Cambio de autoridades aviva interés de Perú en voto electrónico

Desde hace años Perú cuenta con la legislación necesaria para modernizar el sufragio. Es por esto que ha dedicado cuantiosos recursos para diseñar e implementar progresivamente el voto electrónico. Sin embargo, las autoridades electorales no han podido afrontar los retos y exigencias que reviste poner en práctica exitosamente un modelo automatizado de votación.

Esta historia podría cambiar en el mediano plazo. La salida de Mariano Cucho como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), y su sustitución con Adolfo Carlo Magno Castillo Meza, ha avivado el interés de asumir la implementación de la tecnología electoral para los próximos comicios generales.

En sus primeros contactos con los medios, Castillo Meza se ha mostrado proclive en dar el paso que necesita la nación para modernizar el sufragio. “Tenemos que reforzar el uso del voto electrónico, tan vapuleado en las últimas elecciones, no porque sea malo, sino porque la sensación que quedó en la población es que no era efectivo, hubo quejas sobre el software, vamos a hacer una auditoría para ver si hay fallas o no en el diseño que se ha hecho”, dijo.

Perú inició su tránsito hacia la automatización en 2011, cuando fue estrenada la máquina diseñada por la Onpe. Este equipo ha sido usado en más de una docena de eventos comiciales de manera parcial con cierta efectividad, pero que desde 2014 muestra un desempeño crítico, primero porque se dejó de lado la necesidad de una licitación transparente para seleccionar la tecnología que más convenga a la hora de expandir su uso, y luego se descuidó la logística y preparación de la votación.

El sufragio automatizado peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las opciones o candidatos. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el voto, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

De cara la revisión de sistema, la necesidad de actualizar la tecnología, la decisión de invertir recursos para asegurar una adopción segura y transparente, y la disposición a que el país avance en materia comicial, serán los puntos críticos a ser superados, para que Perú retome la senda de la modernización electoral.

La automatización electoral en Perú busca nuevos caminos

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

En diciembre pasado, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) de Perú, sorprendió al anunciar que decidió no ratificar en su cargo al jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Mariano Cucho.

De acuerdo a los argumentos del CNM, el incumplimiento de Cucho en algunos objetivos planteados para su gestión de tres años (2013-2016) fue el detonante de la salida. El retraso en la aplicación del voto electrónico fue el elemento que más pesó en la evaluación hecha por el CNM para sentenciar el retiro del funcionario.

En el documento donde se notifica la destitución, el Consejo alega que “el voto electrónico fue una de las principales propuestas por parte de Cucho y formó parte de su informe de postulación y sirvió como uno de los indicadores favorables para su nombramiento (…) Sin embargo, la actuación del evaluado, solo ha generado desconfianza por los resultados que no han sido plenamente satisfactorios”.

Específicamente se detalla que durante la gestión de Cucho se redujo de 30 a 19 los distritos en donde se aplicó el voto electrónico, que no se cumplieron las metas financieras relativas a la automatización, y en definitiva que no se avanzó en la implementación de la tecnología comicial.

Perú cuenta con la legislación para modernizar el sufragio y ha diseñado un voto electrónico que viene probando desde hace años. Sin embargo las autoridades electorales no han podido afrontar los retos que reviste poner en práctica el modelo automatizado de votación.

Por ejemplo, en lugar de adelantar la implementación de la máquina de votación y fortalecer sus características de seguridad, en la primera vuelta presidencial –efectuada el 10 de abril de 2016- se debió reducir el número de circuitos automatizados. Aun así los resultados, tanto en esos comicios como en los de junio (segunda vuelta), fueron negativos.

Las razones del mal uso del voto electrónico pasan porque la ONPE, que en un inicio pretendió aplicar las mejores prácticas en la región para diseñar su voto electrónico, se ha hecho de la vista gorda a la hora de seguir mejorando su tecnología. A su vez, ha descuidado la logística y preparación de los comicios, hecho que en las elecciones del año pasado se evidenció en la poca o nula información de los electores y miembros de mesa.

La decisión de la CNM abre una nueva posibilidad a la automatización en Perú. Actualmente son 13 los postulados para el cargo de jefe de la Onpe, y se espera que a finales de febrero sea designado el nuevo encargado del organismo. La demora en la aplicación de la tecnología le costó el cargo a Cucho, pero podría ser el incentivo que dé al traste con la falta de decisión para avanzar en la automatización electoral.

El voto electrónico en Perú

Equipos usados en Perú retrasaron proceso. Foto: La República

Equipos usados en Perú retrasaron proceso. Foto: La República

A propósito de la segunda vuelta presidencial en Perú –prevista para este 5 de junio- el debate político ha devenido en una fuerte lucha protagonizada por Pedro Pablo Kuczysnki (PPK) de Peruanos Por el Kambio y Keiko Fujimori de Fuerza Popular. A la par de esta confrontación, la opinión pública del país también debate el mal funcionamiento del modelo de voto electrónico que venía usando parcialmente y que en los comicios del 10 de abril no cumplió con las expectativas.

Cabe destacar que el voto electrónico peruano ha sido usado en unos 15 pilotos que han abarcado entre cinco y 19 distritos metropolitanos y hasta ahora los resultados se muestran poco satisfactorios.

Ante la importancia que conlleva una elección presidencial, cabe estudiar la tecnología electoral diseñada por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) hace varios años, comparándola con modelos automatizados exitosos alrededor del mundo.

El sistema peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las opciones o candidatos. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

Esta experiencia del elector se asemeja en cierta forma al voto que se implementa desde 2012 en Bélgica.

En Perú, al igual que en algunas jurisdicciones de Estados Unidos y Estados Unidos, los electores eligen su preferencia a través de máquinas de pantalla táctil. Tanto en Brasil como India, las máquinas no tienen pantallas sensibles al tacto y el registro del voto se hace a través de botones.

La máquina de votación peruana emite un comprobante del voto. Esto se asemeja a la experiencia venezolana, y contrasta con el voto electrónico en Brasil e India, países cuya tecnología no emite comprobante del voto.

Una vez cerrada la votación, llega el momento de escrutar y transmitir resultados. La ONPE, describe el escrutinio y transmisión como procesos separados: un primer proceso que en el que la “estación de resultados consolida la información parcial y emite el resultado final”, y un segundo paso que incluye la “estación de transmisión, que digitaliza actas, transmite resultados y actas digitalizadas a la sede central”.

Por otro lado, tanto Brasil como Venezuela, países que han automatizado sus elecciones desde hace más de una década tiene máquinas que son capaces de almacenar, contar, totalizar y transmitir los resultados como un proceso integral, justo después del cierre de la votación.