La biometría protege al voto

Brasil cuenta con una urna electrónica, con teclado numérico y dispositivo de identificación biométrica.

Brasil cuenta con una urna electrónica, con teclado numérico y dispositivo de identificación biométrica.

El voto doble o fraude por suplantación, son dos de los delitos electorales que suelen empañar las elecciones en los países de América Latina. Sin embargo, esta lamentable práctica no está suscrita a nuestra región exclusivamente. En Europa este ilícito saltó a la palestra pública nuevamente tras las elecciones legislativas de la Unión Europea –del 25 de mayo-, cuando un periodista admitió haber votado en dos ocasiones, al poseer doble nacionalidad y ejercer el sufragio tanto en Alemania como en Italia.

La acción ilegal de votar por otros o sufragar varias veces ha alterado los resultados comiciales en muchas naciones, menguando la confianza de los ciudadanos en el sistema, y obligando a las autoridades a buscar mejores prácticas para resguardar el sufragio. Es así como la identificación biométrica –escaneo de huellas dactilares para corroborar la identidad -, pasó de ser una tecnología ampliamente usada en el mundo empresarial e industrial, por ejemplo para controlar el acceso de personas, a ser adoptada por el sector electoral.

Actualmente son varios los países que pueden servir de ejemplo a la Unión Europea y las naciones que no tienen herramientas para validar la identidad de los votantes, pues las empresas expertas en tecnología electoral han diseñado dispositivos o máquinas de votación que brindan la posibilidad de cumplir la premisa: un elector, un voto.

Dos casos destacados corresponden a Brasil y Venezuela,  los cuales lideran en el uso de la tecnología electoral en América Latina, al contar con modelos de voto electrónico que incorporan la identificación biométrica. El gigante carioca dispone de máquinas con teclado numérico que registran las huellas previo a la votación, mientras los venezolanos poseen un Sistema de Autenticación Integral (SAI), mecanismo provisto de captahuellas (identificadores biométricos) que permiten que la máquina de votación sólo pueda ser desbloqueada tras la autenticación biométrica de los electores.

Las nuevas máquinas SAES que usa Venezuela, tienen adosado un equipo para la identificación biométrica. Foto: AVN

Las nuevas máquinas SAES que usa Venezuela, tienen adosado un equipo para la identificación biométrica. Foto: AVN

Por su parte Colombia, que intenta desde hace varios años automatizar las elecciones, inició el proceso con la adopción de un sistema biométrico de equipos capaces de capturar la huella de cada votante -previo a ejercer el sufragio- a los fines de ser cotejadas con las almacenadas por el organismo comicial. La Registraduría asegura que esta tecnología le puso freno al fraude por usurpación.

Una prueba de la efectividad de este mecanismo la ofreció recientemente el Centro Carter, al revelar los resultados de la auditoría del SAI en Venezuela para las elecciones presidenciales de 2013. El informe indica que el sistema biométrico usado “tiene la capacidad para identificar post hoc el voto múltiple o voto usurpado (…) y que la ocurrencia de estos fue relativamente baja”, ya que apenas se detectaron 247 casos de casi 15 millones de personas que votaron.

Atendiendo al caso de la Unión Europea, bloque donde miles de personas tienen doble ciudadanía y por lo tanto poseen el documento de identificación (pasaporte) que les permite votar en dos países durante un mismo proceso y alterar los resultados, la identificación biométrica adaptada a sus necesidades es la garantía de unos comicios sin fraude por la no validación de los votantes. Con el uso de la tecnología pueden dejar claro que protegiendo la identidad de los electores, estarán protegiendo al voto.

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El sesgo político de las elecciones venezolanas

Venezuela cuenta con un sistema de votación 100% automatizado. Foto: Noticias24

A poco más de un mes de las elecciones presidenciales en Venezuela, una de las organizaciones internacionales más importantes del mundo en materia de observación electoral, no tuvo cortapisas para ilustrar la realidad electoral que observó en el país. El Centro Carter señaló en su resumen ejecutivo de la Misión de Estudio, que un impresionante 80,52 por ciento de los votantes concurrió a las urnas reflejando la confianza en el sistema comicial -automatizado al 100%-, pero al mismo tiempo señaló al Consejo Nacional Electoral (CNE), de “estar profundamente afectado por el partidismo”.

El texto de ocho páginas publicado por el Centro Carter es revelador. Desgrana que Venezuela, aunque ha avanzado al punto de contar con uno de los sistemas de votación “más altamente automatizados del mundo“, capaz, según refiere, de ofrecer resultados rápidos después del cierre del último centro de votación, y que éstos sean “aceptados públicamente por candidatos y reconocidos por la ciudadanía sin el menor contratiempo“, está aquejada por la “politización” del árbitro electoral.

Aunque todo proceso eleccionario es un acto de política, en Venezuela el Centro Carter encontró evidencia de que la politización, entendida como la dominación de los políticos en áreas que no debieran estar sometidas a éstos, está lesionando la legitimidad electoral en el país. Reseña el organismo que si bien “los rectores del CNE fueron nombrados por su experiencia profesional, muchos venezolanos perciben a dichos rectores como individuos con fuertes afinidades partidistas. De los cinco rectores actuales, cuatro, incluyendo su presidenta, están vinculados, con distintos niveles de solidaridad, al gobierno de (Hugo) Chávez y uno a la oposición“, por lo que concluye que “esta politización ayuda a explicar el escaso entusiasmo con el que el CNE abordó algunos de los temas de la campaña, especialmente el vinculado a los reglamentos de la campaña, así como las inconsistencias en las acciones del organismo para hacerlos cumplir“.

Lo dicho por el Centro Carter coloca a Venezuela en un lugar privilegiado frente al mundo, ya que le reconoce ostentar un modelo avanzado de voto electrónico, basado en la tecnología producida por la empresa Smartmatic, que no deja dudas sobre sus resultados transparentes, pero llama la atención sobre sus ostensibles fallas, a la hora de asegurar la confianza ciudadana, basada no sólo en prácticas técnicas y logísticas exitosas, sino en la garantía de brindar condiciones lo más equilibradas posibles para la participación de los aspirantes a cargos públicos.

La encrucijada venezolana no es contar con un sistema de votación de calidad, respaldado y respetado por todos los actores electorales, pues lo tiene y así lo confirma el Centro Carter. La lucha de este país, es erradicar la “ventaja indebida” auspiciada por el organismo electoral a favor del candidato en ejercicio, para que así la fortaleza tecnológica que posee, no palidezca ante el sesgo político.

Expertos debaten sobre el alcance y futuro del voto electrónico

La reconocida revista Semana, editada en Colombia, realizó el pasado mes de febrero, el foro “Elecciones, ¿del papel a la era digital?”, donde el voto manual y el electrónico, fueron desmenuzados a los fines de exponer el por qué la tecnología viene suplantando el método tradicional de votación, por uno donde las máquinas y tarjetones electorales automatizados, combinados con software de totalización y escrutinio de resultados, agilizan el proceso, pero también le imprimen versátiles métodos de control y resguardo.

Al encuentro asistieron representantes del Centro Carter, la Registraduría Nacional y Consejo Nacional Electoral de Colombia y el vicepresidente de la empresa Smartmatic. Durante el evento se debatió sobre el avance del voto electrónico en el mundo y el éxito de su aplicación, pero también los obstáculos que enfrenta.

Expertos discutieron en Bogotá sobre el avance del voto electrónico. Foto: Registraduría

Entre las ideas concluyentes se cuenta la de Jennifer McCoy, directora para las Américas del Centro Carter, quien destacó bondades del voto electrónico como la rapidez para emitir resultados, mecanismos de seguridad que ofrecen algunos sistemas y la facilidad de su utilización. Sin embargo, dejó constancia, que aquellos países que transitan hacia la automatización deben producir confianza en los sistemas seleccionados, y la mejor forma de hacerlo es implementar los cambios de manera progresiva.

McCoy puso como ejemplo a Venezuela. Relató que allí se generó desconfianza en los electores, por la manera abrupta en que se introdujo la automatización -para el escrutinio- en un contexto político de mucha polarización (1998), con un sistema de escáner óptico provisto por la empresa Indra. En este país, tras fuertes fricciones, finalmente en 2004 migraron a un sistema 100% automatizado, provisto por Smartmatic, que ha superado todas las pruebas y rebatido cualquier atisbo de desconfianza en sus años de despliegue, al punto que las principales fuerzas políticas ya lo emplean en sus comicios internos.

La visión desde el mundo empresarial en el foro, la ofreció precisamente Eduardo Correia, Vice-presidente de la Unidad Electoral de Smartmatic. Éste puso en perspectiva la aplicación del voto electrónico, indicando que este sistema “parte de la idea de garantizar que los resultados de toda elección sean determinados única y exclusivamente por la voluntad de los electores”. Señaló que las experiencias exitosas en Brasil, Filipinas y la India, durante más de 10 años, permiten afirmar que la automatización del voto es una tendencia irreversible.

Jennifer McCoy, directora para las Américas del Centro Carter llamó a implentar progresivamente el voto electrónico. Foto: Registraduría

Correia comparó las tecnologías que estos tres países. Sobre Brasil, apuntó que aunque las máquinas no imprimen comprobante de voto, ostenta la ventaja de que los equipos se activen con la autenticación biométrica del electorado, garantizando la premisa según la cual un elector debe ser igual a un voto. De Filipinas, primer país del sudeste asiático en automatizar sus elecciones, dijo que la encuestadora Social Weather Stations (SWS) reveló que 75% de los votantes quedaron “muy satisfechos” con la conducción, velocidad y credibilidad de la elección. Finalmente Correia alabó el mínimo consumo energético que requieren los equipos de votación utilizados en la India, donde se realiza la elección con voto electrónico más grande del mundo (según número de votantes).

Caso Colombia
El foro que se desarrolló en Bogotá, también permitió conocer cómo avanza el debate de la automatización del voto en la nación neogranadina. El Registrador Nacional del Estado Civil, Carlos Ariel Sánchez Torres, lo expuso sin cortapisas: “en Colombia tenemos una enorme brecha entre los sistemas de identificación y de elecciones. Mientras tenemos un sistema muy moderno de identificación biométrica, en el que el Estado Colombiano invirtió US$ 200 millones, tenemos un sistema electoral desueto, de papel y manual, con enormes riesgos en materia de fraude”. Llamó la atención que así como se decidió modernizar el sistema de identificación, de igual forma deberían dirigirse esfuerzos en la cualificación de los procesos electorales, pero advirtió que la falta de recursos suficientes se ha convertido en una constante que ha impedido su aplicación.
El ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas, tras referirse a que sí existe la voluntad del actual gobierno para su implementación junto con la reforma política y depuración del censo electoral, afirmó que “sería inconcebible que en 2014 el voto electrónico no fuera una realidad para Colombia”.