Estados Unidos ante el desafío de los resultados electorales preliminares


Foto: La Radio del Sur

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Estados Unidos volverá a votar este 8 de noviembre. La elección del sustituto del presidente Barack Obama ha estado marcada por una virulenta campaña electoral, que incluso ha tocado al sistema comicial. Uno de los aspirantes, el republicano Donald Trump, ha adoptado una posición inédita en el país: no ha garantizado si aceptará los resultados.

A raíz de la voluble posición de Trump, la expectativa por la aprobación del escrutinio va in crescendo, pero hay temas electorales que siguen fuera de los reflectores, aunque el país requiera su revisión y modificación, es el caso del proceso de oficialización de los resultados.

En este país, la administración electoral corresponde a los condados, por lo cual cada uno tiene sus propias leyes, y pueden presentar diferencias importantes tanto jurídicas como técnicas. Por ejemplo, en la práctica, los resultados que se informan en la noche de las elecciones son preliminares, y cada estado tiene en promedio hasta cinco semanas para formalizar el cómputo.

Además pasa que el llamado voto anticipado, aunque como su nombre lo indica se hace semanas antes de los comicios, en realidad se cuenta mucho después de terminado el proceso, dependiendo de las normas que tenga cada condado o estado.

Esta realidad procedimental no ha afectado mayormente al país, pues las bases de su Democracia son sólidas, pero ahora que uno de los aspirantes a la Casa Blanca pone en duda su aceptación del escrutinio, los fantasmas que surgieron en el 2000 vuelven a aparecer. En aquel proceso, el estrecho margen entre candidatos y los errores en la identificación y conteo de los votos del estado de la Florida, generaron un escándalo que aún está presente en la población, pues difirió durante semanas la resolución de la elección.

Ante la incertidumbre que vive Estados Unidos sobre la transferencia del poder que se avecina, bien vale que las organizaciones civiles, los partidos políticos y los electores hagan foco en la necesidad de revisar las leyes que dificultan que el conteo de los votos el mismo día de los comicios tenga carácter oficial.

La seguridad que da al electorado el anunciar resultados formales sin retraso, hace la diferencia en situaciones extremas, pero no atípicas, como un margen estrecho entre candidatos; denuncias de irregularidades y errores en el conteo manual.

Estados Unidos tiene el desafío de mejorar en los ámbitos local y regional el proceso de certificación del escrutinio, para evitar que los resultados preliminares empañen un sistema reconocido como seguro, pero que tiene un amplio margen para mejorar y blindarse.

 

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