Exit Polls, errores y discrepancias alrededor del mundo


Los procesos electorales, por ser el mecanismo principal de expresión ciudadana, son objeto de minuciosa observación. Distintos métodos, amparados todos en el poder de la inferencia estadística, se han desarrollado para monitorear el desarrollo de las elecciones y contrastar los resultados finales para detectar anomalías. Entre los métodos comúnmente utilizados encontramos: Exit Polls o Sondeos a Boca de Urna, Quick Counts o Conteo rápido, Parallel Vote Tabulation o Tabulación Paralela de Votos.

Los exit polls, mecanismo muy privilegiado por medios de comunicación, partidos políticos y organismos internacionales han sido y siguen siendo utilizados en la gran mayoría de países del mundo. A pesar de que en teoría permiten estimar con rapidez y precisión los resultados de una elección, la experiencia deja constancia que no siempre son confiables.

En primer lugar, como todo sondeo de opinión, poseen un margen de error que varía según el tamaño de la muestra estadística utilizada. Por ello, dependiendo de lo reñido de la contienda electoral, ese margen de error puede convertirse en un serio inconveniente. Un ejemplo que resulta ilustrativo ocurrió en las elecciones parlamentarias del Reino Unido en 1992. Dos exit polls, contratados por las cadenas televisivas BBC y la ITV, pronosticaron una victoria del partido laborista sobre el partido conservador de John Mayor. Tras el conteo oficial, se constató que los exit polls estaban errados. La diferencia entre los votos de cada partido estaba dentro del margen de error lo cual causó confusión y mucha tensión.

Otro problema con el uso de este tipo de sondeos en jornadas electorales viene dado por la escogencia de la muestra. Seleccionar una muestra que sea lo suficientemente pequeña para que el estudio sea viable, pero que a la vez sea representativa de una sociedad heterogénea, es un arte en sí mismo. Al final del Referéndum Revocatorio del año 2004 llevado a cabo en Venezuela, la organización civil Súmate cuestionó los resultados ofrecidos por el ente comicial utilizando como única prueba un exit poll realizado por sus voluntarios y que mostraba una diferencia de 30 puntos porcentuales con el resultado anunciado por los entes electorales. Organizaciones de observación electoral como el Centro Carter y la OEA tuvieron un papel fundamental en la legitimación del resultado y descarte de ese exitpoll. Estudios posteriores demostraron que el error estuvo en la muestra utilizada y la sobre representación de centros de votación en los que los votantes estaban más dispuestos a manifestar su opinión que en otros.

Durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, en el año 2004, se presentó también ese fenómeno donde partidarios de una opción fueron más propensos a revelar su voto afectando así la medición. A medida que iba transcurriendo la jornada electoral, distintos sondeos marcaban una pequeña ventaja para el candidato demócrata John Kerry. Al cierre de los comicios, y para sorpresa de muchos, George W. Bush fue declarado presidente reelecto. A pesar de los serios alegatos de fraude, el principal problema estuvo en que los votantes que preferían al entonces presidente Bush, respondieron con menos frecuencia que los de John Kerry a las preguntas de los encuestadores. Este error es conocido como no respuesta.

Una crítica frecuente a los exit polls es que como tienen por intención tomar el pulso de lo que está ocurriendo y poder ofrecer proyecciones antes de que se acabe la jornada, no toman en cuenta a los electores que acuden a expresarse en las horas cercanas al cierre de los centros. Por tanto, muchos electores pueden no haber ejercido su derecho en el momento en que se realizaba el sondeo. Esto se puede convertir en un  problema cuando existen partidarios de alguna opción con una marcada tendencia a votar en horas de la tarde. Además, la publicación temprana de resultados de sondeos de opinión puede afectar la votación de estas personas desmotivándolos a acudir a votar, o incentivándolos a votar por la tendencia ganadora. En las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 1980, la cadena NBC publicó unas estimaciones que daban ganador al candidato Ronald Reagan a las 8:15 pm hora del Este. Se especula que esto desmotivó a votantes en la costa oeste a acudir a votar cuando todavía no se habían cerrado las mesas.

Este tipo de inconvenientes ha causado que en países como Reino Unido, Venezuela y Alemania, se haya prohibido la publicación de exit polls antes del anuncio de resultados oficiales.

Si bien no pretendemos desmerecer el poder de la estadística, y definitivamente no es un tema que las autoras de este blog manejen con sobrado conocimiento, creemos que los exit polls han demostrado en sobradas ocasiones su susceptibilidad al error. Por esta razón, las publicaciones o menciones que hagan los medios de comunicación sobre las exit polls que reciban deben incluir –mínimo- la ficha técnica; y su uso en general debe ser rigurosamente regulado por las autoridades electorales para el sano desenvolvimiento de la jornada electoral.

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