Con proveedores como Dominion, el voto electrónico se desprestigia


El voto electrónico ha ganado a pulso la confiabilidad necesaria y, con ello, ha abonado el campo  para que cada vez más naciones decidan y trabajen en su aplicación. Bien conocidos son los casos de Colombia y de Rusia, por sólo mencionar dos, donde se ha evidenciado la necesidad de automatizar para otorgar garantías electorales a sus ciudadanos.

Sin embargo, es válido aclarar que la manera cómo se implanta un sistema automatizado, así como las condiciones de las naciones son aspectos que deben tomarse en cuenta. Recientemente, en el Condado de Palm Beach, en Florida, Estados Unidos, el órgano electoral declaró victoriosos a varios candidatos. Días después, se constató que los ganadores eran otros. La supervisora de Elecciones, Susan Bucher, aseguró que la responsabilidad es de la empresa Dominion  encargada de facilitar la automatización del proceso. El problema radicó en una falta de sincronía entre las listas de candidatos con el software de Dominion, razón por la cual hubo error en la identificación del escrutinio.

El órgano electoral responsabilizó a la empresa Dominion. Fuente: www.idahovotes.com

Para evitar este tipo de fallas graves (imagínense declarar Presidente a un candidato, y una semana después decir que realmente ganó otro de los contendientes), los países deben evaluar muy bien a las empresas que se encargarán de la implantación del voto electrónico. Es imprescindible que la empresa seleccionada tenga una trayectoria exitosa, y una tecnología exacta, segura y confiable. Para ello, debe garantizarse un proceso licitatorio amplio y pulcro. Recientemente escribíamos en este mismo blog sobre el caso de Jalisco, en México, donde el poder electoral otorgó un contrato a una empresa sin experiencia (Pounce) que nada más en la entrega de las máquinas se retrasó más de un mes.

Para llevar adelante una licitación limpia y eficiente de voto electrónico, los expertos recomiendan condiciones de tipo normativo, técnico y de organización que califican de insoslayables. Algunas son: una licitación pública -que permita competir a tantas empresas como haya en el sector; que los pliegos de peticiones sean claros, exactos y completos -evitar especificaciones restrictivas-; considerar experiencia comprobada en el área; incluir el comprobante impreso del voto electrónico -para garantizar la auditoria del sufragio- y pedir actualización de las normas de seguridad de los sistemas.

Por otra parte, hay naciones (por cierto, menos desarrolladas que Estados Unidos) donde con tecnología de punta se garantiza la seguridad del voto y la confiabilidad de la elección.  Entre los métodos de automatización que actúan en la preservación del voto, figuran los sistemas que emiten comprobantes del voto (como el de Venezuela provisto por Smartmatic), el cual permite tanto que el elector pueda validar su voto, como que todos los presentes en el centro de votación puedan auditar los resultados de cualquier máquina de votación.

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