En Salta, del apuro quedó el cansancio


En Salta, la implementación apresurada del voto electrónico generó fallas.

En Salta, la implementación apresurada del voto electrónico generó fallas.

La provincia argentina de Salta, que se abrió paso en agosto de 2009 al voto electrónico, el pasado 6 octubre cumplió una jornada que fue torpedeada desde el ala ciudadana y también de la política, al registrar fallas que en comicios previos no habían ocurrido. Esta localidad es pionera de la automatización en Argentina, pero en estas elecciones primarias dio un paso en falso que pudo ser evitado.

La implementación de la tecnología electoral exige rigurosos procesos, que en el caso de Salta, fueron obviados, al menos, en tres aspectos claves: aplicación progresiva de la tecnología, capacitación exhaustiva de técnicos y votantes y producción óptima de las máquinas.

Cuando en abril de 2011, se utilizó, por primera vez, de forma vinculante, la boleta electrónica diseñada por la compañía local, MSA (Magic Software Argentina), se automatizó el sufragio para 33% del padrón del padrón, y se proyectó una aplicación paulatina que permitiera alcanzar 100% del electorado en 2015, pero en esa carrera, se apuró tanto el paso, que lamentablemente sólo quedó el cansancio y la frustración.

 El precandidato a diputado provincial del Frente Popular Salteño, Jorge Guaymás, lo dijo claro: “el voto electrónico debería haberse aplicado de manera gradual”, porque “mucha gente no estuvo familiarizada con la tecnología”, generando retrasos exagerados durante el proceso, y además, provocando equivocaciones y desconfianza en la ciudadanía.

Lo grave de esta afirmación, no es que sólo el electorado no estuvo capacitado para ejercer el voto en las urnas electrónicas, sino que además, en muchos centros electorales, el personal técnico tampoco contaba con la instrucción necesaria para llevar a buen término el proceso.

La crítica llegó directo al Tribunal Electoral, donde el diputado Javier David advirtió que además de la falta total de capacitación, las urnas fallaron. “Las máquinas funcionaron mal. No imprimían, el papel pasaba para otro lado, se tildaron varias veces. Fue otro punto flojo”, sostuvo. Incluso fue denunciado que los equipos se rompieron quedando inhabilitados.

Algunos medios salteños editorializaron sobre lo ocurrido en los comicios, tal es el caso del subjefe de redacción del Tribuno, Daniel Chocoba, quien escribió que al tiempo que falló la capacitación y la difusión del proceso, las autoridades nunca explicaron por qué se adelantó dos años la extensión a toda la provincia del voto electrónico, mientras el periódico Iruya dejó ver que reinó el caos por la falta de preparación para ejecutar las elecciones.

Las garantías electorales pasan por ofrecer un proceso pulcro de principio a fin, donde los problemas deben ser la excepción y no la regla, como lo ocurrido en Salta. El primer diagnóstico arroja que acortar los lapsos no trajo dividendos para una región que inició con buen pie el uso del voto electrónico.

Las autoridades, tienen que sobreponerse a cualquier interés, y poner por delante las garantías electorales. Apoyarse en empresas de comprobada experiencia es fundamental para asegurar una automatización que exalte todos los beneficios de la tecnología, en lugar de llevar a fallas que en los países con extendido empleo del voto electrónico han sido ampliamente superados.

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