examinan los programas de las máquinas de votación (software), la producción de los equipos, y luego, se efectúa una segunda fiscalización (auditoría predespacho) antes de enviarlas a los centros de votación, para esta prueba se elige 1% del total de equipos. Posteriormente, tiene lugar la auditoría de infraestructura, la cual se usa para demostrar a las organizaciones políticas la fiabilidad de las máquinas de votación. Los equipos de identificación biométrica que se utilizan por lo general en doce estados del territorio, son también revisados. El sistema de totalización, así como el de transmisión de datos pasa igualmente por sus filtros.

En Brasil el sistema electoral fue sometido a un "ataque de hackers" para probar seguridad.

Además de las fiscalizaciones ya reseñadas, se siguen otros procesos, como la auditoría de cierre o de verificación ciudadana, que es la que se hace el mismo día de la elección. En ésta, se escoge más del 50% de las cajas de votación donde se depositan los comprobantes del voto, para certificar en un acto público la concordancia entre los votos registrados y los escrutados. Luego, esta prueba se repite en menor escala. Se le llama auditoría posterior. Hay otros elementos que también son examinados, entre ellos: las boletas electrónicas, los cuadernos de votación y la tinta indeleble, ésta última, para evitar, además de los equipos de identificación biométrica, la doble votación.

En el caso de Brasil, la confiabilidad en el voto electrónico es alta y no aplican exhaustivos procesos de revisión, pero sí toman riesgos dignos de reseñar. El Tribunal Superior Electoral (TSE), organizó en 2009, durante cuatro días consecutivos, del 10 al 13 de noviembre, un ataque contra el sistema de votación que se usó en las elecciones presidenciales del año pasado. En la prueba participaron 38 “hackers” entre los que había representantes de entidades públicas, como la Policía Federal, entidades privadas y organizaciones internacionales.

Las tres pruebas premiadas fueron: una que intentó violar el secreto del voto mediante la captación de ondas electromagnéticas emitidas por la urna, una que analizó los procedimientos preparativos de la elección y otro que puso a prueba el software usado en la votación. Los expertos informáticos no consiguieron violar el sistema. A las pruebas asistieron observadores de la de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Cámara de Diputados, del Ejército, de la Policía, del Servicio Federal de Procesamiento de Datos (Serpro), del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) y de la Federación Nacional de las Empresas de Informática (Fenainfo).

En el caso de Perú, nación donde hay todos los planes para la implantación de voto electrónico, La <a href="” target=”_blank”>Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha expresado que contratará a una empresa externa, que se encargará de auditar el sistema de votación electrónica de acuerdo a estándares internacionales.

Entre el voto manual y el voto electrónico, el esquema automatizado es el que ofrece mayores posibilidades de revisión, incluso se han diseñado mecanismos para hacer más transparente el proceso, como códigos de seguridad compartidos entre actores políticos y el organismo electoral. Las posibilidades son casi infinitas y por ende, ajustables a cualquier exigencia técnica o política.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s