Buenos Aires, crece la desconfianza en el sistema electoral

Las dudas rodean urna electrónica porteña.

Las dudas rodean urna electrónica porteña.

A escasos días de los comicios del 5 de julio, Buenos Aires, la capital argentina, está sumida en una crisis de desconfianza por el uso de la boleta electrónica que le provee la empresa local MSA (Magic Software Argentina). Las razones pasan por una licitación poco transparente, la escogencia de una tecnología electoral que se queda a mitad de camino al no automatizar el voto sino el escrutinio solamente; y por si fuera poco, un proceso de instrumentación que ha recibido fuertes críticas por fallas importantes en la capacitación.

La adopción del sistema ha adolecido de improvisación, lo que obligó a suspender su uso para las primarias de abril pasado. Diversos voceros políticos y de la sociedad civil han ventilado públicamente críticas y preocupación porque advierten que la ciudad no está preparada para emplear la  boleta electrónica en Buenos Aires.

Mientras Mariano Recalde, uno de los candidatos a Jefe de Gobierno de la ciudad acusó a las autoridades de “improvisar y experimentar con la gente”, la académica Beatriz Busaniche cuestionó la forma como se ha implementado el nuevo sistema, al considerar  que “la capacitación que se brinda a los y las ciudadanas no es suficiente”. Además señaló a “la empresa (MSA) de no compartir la información necesaria que permita fiscalizar (el proceso) de manera correcta”. Por su parte, el diputado Hernán Rossi, fustigó que la instauración no haya sido progresiva.

Todos estos problemas no solo han generado fuertes cuestionamientos, sino que la falta de capacitación, tanto de los fiscales de los partidos políticos como de los electores, motivo la consignación de demandas ante el Tribunal Superior de Justicia, que a la postre resolvió ordenar al Gobierno porteño garantizar la capacitación. En paralelo, la legislatura aprobó una Ley que obliga a colocar un equipo de prueba en cada colegio electoral el día de las elecciones, de manera que los votantes tengan la posibilidad de familiarizarse con el sistema.

Esta situación descubre lo poco prolijo del proceso de adopción de la boleta electrónica en Buenos Aires, ciudad que por decisión de sus autoridades, no usará un modelo que realmente automatice el sufragio, sino la tecnología que aplica MSA en Salta, conocida como urna electrónica con papeleta inteligente. La tecnología que provee esta empresa no es una solución de voto electrónico integral, sino un equipo diseñado para automatizar solo el escrutinio. Es así como las fallas del voto manual permanecen latentes.

Los traspiés con el nuevo mecanismo de votación pueden salirle caros a la capital argentina. La confianza en el sistema es lo que permite a la ciudadanía acudir a las urnas y fortalecer la Democracia, al tiempo que los elegidos puedan ejercer sus cargos amparados en la legitimidad de la elección. Habrá que esperar para saber si Buenos Aires fue capaz de sortear los entuertos, o las dudas llegaron para quedarse, al menos, hasta que el modelo automatizado que adopte sea transparente, seguro y confiable para todos.

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Gato por liebre en Argentina: CABA no tendrá voto electrónico

En Salta, la implementación apresurada del voto electrónico generó fallas en 2013. Foto: votoelectronico.org

En Salta, la implementación apresurada del voto electrónico generó fallas en 2013. Foto: votoelectronico.org

Argentina tiene años preparándose para el voto electrónico. No solo por haber organizado varios pilotos, vinculantes y no vinculantes, sino por haber probado diferentes tecnologías y haber involucrado a la sociedad civil. Sin embargo, y después de tanto arar, la Ciudad de Buenos Aires tendrá un sistema electrónico con las mismas deficiencias de un sistema manual.

Son varias las razones que desde un comienzo desacreditan la implementación de la boleta electrónica que se ha utilizado en la provincia argentina de Salta y que se requirió tal cual en la reciente licitación que adelantó la Ciudad de Buenos Aires:

1) Es fundamental que las comisiones electorales y los proveedores de tecnología tomen en cuenta la idiosincrasia electoral de un país. El sistema debe adaptarse a los electores y no al revés. Si bien el voto electrónico o la urna electrónica implican cambios en una elección, estos no deberían ser tan marcados de cara al elector.

2) La Ciudad de Buenos Aires no tendrá voto electrónico. Tendrá una boleta electrónica en la cual el elector registrará su voto, y podrá verificar que éste se haya registrado acorde a su selección. La desventaja llega al finalizar la jornada de votación, cuando los funcionarios electorales deben realizar la labor más crítica de la elección: el escrutinio. ¿Cómo garantizar que todas las boletas serán contabilizadas al final de la jornada? Si fuese voto electrónico, el voto que registró el elector no sería manipulado por más nadie.

3) La boleta electrónica ofrece redundancia pero en un único medio físico: en la misma boleta de papel se imprime la selección en una de las caras de la misma y se guarda también en un chip RFID. Esta tecnología RFID que utilizan las máquinas seleccionadas para las próximas elecciones de la Ciudad de Buenos Aires ha sido cuestionada en otras jurisdicciones por la posibilidad de su manipulación a distancia, la ausencia de un mecanismo de desbloqueo o la identificación de la lectura del voto del mismo elector más de una vez.

4) Las boletas únicas electrónicas se pueden diferenciar entre sí debido a que cada una cuenta con un identificador único asociado a la tecnología (RFID) y el número de troquel. Si se cuenta con esta información el secreto al voto puede ser vulnerado de manera fácil.

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Si bien es cierto que este sistema no agrega ninguna vulnerabilidad, también lo es que mantiene muchas de las vulnerabilidades que ya existen con el voto manual. El problema –pudiera aparecer- cuando se presenta un sistema como “seguro e infalible” y se crea una sensación de falsa seguridad que puede terminar relajando la vigilancia electoral y facilitando el fraude.

Ecuador: una elección, dos modelos de voto electrónico

Santo Domingo de los Tsáchilas probará voto electrónico venezolano. Foto: El Comercio.

Santo Domingo de los Tsáchilas probará voto electrónico venezolano. Foto: El Comercio.

Las cartas están echadas en Ecuador. La prueba piloto de voto electrónico programada para febrero de 2014 -durante las elecciones regionales-, someterá al escrutinio público el funcionamiento y alcance de dos modelos de automatización electoral, que a la postre definirán la tecnología que este país suramericano adoptará para modernizar su sufragio.

La jornada diseñada contempla instrumentar la tecnología de Venezuela en la región de Santo Domingo de los Tsáchilas, mientras en la población de Azuay se empleará el sistema que usa Argentina. La prueba hará realidad el voto electrónico para cerca de un millón de ecuatorianos, 8% de los 11,6 millones de personas que conforman el padrón.

Ecuador se acercó al modelo venezolano, impulsado por los resultados que muestra este país, donde desde 2004 se usa la tecnología provista por la multinacional Smartmatic, que permitió automatizar 100% los comicios, a través de máquinas de pantalla táctil, capaces de usar tarjetón electoral -para votar por múltiples cargos- disponer de un dispositivo para identificar por la huella dactilar a los electores, escrutar, totalizar y transmitir los resultados, al tiempo que resguarda la secrecía del votante y el sufragio y emite un comprobante en papel de la selección.

En el caso del segundo sistema, creado por la empresa Magic Software Argentina (MSA), consta de urnas de votación electrónica con papeleta inteligente, la cual almacena los sufragios en un chip, permite los votos blancos y nulos y emite un recibo impreso del sufragio. Cada votante debe insertar el tarjetón en la máquina de pantalla táctil, donde elegirá las opciones de su preferencia, las cuales quedan almacenadas en el chip para su posterior conteo. El software impide que una misma boleta sea empleada en dos ocasiones.

En Azuay se experimentará con modelo argentino de votación. Foto: El Telégrafo.

En Azuay se experimentará con modelo argentino de votación. Foto: El Telégrafo.

Venezuela y Argentina serán protagonistas de la jornada inédita que cumplirá Ecuador. Aunque puede haber similitudes entre ambas tecnologías, existen diferencias que jugarán un papel preponderante a la hora de la selección o el diseño del voto electrónico para este país suramericano.

Un ejemplo claro lo representa que mientras el modelo venezolano se distingue por guardar dos registros digitales y uno en papel de cada voto, garantizando su permanencia para el conteo el día de la elección o una auditoria posterior, la solución argentina sólo almacena en el chip la selección de cada votante, pudiendo resultar limitada a la hora de un accidente o irregularidad con el hardware.

También destaca que las máquinas que usa Venezuela son capaces de almacenar, contar,  totalizar y transmitir los resultados como un proceso integral, justo después del cierre de la votación; por contrario, el sistema argentino al basarse en equipos de registro e impresión del voto, rompe con la unidad del escrutinio, ya que los votos al estar almacenados en el chip de la boleta, dependen de que cada una de éstas vuelvan a ser pasadas por la máquina para ser contados, adicionando riesgos a la elección.

Ecuador ya presentó en cada una de las regiones las máquinas de votación y se prepara para la capacitación de técnicos y electores. Ahora que tendrá la oportunidad de comprobar la efectividad del voto electrónico, y además comparar el funcionamiento de dos tecnologías, estará en la posición privilegiada de poder decidir, con conocimiento de causa, su futuro electoral.