La política desafía la rapidez de los resultados automatizados en Venezuela


Venezuela cuenta con voto 100% automatizado.

Venezuela cuenta con voto 100% automatizado.

La cercanía de las elecciones argentinas y colombianas -realizadas entre octubre y noviembre- con las parlamentarias del 6 de diciembre en Venezuela, reactivó el debate sobre la rapidez en la entrega de los resultados electorales en este último país suramericano.

Basta recordar que en los anteriores comicios para renovar el Parlamento -efectuados en septiembre de 2010– el Consejo Nacional Electoral (CNE) retuvo la emisión del primer boletín durante ocho horas luego del cierre del proceso. En aquel momento, como ahora, se exaltó que aunque Venezuela dispone de un modelo de votación automatizado, difunde los resultados mucho más tarde que aquellas naciones con sufragio y escrutinio manual.

Esta aparente contradicción ha generado un sinnúmero de rumores, pero también sesudos análisis y formulación de teorías enraizadas a la fuerte fricción política que arrastra Venezuela producto de la polarización que vive hace más de una década. Pero, ante un elemento tan crítico como los resultados de una elección, es justo discernir que las razones que retrasan la presentación del escrutinio en Venezuela han sido siempre de orden político y legal.

La sentencia encuentra base en tres elementos que invariablemente vienen incidiendo en la entrega de resultados: el cierre de mesas no es uniforme; la decisión del CNE de sólo divulgar el escrutinio cuando la tendencia es irreversible y; lo más importante, que antes de la difusión se consulta con los actores políticos.

Normalmente las autoridades electorales anuncian que los resultados serán presentados tres horas después de terminada la jornada, sin embargo la hora efectiva de cierre no es igual en todo el país, porque la Ley ordena que aunque se anuncie que el proceso terminó, la votación debe continuar en los centros donde haya electores en fila, por lo tanto, el momento en que la mayoría de los resultados se comienza a transmitir es desigual.

Otro aspecto que incide en la hora, es que el CNE solo entrega el escrutinio cuando hay una tendencia irreversible, pese a que el sistema es capaz de mostrar la transmisión de los datos en tiempo real.

En este caso, la elección del 6D es un evento de cargos en circunscripciones locales, por lo que alcanzar el estatus de irreversible suele requerir la consolidación de un número de resultados mayor al que necesita una elección nacional, es decir, son comicios que se deciden por pocos sufragios, incluso los votos dentro de una sola de las máquinas de votación pueden cambiar los resultados de una circunscripción. Por ejemplo, en 2010, el circuito 3 del estado Táchira fue ganado por Ricardo Sanguino –Psuv- por apenas 90 votos.

Esta situación además afecta desde otro punto de vista, pues las autoridades se han caracterizado por publicar resultados cuando la mayoría de los cargos tienen una tendencia firme y no cuando solo algunos la hayan alcanzado, es decir, que mientras en otros países se dan a conocer los primeros curules irreversibles, en Venezuela se hace sólo cuando la mayoría o todos lo son.

El tercer aspecto que también influye en la entrega del boletín oficial, es el hecho que el Consejo Nacional Electoral antes de divulgar públicamente los resultados, comparte los mismos con los actores políticos, de manera que éstos puedan contrastarlos con los números que ellos manejan; en Venezuela los testigos de las tendencias políticas reciben copias de las actas de escrutinio impresas en cada centro de votación.

El periodista de la fuente comicial, Eugenio Martínez, corroboró este aspecto en su blog, y enumera otros elementos como la cultura política, que causan que el país no aproveche uno de los beneficios que su sistema electoral provee: la rapidez de resultados. Sin embargo, los resultados en Venezuela son siempre oficiales; mientras en Colombia y Argentina son “provisorios”.

Esta situación, así como otros detalles de las elecciones del 6D fueron abordados en el informe preliminar del Centros de Estudios Políticos de la Ucab y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), donde se concluye que “la fortaleza del proceso electoral venezolano reside en el sistema automatizado de emisión y escrutinio del voto, y que su mayor debilidad está en la falta de equidad (el ventajismo oficial) de las condiciones de la competencia electoral”.

En este planteamiento coincidió la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), coalición que reúne a los partidos opositores, y que reiteradamente insiste en la necesidad de que los resultados sean dados con más rapidez. Incluso para este proceso, pidió expresamente “comenzar a publicar los resultados con aquellos donde la tendencia sea irreversible”, para “evitar una situación de incertidumbre”.

Este conjunto de hechos revela que en Venezuela la política desafía la capacidad de su sistema de votación de ofrecer resultados oportunos y rápidos. En esta ocasión además entran en juego factores ajenos al voto automatizado, como la precariedad socioeconómica del país y la tensión que generan sondeos de opinión que colocan por primera vez al gobierno en desventaja. Sin embargo, la presión de los mismos grupos políticos y de los electores puede hacer que en eventos futuros, el país pueda acceder a la transmisión de resultados en tiempo real, como seguramente es capaz.

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