Los seis pasos obligantes para una automatización electoral exitosa


Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Ahora mismo hay un grupo de países de la región enfocados en automatizar sus sistemas  electorales. Esta medida trascendental para cualquier nación, amerita tomar decisiones que marcarán el éxito o fracaso en el uso de la tecnología, por lo que resulta imperioso que las autoridades consideren seguir pasos vitales para superar el reto de darle un viraje a la forma como se ejerce el voto.

Entre los países que buscan modernizar sus sistemas comiciales están Argentina, Ecuador, Perú, República Dominicana y Colombia. Todos en distintos niveles de avance, trabajan siguiendo sus propias reglas, pero no está demás revisar las mejores prácticas para llevar adelante sin tropiezos, o al menos sin errores costosos, el objetivo de darle un nuevo ritmo vital al centro de la Democracia: el voto.

Los casos exitosos de automatización en el mundo han tomado previsiones, que ameritan que las autoridades, a la hora de elegir la tecnología electoral, se ajusten a lo que sea más conveniente para su sistema. Ninguna garantía sobra, por el contrario, el ser exhaustivo blindará el proceso de implementación, y por ende el modelo de voto electrónico seleccionado.

Algunas recomendaciones de los expertos desgranan fases ineludibles:

1.- Para asegurar la confianza en el nuevo sistema, es imprescindible  una adopción de la nueva tecnología  de cara al país en todas en todas sus etapas (creación del marco legal regulatorio, búsqueda y selección del sistema, pruebas, licitación), de manera que no quede ningún aspecto oculto a la ciudadanía. Además la aplicación debe ser gradual y con una amplia campaña de información y capacitación.

2.- Es primordial adelantar una licitación apegada a los más elevados estándares, es decir, que considere una convocatoria internacional de proveedores de tecnología electoral, que prueben su experiencia en la materia y que sean capaces de ofrecer un modelo de voto electrónico flexible y ajustado a las necesidades legales, técnicas, financieras, e incluso de idiosincrasia de la nación. Una elección implica alinear incontables factores, y una compañía sin  antecedentes en la materia no es idónea para proyectos de misión crítica.

3.- Al iniciar la búsqueda y comparación de ofertas en el mercado, es básico evaluar la infraestructura local y cualquier limitante que se pudiera presentar (servicios eléctrico, telefónico y de datos, vías de comunicación, entre otros); así como considerar la sustentabilidad del modelo automatizado (aplicabilidad en el tiempo). Se debe entender que para el éxito de la automatización se requiere más que tecnología, y allí los servicios de los que disponga el país serán determinantes para garantizar el buen funcionamiento.

4.- La selección de la tecnología debe responder netamente al interés de permitir adquirir un sistema que garantice la seguridad, secrecía y transparencia del sufragio, así como proporcionar las ventajas del voto electrónico: seguro, rápido y auditable.

5.- Aunado a la necesidad de aplicar pilotos que prueben la fiabilidad y adaptación a las características del país del modelo seleccionado, es obligatorio que el mismo sea auditable. Actualmente se dispone de tecnologías capaces de ser auditadas exhaustivamente en todas sus fases, tanto por técnicos, como actores políticos y organismos (revisión al software de las máquinas, a la infraestructura electoral y los servidores, así como de los protocolos de seguridad -firewall-, entre otros), pero lo más importante, es que además pueda ser fiscalizada por los propios electores. Esto es posible con las máquinas de votación capaces de imprimir un comprobante en papel del sufragio, con lo cual se puede verificar en caliente, que el voto registrado por el equipo es el mismo impreso.

6.- A la hora de diseñar el modelo de votación, las autoridades deben procurar facilitar el sufragio, adoptando una tecnología que se adecúe a las características de la nación. Por ejemplo, en Brasil, acostumbrados a representar las candidaturas con números, reprodujeron este elemento en las máquinas, que cuentan con un teclado numérico para hacer la selección, lo que se asemeja a como era escribir los dígitos en la papeleta tradicional.

Estas seis sugerencias no son las únicas, pero sí las más importantes para una aplicación óptima del voto electrónico. La tecnología puede ser utilizada para facilitar todas las etapas y cumplir exigencias, pero el uso correcto y masivo será lo que marque la diferencia, frente a los procesos manuales.

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