Lecciones de la elección fallida en República Dominicana

En febrero pasado, cuando avanzaba la cuarta hora de las elecciones municipales en República Dominicana, un cúmulo de fallas técnicas obligó a la Junta Central Electoral (JCE) a suspender los comicios.

La adopción de un modelo de voto electrónico que no cumplió las etapas claves de implementación ni las pruebas necesarias para garantizar su funcionalidad, fue lo que llevó a la Organización de Estados Americanos (OEA) a certificar esas elecciones como un proceso fallido.

El informe de la OEA -recientemente publicado-, dio cuenta que “un software mal diseñado, la falta de pruebas en las diferentes etapas del proceso y la ausencia de un protocolo de  control de calidad”, condenaron el proceso de votación. Además, el informe depositó en la JCE toda la responsabilidad del daño causado.

Para esta jornada, República Dominicana informó el uso de un programa informático desarrollado por el propio ente comicial, que en principio no fue sometido a las pruebas que blindaran su funcionamiento y que falló en las primarias del año pasado. Además optó por adquirir máquinas en una licitación exprés, que son para fines comerciales y probaron no ser aptas para votaciones.

De esta forma, la JCE organizó un proceso electoral con voto electrónico en 18 distritos y que afectaba al 62,04% de los electores que fracasó desde el comienzo. El informe de la OEA también demostró que la JCE desoyó todas las recomendaciones de los expertos para garantizar una elección.

En principio, los problemas de diseño del modelo automatizado no pudieron ser detectados por la falta de testeo y la incapacidad de la JCE de cumplir a cabalidad su trabajo. La OEA lo detalla así: “La ejecución de un proceso de personalización de urnas carente de un adecuado control de integridad de la información (debido a un defecto del software), es la causa raíz del primer incidente, que desencadenó en una sucesión de acciones e imprecisiones que derivaron finalmente en la suspensión de las elecciones”.

En este párrafo se expone que la JCE, lejos de seguir estándares de calidad y selección de la tecnología, llevó adelante un proceso que puso en riesgo al voto y la democracia. Ignoró todas las fases esenciales: desde la decisión básica de adquirir tecnología diseñada exclusivamente para soportar y resguardar procesos electorales, pasando por un despliegue electoral que asegurara el respaldo de la información, simulacros y pruebas de estrés, así como servicios de entrenamiento, y auditorías. 

Lo sucedido obliga al ente comicial dominicano a revisar sus formas de operar para entregar todas las garantías electorales que ofrece el voto electrónico, y que en países como Argentina y Brasil o regiones de Estados Unidos como Los Ángeles, ha permitido -bajo diferentes formatos- elecciones sin fallas ni cuestionamientos.

Aprendizajes electorales de un 2019 que deja muchas lecciones

El calendario electoral de 2019 contempló 93 procesos electorales en más de 80 países. En Latinoamérica hubo procesos comiciales en 11 naciones, que, con distintos niveles de desempeño, lograron sortear graves fricciones políticas y crisis sociales.

Si bien Argentina destacó en 2019 al estrenar nueva tecnología que permitió presentar resultados preliminares rápidos y seguros, en países como Bolivia y Uruguay hubo retrocesos y jornadas comiciales que no salieron del todo bien. Por otro lado, a pesar de que México y Paraguay no tuvieron elecciones, sí lograron importantes avances en la mejora de sus sistemas electorales.

Argentina
El pasado 27 de octubre, Argentina celebró una elección que marcó un récord electoral: a tan solo tres horas del cierre de la votación, los resultados provisorios auditables fueron publicados en línea y no se presentó ningún reclamo del conteo.

La entrega del escrutinio fue posible por el exitoso rendimiento de la tecnología adoptada por el Correo Argentino. El país utilizó un moderno software para la captura y transmisión de los telegramas (datos electorales) desde las escuelas de votación hasta el centro de cómputo; y el escrutinio provisorio (conteo no vinculante).

En concreto, a las 21 horas se había digitalizado, transmitido y cargado al sistema 70,48% de los telegramas (reportes de escrutinio de cada mesa electoral). A la medianoche se había procesado 96,08%. Al contrario de hace cuatro años, que a esa misma hora no se había conseguido procesar ni el 10% de los telegramas.

Uruguay y Bolivia
Entre los países con nota negativa durante 2019 se encuentran Uruguay y Bolivia. El primero debió esperar días para oficializar el resultado de sus recientes elecciones presidenciales, mientras el segundo, debido a la falta de transparencia del proceso electoral, sufrió una crisis política que aún sigue sin resolverse.

El balotaje en Uruguay fue el 24 de noviembre. Los resultados más cerrados de los que se tenga registro –menos de 30 mil votos–, obligaron a un reconteo que postergó la entrega del escrutinio definitivo por cuatro días.

La fuerte institucionalidad democrática es lo que salvó a Uruguay de la inestabilidad que suele generar el vacío de resultados electorales. La elección dejó en evidencia que el sistema con que cuenta para procesar los votos no es capaz de contar menos de 2,7 millones de votos de forma segura, rápida y transparente. Una mejora del modelo de votación es impostergable.

En el caso de Bolivia, este país acudió a las urnas el 20 de octubre para renovar la presidencia de la República, y lo ocurrido durante el proceso de conteo provisorio, devino en una crisis que ocasionó la renuncia del presidente, la instauración de un Gobierno transitorio y la convocatoria a nuevas elecciones.

México
Aunque México no realizó elecciones este año sí dio paso al frente al comenzar a prepararse para implementar el voto electrónico para sus nacionales residenciados en el exterior. El Instituto Nacional Electoral (INE) informó que aprobó los lineamientos que se deben seguir para garantizar la puesta en marcha de un modelo automatizado de votación remota.

Al momento se conoce que en las elecciones de 2021, los votantes de 11 entidades que residan en el extranjero podrán votar remotamente a través de internet.

Para cumplir con este objetivo, el Instituto Nacional Electoral (INE) convocó a una licitación pública que permitirá seleccionar a la empresa proveedora de la plataforma tecnológica. De acuerdo con las especificaciones técnicas publicadas por el organismo comicial, la compañía que resulte seleccionada deberá poner su tecnología a pruebas de ciberseguridad, de estrés y otras que permitan verificar su efectividad.

Paraguay
Paraguay también dio pasos hacia la automatización durante este año, al aprobar el alquiler de máquinas de votación para los dos procesos electorales previstos en 2020.

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) espera alquilar 15 mil equipos para cubrir los más de 260 municipios que conforman el país. Del desempeño de esta tecnología, dependerá de si esta nación le abre la puerta al diseño y aplicación de un modelo de voto electrónico que se adapte a todas sus necesidades y características.

Bolivia y por qué la transparencia en una votación es la clave de casi todo

Foto: Los Tiempos

La transparencia es una cualidad, que en la política, se hace fundamental para que los procesos y acciones superen de la mejor forma posible el escrutinio público. En hechos recientes ocurridos en Bolivia se hizo notorio el impacto de esta condición en el ejercicio de la política y las elecciones.

Este país sudamericano acudió a la urnas el pasado 20 de octubre para renovar la presidencia de la República, y si bien la jornada se cumplió sin mayores incidencias, al término del proceso la legalidad y la legitimidad tanto de las autoridades electas, como las  del Tribunal Supremo Electoral (TSE) se han visto afectadas, por la falta de transparencia.

Específicamente, luego del cierre de las mesas de votación, y cuando se llevaba adelante el conteo rápido, es decir, la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), el proceso dio un giro de 180 grados, porque el TSE suspendió sin explicación el escrutinio provisional durante casi un día.

Los bolivianos y el mundo vieron como con casi 84% de las papeletas verificadas, se planteaba un escenario de segunda vuelta entre el presidente Evo Morales y su principal adversario, el exmandatario Carlos Mesa; 23 horas después, cuando se retomó el TREP y con un 95% escrutado, el ballotage ya no era posible.

Las dudas y sospechas llevaron a Mesa a gritar fraude, y a la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) a denunciar irregularidades. Pese a esto, el TSE confirmó -cinco días después- que Morales no requeriría de segunda vuelta y autorizó una auditoría.

Esta verificación del escrutinio está en proceso, y también ha sufrido nubarrones, como la renuncia del jefe del equipo de la OEA que revisa la elección y las intensas protestas que se han producido en varias regiones del país. Cuando los resultados de una elección dejan dudas, la tranquilidad y la paz de un país se ven afectadas.

Lo ocurrido pone de manifiesto que la decisión -hasta ahora inexplicable- de las autoridades de suspender la difusión del TREP, ocasionó un quiebre en la transparencia del proceso, lo que además coloca en la palestra, que Bolivia está sumida en una crisis, por no contar con un sistema de escrutinio rápido y seguro. Y lo más importante, un sistema de escrutinio que permita auditar en tiempo real las actas recibidas y procesadas.

Este país mantiene una enorme distancia con algunos de sus pares latinoamericanos que cuentan con sistemas automatizados para blindar las fases más importantes de la elección.

Por ejemplo, mientras Brasil tardó pocas horas en terminar el conteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2014, que también fue muy cerrado; en Argentina, el pasado 27 de octubre, gracias a la nueva logística y plataforma tecnológica implementada,  los resultados del conteo preliminar fueron informados en tan solo tres horas luego de cerrada la votación, con un 70% de actas procesadas.

Los vicios mostrados durante los últimos procesos electorales parecen indicar que ya no hay margen para la indecisión en Bolivia, y es hora de que avance en la modernización de su sistema antes que la desconfianza del electorado mine la participación y la Democracia.