Prueba de fuego para el voto electrónico peruano en diciembre

En Perú usarán el voto electrónico en una consulta revocatoria. Fuente: www.eleccionesenperu.com

En Perú usarán voto electrónico en diversos circuitos en diciembre. Fuente: http://www.eleccionesenperu.com

En las presidenciales peruanas de 2016, tanto el voto manual como el electrónico, sufrieron reveses, el primero por ser incapaz de responder a la exigencia que revisten los resultados cerrados -conteo preciso y rápido- y el segundo por la falta de renovación tecnológica.

Con este desempeño como referencia reciente, el modelo automatizado del voto de Perú  vivirá una prueba de fuego en diciembre cuando se celebren elecciones municipales, en vista que su uso efectivo podría ser el envión que necesita el país para finalmente masificar su aplicación, o mantener paralizada su adopción.

En este nuevo reto, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha dispuesto que en 12 distritos se use el voto electrónico presencial diseñado por esta oficina para elegir algunos de los 18 alcaldes y 90 regidores que serán votados en esta jornada.

En otras seis localidades se empleará lo que llaman Sistema de Escrutinio Automatizado (SEA), con el que en lugar de transcribir manualmente los resultados a las actas, se realizará en una computadora para transmitir el conteo a un centro de cómputo.

El sistema peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las candidaturas. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

Por ahora se desconoce si el organismo electoral aplicó algún tipo de mejora al voto automatizado. Los aspectos que debían ser atendidos radicaban en que la ONPE, que se valió de las mejores prácticas en la región para diseñar su modelo, no había actualizado su tecnología en años, y además había descuidado la logística y preparación, hecho que en 2016 se manifestó en la poca o nula información de los electores y miembros de mesa.

Partiendo de esta realidad, y transcurrido año y medio desde la última elección, se espera que el órgano electoral haya corregido las deficiencias para presentar al país el proceso seguro y transparente que la tecnología es capaz de brindar a las elecciones.

La importancia de estos cambios radica, en que de concretarse algún progreso en el uso y aplicación del voto electrónico, se podría superar la falta de decisión peruana para avanzar en la automatización electoral.

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Cambio de autoridades aviva interés de Perú en voto electrónico

Desde hace años Perú cuenta con la legislación necesaria para modernizar el sufragio. Es por esto que ha dedicado cuantiosos recursos para diseñar e implementar progresivamente el voto electrónico. Sin embargo, las autoridades electorales no han podido afrontar los retos y exigencias que reviste poner en práctica exitosamente un modelo automatizado de votación.

Esta historia podría cambiar en el mediano plazo. La salida de Mariano Cucho como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), y su sustitución con Adolfo Carlo Magno Castillo Meza, ha avivado el interés de asumir la implementación de la tecnología electoral para los próximos comicios generales.

En sus primeros contactos con los medios, Castillo Meza se ha mostrado proclive en dar el paso que necesita la nación para modernizar el sufragio. “Tenemos que reforzar el uso del voto electrónico, tan vapuleado en las últimas elecciones, no porque sea malo, sino porque la sensación que quedó en la población es que no era efectivo, hubo quejas sobre el software, vamos a hacer una auditoría para ver si hay fallas o no en el diseño que se ha hecho”, dijo.

Perú inició su tránsito hacia la automatización en 2011, cuando fue estrenada la máquina diseñada por la Onpe. Este equipo ha sido usado en más de una docena de eventos comiciales de manera parcial con cierta efectividad, pero que desde 2014 muestra un desempeño crítico, primero porque se dejó de lado la necesidad de una licitación transparente para seleccionar la tecnología que más convenga a la hora de expandir su uso, y luego se descuidó la logística y preparación de la votación.

El sufragio automatizado peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las opciones o candidatos. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el voto, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

De cara la revisión de sistema, la necesidad de actualizar la tecnología, la decisión de invertir recursos para asegurar una adopción segura y transparente, y la disposición a que el país avance en materia comicial, serán los puntos críticos a ser superados, para que Perú retome la senda de la modernización electoral.

La automatización electoral en Perú busca nuevos caminos

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

En diciembre pasado, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) de Perú, sorprendió al anunciar que decidió no ratificar en su cargo al jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Mariano Cucho.

De acuerdo a los argumentos del CNM, el incumplimiento de Cucho en algunos objetivos planteados para su gestión de tres años (2013-2016) fue el detonante de la salida. El retraso en la aplicación del voto electrónico fue el elemento que más pesó en la evaluación hecha por el CNM para sentenciar el retiro del funcionario.

En el documento donde se notifica la destitución, el Consejo alega que “el voto electrónico fue una de las principales propuestas por parte de Cucho y formó parte de su informe de postulación y sirvió como uno de los indicadores favorables para su nombramiento (…) Sin embargo, la actuación del evaluado, solo ha generado desconfianza por los resultados que no han sido plenamente satisfactorios”.

Específicamente se detalla que durante la gestión de Cucho se redujo de 30 a 19 los distritos en donde se aplicó el voto electrónico, que no se cumplieron las metas financieras relativas a la automatización, y en definitiva que no se avanzó en la implementación de la tecnología comicial.

Perú cuenta con la legislación para modernizar el sufragio y ha diseñado un voto electrónico que viene probando desde hace años. Sin embargo las autoridades electorales no han podido afrontar los retos que reviste poner en práctica el modelo automatizado de votación.

Por ejemplo, en lugar de adelantar la implementación de la máquina de votación y fortalecer sus características de seguridad, en la primera vuelta presidencial –efectuada el 10 de abril de 2016- se debió reducir el número de circuitos automatizados. Aun así los resultados, tanto en esos comicios como en los de junio (segunda vuelta), fueron negativos.

Las razones del mal uso del voto electrónico pasan porque la ONPE, que en un inicio pretendió aplicar las mejores prácticas en la región para diseñar su voto electrónico, se ha hecho de la vista gorda a la hora de seguir mejorando su tecnología. A su vez, ha descuidado la logística y preparación de los comicios, hecho que en las elecciones del año pasado se evidenció en la poca o nula información de los electores y miembros de mesa.

La decisión de la CNM abre una nueva posibilidad a la automatización en Perú. Actualmente son 13 los postulados para el cargo de jefe de la Onpe, y se espera que a finales de febrero sea designado el nuevo encargado del organismo. La demora en la aplicación de la tecnología le costó el cargo a Cucho, pero podría ser el incentivo que dé al traste con la falta de decisión para avanzar en la automatización electoral.