El lado flaco de las presidenciales de El Salvador


ESEl Salvador acudió a las urnas -este 09 de marzo- en paz. Sin embargo, la imposibilidad de su sistema electoral de permitir ofrecer resultados definitivos el mismo día de los comicios, ensombreció la jornada. Y es que un modelo de votación que sirve para garantizar algunas elecciones, pero que resulta insuficiente para otros procesos electorales, no puede ser el mejor sistema comicial para un país.

La estrecha diferencia entre los dos candidatos que se disputaron la Presidencia en la segunda vuelta, 6.634 votos equivalentes a 0,22% de los sufragios, se ha convertido en el punto de discordia entre los dos bandos que pugnan por el poder político salvadoreño, pero más importante aún, ha puesto bajo observación el voto manual que usa esta nación, y que comprende -en este caso- el escaneo de las actas para ser transmitidas a un centro cómputo a cargo de la empresa española Indra.

Aunque este proceso funcionó en la primera vuelta realizada en febrero, los resultados cerrados en marzo han desnudado el lado flaco del sistema: no permite oficializar ganadores al cierre de la jornada, debido a la diferencia mínima de sufragios entre los contendientes.

Disponer de un modelo de votación que sirve para unos comicios y para otros no, resulta inaceptable para la Democracia. Es simple: para que un sistema sea catalogado de óptimo, tiene que permitir elegir transparente y eficazmente no una vez, o dos, o cien, sino el total de elecciones que el país requiera.

Los días de espera para conocer al nuevo Presidente de la República, debido a la decisión del Tribunal Supremo Electoral de realizar un escrutinio definitvo, ha lesionado la confianza de parte del electorado, y ha abierto la puerta a declaratorias de fraude y peticiones de conteo voto a voto.

El presidente del TSE, Eugenio Chicas, justificó el retraso -el pasado domingo- diciendo que “concluyó prácticamente el proceso de este escrutinio (preliminar), la gran mayoría de las actas han sido transmitidas (electrónicamente), pero la diferencia es muy estrecha y por eso insistimos en la prudencia, vamos al escrutinio definitivo (acta por acta) que determinará el ganador de esta elección”.

Debido a que tuvieron que pasar cuatro días para oficializar el vencedor, la elección mostró sus costuras, y obliga a todos los sectores a debatir cuál será el camino a seguir para evitar que algunas elecciones sean presentadas como un resultado inobjetable, pero de las presidenciales de marzo se dude. En Democracia no hay comicios de primera y de segunda, todos son indispensables e igualmente importantes, porque responden a la decisión de la mayoría.

El Salvador tiene un camino ante sí: seguir en la senda del voto manual, o darle paso a las nuevas tecnologías para modernizar su sistema de votación, pues el sufragio electrónico ha logrado dirimir comicios con marcada polarización política, compleja infraestructura electoral, resultados cerrados y cientos de candidaturas simultáneas, sin dejar en duda los resultados.

La fiabilidad de la tecnología electoral, la exactitud del escrutinio y la rapidez de transmisión de los resultados ha garantizado cientos de elecciones en varios países. Esas son las garantías que El Salvador, y cualquier otra nación, debe procurarse en defensa de la voluntad popular.

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