Costa Rica y Panamá debaten sobre el uso de tecnología electoral

En 2011, Panamá estrenó el voto electrónico en una comarca indígena.

En Costa Rica y Panamá ha comenzado la contienda sobre las futuras elecciones. Los costarricenses tendrán presidenciales en 2018, mientras que los panameños comicios generales en 2019. La proximidad de ambos eventos mantiene en la palestra el debate sobre los sistemas electorales de los que ambos disponen, siendo el voto electrónico parte de esta discusión.

En Costa Rica, el tema del voto electrónico ha tomado fuerza ya que recientemente el presidente de la directiva de la consultora Gallup en Latinoamérica, Carlos Dentón, reveló que “una tercera parte de los costarricenses no está satisfecha con la capacidad del TSE”, según la última encuesta de opinión pública de la CID/Gallup.

Advierte Dentón que la desconfianza creciente debería ser motivo para avanzar en la automatización de las elecciones en el país, y enfilar la necesidad de revisar el sistema anacrónico que posee Costa Rica, más cuando la nación ya vivió pruebas exitosas de voto electrónico.

Es importante destacar que Costa Rica postergó la automatización del sufragio  que tenía programada para 2018, debido a la falta de presupuesto. El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se plegó a un informe de la Dirección de Registro Electoral, donde se concluye que “no existe factibilidad económica para este proyecto al menos en el corto y mediano plazo” y que los recursos deben orientarse a otras áreas prioritarias.

La apreciación parte de que se requiere desembolsar una considerable suma de dinero en la adquisición del software y hardware, formación del recurso humano y en la capacitación de los ciudadanos, pero el ente no estimó que los gastos disminuyen considerablemente luego de la adopción, debido a que los importes para los siguientes procesos se traducen tan solo en mantenimiento de la plataforma tecnológica, y no en su adquisición.

Por su parte las autoridades panameñas tocaron el mismo tema en el marco de un foro realizado en el Tribunal Electoral sobre la reforma para las elecciones de 2019.

Panamá probó en 2014 en un circuito el modelo de sufragio electrónico diseñado por el TSE, que reproduce características de sistemas ya probados en otros países, por lo que el experimento fue exitoso.

La dinámica de votación implica que los electores, quienes previamente validan su identidad, reciben una tarjeta que activa la máquina de pantalla táctil, que despliega las candidaturas y permite sufragar. En caso de error, hay una tecla para “limpiar” la pantalla y proceder a votar correctamente, de forma que el equipo imprime el comprobante del sufragio en papel que queda como prueba del registro electrónico del voto.

En el foro, los participantes criticaron que aunque se cuenta con una máquina desarrollada en la nación, no se ha tomado la decisión de fortalecer su desarrollo e iniciar su uso.

También se aludió a las conclusiones sobre tecnología electoral que arrojó el encuentro realizado este año por los entes comiciales de Centro América, donde se recomendó cumplir elevados estándares en las licitaciones, mantener al país informado del proceso de adopción y procurar consensos, así como garantizar una adecuada campaña de aprendizaje del modelo de votación.

Conocidas las discusiones, Costa Rica y Panamá ya saben que la tecnología electoral es la mejor aliada para garantizar los resultados comiciales, y que usarla de manera eficiente es vital para blindar el proceso y ganar la confianza de los ciudadanos. Ahora les resta tomar la decisión de cambiar para mejorar.

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Llueven críticas por costo del voto manual en México

Foto: Pixabay

En 2018, los mexicanos vivirán la elección más grande de su historia cuando realicen simultáneamente tres comicios federales y 30 locales. A pesar de la complejidad del proceso lo que está generando más reacciones contrarias es el gasto estimado para los comicios.

El presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, admitió que pedirán 25,4 mil millones de pesos, el presupuesto “más alto de la historia”. Córdova justificó el monto aduciendo que del total, 18 mil 256 millones de pesos serán para el gasto operativo del organismo, y 6 mil 788 millones de pesos serán para el financiamiento a los partidos políticos y candidatos independientes.

Atendiendo la demanda de recursos, los analistas calculan que el voto por cada mexicano tendrá un costo de 245 pesos, que representan unos 12,5 dólares, mientras el INE lo cifra en 205 pesos, es decir 10,75 dólares. En ambos casos, el monto convierte al sufragio manual de esta nación en uno de los más caros del mundo, pese a que el nivel de tecnificación no mejorará al seguir siendo manual.

Las principales críticas pasan por la cuantiosa suma de recursos que asignará el INE a los partidos políticos, así como que la relación costo de la elección y confiabilidad de los resultados no se corresponde con el sacrificio fiscal que supone la inversión.

Al valorar las apreciaciones sobre el presupuesto electoral en México, vale acotar la Encuesta Global de Costos de Elecciones, desarrollada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Fundación Internacional de Sistemas Electorales, donde se advierte que el menor costo comicial -entre $1 y $3- lo tienen países con democracias consolidadas como Australia y algunos estados de Estados Unidos. Por otro lado, naciones con voto automatizado como Venezuela y Brasil invierten entre $3 y $3,5 respectivamente.

México se sitúa así dentro del grupo de democracias con sistemas manuales de votación, que tienden a tener un gasto por elector más elevado.

A la luz de estas cifras los actores políticos y especialistas en la materia deberían depurar el debate. En lugar de concentrarse en cuestionar el financiamiento de los partidos, resultaría propicio abrir la discusión sobre la necesidad de modernizar el voto.

La experiencia indica que aunque la automatización del sufragio requiera inversiones importantes durante la adopción de la tecnología, el empleo de la misma supone un ahorro en el mediano y largo plazo, ya que el gasto posterior a la inversión inicial se concentra en mantenimiento y actualizaciones. A México le queda un largo camino por recorrer, pero las próximas elecciones pueden ser un punto de partida.

Realizan referendo automatizado en Chile

Recientemente en Chile se realizó un referendo para conocer la opinión de los ciudadanos sobre la permanencia o no de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones). De acuerdo a la Coordinadora No más AFP, fueron más de un millón de personas las que participaron, a través del voto electrónico, y de manera presencial.  Aquí la nota.