La tecnología electoral es a prueba de mitos


Los programas de capacitación con vitales para el ejercicio eficiente del voto electrónico.

La penetración del voto electrónico ha estado secundada por la superación de dudas, pero hay algunas de ellas que han adquirido el carácter de mitos. Más allá de valerse de estudios, teorías o simulaciones, la automatización de los procesos electorales – que hoy día ostentan más de 30 países – ha podido, en la práctica, refutar una a una las críticas que buscan desprestigiarla, probando que se puede ejercer el derecho al sufragio a través de máquinas, sin violentar ninguna de las garantías que sustentan al voto: que sea libre, universal, directo y secreto.

Aunque la realidad de la aplicación exitosa del voto electrónico en el mundo se riñe con las sugerencias y afirmaciones de diversos especialistas y políticos, algunos planteamientos persisten en ser difundidos. Dos de los más usados para frenar la automatización tienen en común la edad de los electores: el supuesto de que la tecnología aleja a las personas de la tercera edad de las urnas, y que esta misma tecnología no es efectiva para atraer a los más jóvenes, tradicionalmente reacios a sufragar.

Ambas teorías forman parte del arsenal que comúnmente es usado como excusa para presionar a los países que buscan modernizar sus sistemas electorales. Sin embargo, así como la tecnología ha salido airosa en ámbitos tan disímiles como las finanzas, los sistemas de distribución masiva, la industria automotriz y la banca, en materia electoral ha hecho lo propio.

Una prueba es como en países de avanzada aplicación del sufragio electrónico, como Brasil, India, Estonia y Venezuela, la participación electoral no tiene distingo en edad, al contrario, el uso de la tecnología ha estimulado la asistencia a las urnas. Estudios de opinión pública realizados en la nación venezolana, muestran que de manera sostenida, cerca del 90% de la población habilitada para votar (mayores de 18 años) considera sencillo emplear máquinas de votación, y esto se refleja en todos los estratos socioeconómicos, así como en los distintos grupos etarios. Además 75% de los encuestados prefiere los comicios automatizados por sobre los manuales y alegan para ello la rapidez, transparencia y confianza en los resultados.

La tecnología puede ser el imán que atraiga a los jóvenes a las urnas.

El ataque al voto electrónico teniendo como aliciente que las personas de mayores edades tienen dificultades para entender los procesos automatizados, y que su aplicación puede desestimular el voto, fue barrida sin obstáculos en estos países. El desarrollo de las máquinas y tarjetones automatizados para hacer del proceso del voto un ejercicio simple, así como la adecuada difusión de programas de formación ciudadana y simulacros electorales, colaboraron en que el electorado conociera y pudiera votar eficientemente.

El otro grupo que se ha visto influenciado por el voto electrónico es el conformado por los jóvenes. En estos países, la participación electoral de quienes tienen menos edad es similar al de los que tienen más, con lo cual la tesis de que la tecnología no ha servido para captar a este sector de la población se anula a sí misma.

Recientemente se anunció que una de cada cuatro personas en el mundo usa máquinas de votación para escoger a sus representantes y gobernantes, y seguramente esta cifra irá creciendo, porque ante los conocidos y reconocidos vicios del voto manual (inconsistencia en actas, suplantación, errores en totalización), el voto electrónico logró blindar cada una de las fases del proceso y ha avanzado al punto de eliminar barreras para los discapacitados con problemas motores, visuales o auditivos.

No hay excusas que valga en el caso del sufragio automatizado, y son numerosos los países que están en cola probando y analizando los sistemas que se adapten a sus características y leyes. Este es el futuro y cualquier interés político o económico que lo niegue, en algún momento será erradicado por la razón: hay que preservar el voto y la tecnología es la aliada para ello.

2 pensamientos en “La tecnología electoral es a prueba de mitos

  1. Hay numerosas pruebas (las he publicado en diversos comentarios en este sitio, así como en varios otros lugares) que demuestran que la mayor parte de lo aseverado en este artículo es sencillamente una falacia. Hay ataques publicados a máquinas de votación de los diversos fabricantes que demuestran vulnerabilidades en la permanencia de los votos, en el secreto de la emisión, en la confiabilidad de los datos ya emitidos. Un sufragio basado en voto electrónico es inauditable para la amplia mayoría de la población. El proceso, debido al mantenimiento y actualización que hay que hacer a las urnas de votación, se vuelve muchas veces caro que el tradicional. ¿Y a cambio de qué? ¿De tener los probables resultados dos o tres horas antes?

    El argumento de atraer a los jóvenes me parece especialmente risible. Vamos, el proceso electoral no es como ir a los videojuegos. El que la elección sea marcando una boleta física (donde tengo la certeza de dónde quedó la marca del crayón) o tocando una pantalla no hace que sea más divertido un modo o el otro. Me encantaría leer un argumento real de por qué los jóvenes pueden resultar atraídos por una computadora super-limitada a la que se le puede apretar sólo un par de opciones y no responde de ninguna forma “divertida”.

  2. Pingback: The ease of e-voting is an accepted fact in Venezuela |

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