La pesadilla electoral colombiana


Colombia se prepara para estrenar el voto electrónico en 2014. Foto: Listín Diario

Colombia se acostó el domingo pasado con la sensación de haber cumplido con una jornada electoral “aceptable”, pero se despertó con una pesadilla: cientos de denuncias por fraude (manipulación de resultados, desaparición de material electoral), disturbios (quema de registradurías y urnas electorales) y protestas por vicios en el proceso.

Las voces que aplaudieron el domingo los resultados por rápidos y aparentemente confiables, a las pocas horas dieron vuelta a la tortilla y reclamaron irregularidades, incluso el presidente Juan Manuel Santos reconoció que en El Valle del Cauca “se han presentado muchas acusaciones sobre posible fraude” por lo que pidió que, si es necesario, se “vuelva a hacer el conteo para que la gente quede con la tranquilidad de que se hizo una elección justa y transparente, donde ganó, efectivamente, el candidato que obtuvo la mayoría de los votos”.

Sentencias como éstas, tras unos comicios regionales tranquilos, muestran, una vez más, las falencias del voto manual que emplea el país neogranadino. El año pasado, las fallas pasaron por retraso de días para anunciar resultados, afectación del portal de la Registraduría Nacional y el forjamiento de firmas para inscribir candidatos, pero durante las regionales de este 30 de octubre, las irregularidades y la falta de credibilidad en el preconteo de votos generaron violencia.

Tras el precoteo y escrutinio se registraron disturbios en varias localidades de Colombia. Foto: El Tiempo

Aunque el daño en la confianza del electorado está hecho, el ímpetu de la Registraduría Nacional del Estado Civil puede recomponerlo y el ente ya trabaja para ello. El registrador Carlos Ariel Sánchez anunció que los comicios del pasado domingo serán los últimos manuales en Colombia. Señaló que su gran objetivo es “cerrar la brecha tecnológica entre los procesos de identificación y los electorales. Tenemos un sistema de identificación biométrico, vanguardia en el mundo, pero unas elecciones en la Edad de Piedra, manuales y sin tecnología”.

El plan que se propone el poder electoral colombiano, está asentado en la normativa para instaurar el voto electrónico que suma siete años de mora en su aplicación. Tras la legalización, la Registraduría adelantó diversos programas pilotos, todos de alcance parcial, y fue en 2009 cuando estrenó el voto electrónico en las elecciones internas de los partidos. El esfuerzo fue positivo, pero los administradores del erario público siguen sin asignar los recursos para que Colombia modernice su sistema electoral y avance en el resguardo de la voluntad popular.

Los vicios y problemas de los recientes procesos electorales parecen indicar que los tiempos de indecisión se agotaron en esta nación. La Registraduría asegura que Colombia ya está preparada para asumir el reto tecnológico que implica votar electrónicamente en 2014, pero la falta de recursos puede ahogar el intento del organismo de poner en práctica la automatización. La modernización del voto ya no depende de planes o propuestas, sino de que las autoridades se decidan por fortalecer la Democracia y cubran el requerimiento presupuestario.

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