Namibia eligió, pero no convenció


NamiNamibia se estrenó en el voto electrónico, pero la estela que dejó fue turbia. Mientras todos los actores políticos y ciudadanos coincidieron en apoyar la decisión de la Comisión Electoral de automatizar las elecciones y ser pioneros en África, también sin distingo cuestionaron que el proceso de implementación durante los comicios generales del 28 de noviembre, resultara en un cúmulo de deficiencias que enciende las alarmas de cara al futuro.

La Comunidad para el Desarrollo de África Austral (SADC), admitió en su informe preliminar sobre las elecciones, que previo a los comicios recogió preocupaciones que pasan por la utilización de los recursos públicos durante la campaña, pero también por el uso de las máquinas electrónicas de votación compradas a India, debido a que éstas no son capaces de emitir un comprobante en papel del voto. La organización, además aludió que durante la votación, fue evidente el retraso que generó la falta de capacitación de los técnicos y electores, así como el mal funcionamiento de los equipos.

En la misma línea crítica se ubicaron los partidos políticos y los electores. Las organizaciones partidistas, incluida la del Gobierno, mostraron dudas sobre las máquinas, al conocer que muchos electores se retiraron de los centros de votación sin poder sufragar, debido a que los equipos no operaron correctamente, y por las largas colas que originaron las fallas técnicas y logísticas. También cuestionaron que aunque se dieron resultados parciales tras el cierre de las mesas, el escrutinio total tomó casi tres días.

El modelo automatizado que usó Namibia fue importado desde India. Éste se basa en una máquina o tablero electrónico en el que aparece la lista de candidatos alineados con botones a los lados para sufragar. Una vez el votante selecciona sus postulados presionando los interruptores, se registra el voto. En India es poco lo que se conoce sobre el funcionamiento de las máquinas, situación que se repite en el país africano, pero ha trascendido que la tabulación de los resultados se realiza de manera manual.

Luego de las elecciones, a la nación le corresponde hacer balance, pues es evidente que el país eligió mediante voto electrónico, pero no convenció. Una de las principales objeciones a la automatización en el mundo, ha sido que muchos países se empeñan en adoptarla, pero no trabajan en aplicar una tecnología que brinde todas las garantías  que exige el derecho al sufragio, las leyes y la ética.

Para Namibia queda la tarea de reconsiderar la tecnología que decidió comprar -en un jugoso negocio de más de $20 millones- porque a la hora de garantizar el voto, no basta ser el primero en automatizar el sufragio en un continente, sino ser capaz de resguardar la voluntad popular.

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