El escándalo de los votos nulos en Colombia


nuloLa compra de votos, el retraso en la emisión de resultados definitivos, las dificultades para entender el tarjetón electoral y un alto nivel de abstención, son parte de las irregularidades que vienen siendo denunciadas en Colombia, tras los resultados del 9 de marzo, cuando se realizaron las elecciones legislativas.

Aunque ese inventario de malas prácticas electorales pareciera suficiente para poner en duda la efectividad del sistema electoral colombiano, los resultados de las parlamentarias profundizaron los problemas del voto manual de este país, pues el escrutinio final dio cuenta que el sufragio nulo sigue siendo una “perversión” del sistema que podría alterar la voluntad popular.

De acuerdo a la Registraduría, los sufragios nulos volvieron a representar más del 10% de los votos emitidos. Mientras en 2002 las cifras no distaban de los registros de Latinoamérica, rondando 4%, hace unas semanas se contabilizaron 1.500.000 y 1.700.000 de votos nulos en el Senado y la Cámara, respectivamente, lo que se tradujo en 11% y 14% de las selecciones.

La cifra alcanzada se equipara a lo ocurrido desde 2006, cuando la Registraduría aplicó el primer plan para hacer más amigable el tarjetón, pero los voto nulos saltaron hasta 11,2% en el senado (1.212.004), lo que se repitió en 2010, cuando también se aplicaron cambios a la papeleta, pero las selecciones nulas sumaron 1.403.913, es decir, 10,6% de los votos al senado.

El registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, confiado en que las nuevas modificaciones al tarjetón facilitarían el ejercicio de votar, apostó que en marzo el diseño claro de las tarjetas limitaría la ocurrencia de la nulidad de los votos. Sin embargo, tras los comicios debió reconocer que el fenómeno debía ser estudiado, lo que fue secundado por la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos, OEA.

Algunas teorías refieren que dentro del porcentaje de sufragios nulos, se cuenta el voto nulo voluntario, pero otras evaluaciones ponen en la palestra que los jurados pudieron decidir si un sufragio era nulo o no, dejando a la discrecionalidad de un pequeño grupo, la voluntad de la gran mayoría.

Con el escándalo de la nulidad del voto en plena efervescencia, Colombia está a las puertas de momentos decisivos. Ya fijó el 2018 como el año en el que automatizará el sufragio, y en el camino evaluará aplicar diferentes modelos de votación electrónica.

La Registraduría apunta a probar el Registro Electrónico Directo (DRE). En éste, no queda en manos de funcionarios el destino de cada voto, pues las selecciones son marcadas directamente por el votante en pantallas táctiles, y son guardadas automáticamente hasta el escrutinio. Ninguna autoridad electoral o tecnología tiene que interpretar la valía de un sufragio, pues las máquinas hacen todo el trabajo -registrar los votos, almacenarlos, totalizarlos y transmitirlos a un centro de cómputo.

Otra opción que baraja la Registraduría es la de emplear escáneres ópticos para automatizar el conteo. Si bien esta tecnología facilita el conteo, almacenamiento, totalización de votos y transmisión de resultados, no brinda mejoras al problema que hoy aqueja a Colombia, el registro de los votos. Los escáneres no dejan que sea el votante quien exprese de forma directa su opinión y se limitan a interpretarla.

En el futuro Colombia ya no tiene que seguir dudando de los resultados electorales. La tecnología puede ser su aliada en su intento por superar el voto manual y la desconfianza que ha generado su uso en la nación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s