Exactitud y rapidez electoral, una tarea pendiente en México


México debió recontar  60% de las casillas durante elecciones federales.

México debió recontar 60% de las casillas durante elecciones federales.

México acudió a las urnas –este 7 de junio- y tras cerrarse la votación hubo sorpresas: en vez de ofrecer resultados, el Instituto Nacional Electoral (INE) se vio obligado a anunciar el recuento de votos más grande de su historia, en 60% de las casillas instaladas.

Desafortunadamente, en algunos estados, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) sufrió retrasos debido a los procesos coordinados por el INE. La falta de capacitación que impartió el organismo a los funcionarios de casilla que, por primera vez, debieron contar los votos de tres elecciones en una sola casilla generó un fuerte retraso en la entrega de las actas a los centros de digitalización. Debió transcurrir una semana para conocer el cómputo definitivo de votos.

A pesar de que las autoridades celebraron la participación del 48% del padrón electoral, las preocupaciones por el sistema electoral se hicieron sentir luego que el organismo admitiera que aprobó revisar la votación de más de 88 mil mesas, en algunos casos de manera parcial y en otras, de manera total.

El reporte interno de los recuentos mostró que de las 88.444 casillas que se abrieron, en 22.963 la diferencia entre el primero y segundo lugar era inferior al número de votos anulados. Además, en 48.057 casos se procedió a verificar el conteo porque el número de votos no coincidió con el número de votantes; mientras 9.929 de las casillas simplemente no tenían acta. Todo esto demuestra una capacitación muy deficiente de los funcionarios de casilla, pero sobre todo, demuestra que el voto manual trae consigo grandes desventajas tanto para el elector, como para quien cuenta los votos.

No debería sorprender que el transporte de miles de actas a los cientos de centros de consolidación y procesamiento de resultados se convierta en una tarea engorrosa. Estos problemas logísticos que tuvo el INE y que afectaron al Programa de Resultados Preliminares, que no es otra cosa que un conteo no oficial de votos que se efectúa y divulga el mismo día de las elecciones, causaron confusión y desconfianza en la población.

Toda esta situación obligó a las autoridades a extender el escrutinio oficial por siete días. No fue sino hasta el 14 de junio cuando finalmente se entregaron los resultados electorales definitivos.

Lo descrito anteriormente no deja lugar a dudas de que México está en una encrucijada: permanecer enquistado en un obsoleto sistema de votación manual o dar un mayor protagonismo a la tecnología electoral. La adopción de un modelo automatizado –de escrutinio o votación-, no solo execraría el doble conteo y eliminaría todos estos problemas, pues la totalización sería rápida y exacta; sino que suprimiría los resultados preliminares, y permitiría a las autoridades anunciar ganadores oficiales a tan solo horas de cerrarse la votación.

México sabe que debe avanzar, y por ello realizó durante esta jornada un piloto de voto electrónico que pone al país frente a la posibilidad de superar el atraso electoral y equipararse a otros países de la región con dilatada y exitosa experiencia en automatización, como Brasil, Estados Unidos y Venezuela. Sin embargo, su aplicación no solo requerirá la disposición de las autoridades –reforma legal y asignación de presupuesto- sino de la presión de los actores políticos y grupos civiles, pues la defensa del voto, es una empresa que debe ser asumida por todos.

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