Denuncias de fraude ponen en entredicho sistema de votación chileno


En Chile el voto es manual, y a decir verdad, poco se había escuchado en la región sobre el sistema de votación en la nación sureña, hasta las elecciones municipales celebradas el pasado domingo 28 de octubre. Denuncias sobre pérdidas de hasta un millón de votos y la implicación pública y directa de una persona por cometer un posible fraude electoral, ponen en entredicho la utilidad de las papeletas para los chilenos.

En Maule, en la provincia de Talca, la fiscalía regional investiga a una persona que estaría relacionada con el posible fraude electoral en la comuna de Linares. Según confirmó el vocero de la fiscalía, Roberto Navarro, “ya hay una persona investigada que prestó declaración tras ser sorprendida con seis cédulas electorales de preferencia de distintos candidatos y dos actas, en circunstancias que dicho material debía estar en manos de personas del Servel”.

Además, en cuanto a las denuncias de la pérdida de un millón de votos, representantes del Servicio Electoral (Servel) y del Ministerio del Interior han salido al paso alegando que no hubo pérdida de sufragios, sino “actas defectuosas”. El director del Servel, Juan Ignacio García, señaló que “no hay votos perdidos, hay actas defectuosas”. Añadió que el Ministerio del Interior entrega los resultados preliminares sobre un sistema de computación que rechaza las actas que no cumplan con el protocolo, es decir, que no cuadren o tengan algún error. Y es por esta razón que nunca se han podido contemplar todas las actas.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, aseguró que “el proceso continúa desarrollándose en la más absoluta normalidad y de acuerdo a los tiempos establecidos por la ley. Insistió en que los 375 colegios escrutadores (instancias que reciben las actas) realizan el conteo total de votos al final. Según Ubilla, “los colegios escrutadores tienen que recibir todo el material para hacer la contabilidad definitiva, aquí no hay votos perdidos, ni un millón ni 600 mil”.

Aún queda tela por cortar, y desde el punto de vista político, la sociedad chilena parece estar dando una señal que incluso ha sido reconocida por el presidente de ese país, Sebastián Piñera, quien reconoció no solo el retroceso en cargos electos de su partido, sino la alta abstención como otro problema de la elección.

Otro aspecto a considerar es que Chile se estrena con voto voluntario, lo cual podría ser un arma de doble filo si se le suman los inconvenientes que ha habido en varias provincias, como en Renca, en la Región Metropolitana, donde fue planteada una denuncia por la supuesta pérdida de cerca de 8 mil votos en la elección de concejales.

Todos esos argumentos crean el escenario ideal para que las autoridades chilenas comiencen a pensar en la transición hacia un sistema automatizado de votación, que motive al elector y le genere confianza, contribuyendo así con la participación y con la democracia en el país sureño.

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