Las largas elecciones mexicanas


Imagen: El Universal

México acudió a las urnas el 1° de julio, pero las tensiones propias del período preelectoral -incertidumbre, crispación política, desconfianza- no se disiparon. Siguen allí, principalmente alentadas por el sistema electoral del país: lenta instalación de casillas (mesas); inconsistencia de actas; numerosos votos nulos, y la que parece la raíz de todo, en lugar de resultados definitivos y oficiales al término de la votación, se ofrecen los cálculos del preconteo, que no tienen validez jurídica.

Este elemento, ha sido -y sigue siendo- la punta de lanza de buena parte de las preocupaciones ciudadanas y de los actores políticos en México. Los recientes comicios no han sido la excepción, y la prueba es, que más de 7 puntos de ventaja entre el candidato proclamado ganador de la Presidencia de la República, y su más cercano seguidor, que se traducen en más de 3.300.000, no han sido suficientes para que éste último acepte los resultados.

A una semana de las elecciones, no se ha presentado la impugnación formal, pero Manuel López Obrador, quien quedara de segundo en la contienda, ratificó que impugnará los resultados. Desde su perspectiva, se negó en muchas partes del país la apertura total de los paquetes electorales para el recuento de los sufragios y hubo una “actitud cerrada” de las autoridades locales del Instituto Federal Electoral (IFE) para hacer un recuento más transparente, ya que a su juicio, los comicios estuvieron plagados de irregularidades.

En los últimos días, el IFE recontó más del 54% de los sufragios -proceso que tomó más tiempo del previsto- debido a que en muchas mesas hubo más votos nulos que la suma de los válidos, además de inconsistencias en las actas o mínimas diferencias entre los primeros dos lugares. El ente electoral confirmó los resultados preliminares, pero las dudas siguen presentes, e incluso se dieron multitudinarias protestas en la capital del país.

El voto manual siempre ha metido en problemas a México, y es por ello que el país está marcando una ruta de salida: el voto electrónico. Aunque las licitaciones para concretar la instauración del voto electrónico fueron noticia, sobre todo en Jalisco donde se reportó un favoritismo para asignar el contrato a una empresa sin experiencia, el pasado 1 de julio se instalaron algunas urnas electrónicas. Los resultados son disímiles, mientras unos estados no reportan mayores problemas, hay casos como el presentado ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPC), por el representante del partido Movimiento Ciudadano, Hugo Luna, quien aseguró que fueron detectadas inconsistencias como un mayor número de votos, en relación a las personas de la lista nominal.

El camino para la automatización no tiene que ser tortuoso, pero los países que no escojan la vía más transparente, como cumplir con una licitación limpia (selección de empresa de probada experiencia y capacidad) le hace un flaco favor a la modernización del sufragio. México está a tiempo de avanzar y seguir los pasos de países de la región como Brasil y Venezuela, para darle a los millones de votantes la posibilidad de contar con un sistema moderno y confiable, antes que la desconfianza siga minando el apego de los ciudadanos a la base de la Democracia, el voto.

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