La seguridad del voto electrónico (II)


La adopción del voto electrónico conlleva temores que los avances de la tecnología electoral han logrado sortear de manera exitosa. Cuando se supera la selección del sistema a ser empleado, proceso donde la oposición política suele ser más intensa que la de las exigencias técnicas, hacen su aparición dudas de seguridad y transparencia sobre el nuevo esquema para escoger las autoridades gubernamentales.

Del lado ciudadano se plantea la inviolabilidad del secreto del voto, que no se relacione al elector con el sufragio emitido, duplicidad de la opción votada, usurpación de identidad, que el conteo incluya todos los sufragios y que éstos no sean eliminados, modificados o sean añadidos. Además que haya un respaldo de cada elección emitida por los votantes, y que el conteo sólo se haga al final del proceso.

Partiendo de esa realidad, actualmente diversas tecnologías disponibles en el mercado ofrecen soluciones para éstas y otras inquietudes asociadas al complejo proceso de diseñar y ejecutar unas elecciones automatizadas, ya que la mayoría de las modelos resolvieron la tecnificación de las etapas y exigencias de la votación tradicional, es decir la manual.

Existen múltiples variantes del voto electrónico, pero principalmente los países han adoptado aquellos denominados de Lectura Óptica del Voto (LOV) o Sistemas de Registro Electrónico Directo (RED). En el primero, los votos se captan o registran a través de la identificación y lectura de boletas electorales, mientras en el segundo, se graban electrónica y directamente en la memoria de los dispositivos de votación. En elecciones mixtas, el acto de votar es manual, pero el escrutinio es automatizado. Un escáner lee las boleta y almacena el resultado.

Un caso interesante representa Brasil, donde es habitual que los postulados sean identificados con un número, el cual hasta los años noventa era impreso en una boleta de papel para ejercer el voto. Tras la automatización se idearon máquinas con teclado numérico que replicaron esta práctica y la transición fue más digerible para el electorado.

En los sistemas RED, que permiten al elector utilizar diversos instrumentos para emitir electrónicamente su voto, se obtiene retroalimentación directa del equipo tras sufragar. El voto puede ejercerse directo en el equipo, y su lectura la ejecuta un dispositivo informático integrado en la máquina. Este esquema puede incluir instrumentos como: teclado numérico; pantalla táctil, tarjeta de banda magnética y puntero láser; computadora y teclado comunes o consola con botonera. Para el registro del voto se usan memorias propias del dispositivo, tarjetas y lectura en equipo separado.

La identificación biométrica es un mecanismo que permite preservar la individualidad del voto.

En Venezuela se emplea actualmente esta modalidad, con el añadido de comprobante impreso de votación, para garantizar que el escrutinio automatizado sea idéntico al que se efectúa manualmente.

Otros aspectos de seguridad que están siendo cubiertos eficientemente en países que han implementado tecnología electoral incluyen que cada elector sufrague sólo una vez y que no se pueda usurpar la identidad de ningún votante. La fórmula ha sido el empleo de equipos de identificación biométrica a través de huellas dactilares, con los cuales cada persona pasa por un chequeo (captación de la huella) donde se constata su identidad, o como en Brasil que el elector, con su huella, es el único que puede activar la máquina para ejercer el derecho al voto.

En cuanto al escrutinio, que es una de las fases del proceso de votación que genera mayores expectativas, pues se traduce en el conteo de los votos, y los resultados de una elección están determinados por esta acción, las máquinas de votación fueron diseñadas para sumar los sufragios de manera electrónica y encriptarlos.

Luego toma lugar la transmisión de los resultados. Los equipos transmiten las actas de recuento de votos. Es conveniente que ese documento contenga el número de papeletas usadas, el número de sufragios válidos, los nulos y el número total de electores, es decir, los indicadores de la participación en el proceso. En un sistema automatizado esta información  se dirige a un centro de totalización, que en condiciones ideales, cuenta con mecanismos de validación de comunicaciones, lo que supone que a las redes sólo tienen acceso los técnicos autorizados y la transmisión se hace mediante túneles o canales encriptados. Es importante resaltar, que para garantizar la fidelidad de los datos, y el secreto del voto, no debe haber conexión física entre las máquinas de votación y la red de datos antes de la transmisión.

Visto el entramado que implica la automatización electoral, se palpa que son muchos los obstáculos que el voto electrónico ha vencido, principalmente para lograr la aceptación ciudadana sobre la base de seguridad y transparencia. Sin embargo, aún cuando no escapa de seguir enfrentando cualquier otra duda, la prudencia, en lugar de resultar una barrera, ha servido para perfeccionar la tecnología y ofrecer las garantías necesarias.

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