La abstención sigue mandando en Chile

Foto: El Mostrador

Este año Chile vivió dos procesos electorales –noviembre y diciembre– sin mayores problemas técnicos. Los votantes expresaron su voluntad, las autoridades procesaron los votos, y los partidos políticos aceptaron los resultados anunciados. Sin embargo, durante estas fiestas democráticas se repitió una realidad que obliga a revisar a profundidad el sistema de votación del país: la abstención sobrepasó más de la mitad del electorado.

En la segunda vuelta del pasado 20 de noviembre, el Servicio Electoral de Chile, Servel, reportó que solo sufragaron 6.325.858 votantes de un padrón de 14.308.151, lo que indica que 55,78% de los electores prefirió quedarse en casa y no ejercer su derecho al voto.

La apatía comicial que padece este país pone en riesgo la legitimidad de las autoridades, y puede ser caldo de cultivo para futuros conflictos políticos. Es por esto que diversas voces de la política han alzado su voz para pedir la modernización del sufragio. Lamentablemente poco o nada se ha hecho para optimizar el sistema e imprimirle nueva vida al modelo de votación.

El recién electo presidente Sebastián Piñera, junto a la Fundación Avanza Chile presentó el año pasado un proyecto que proponía el voto electrónico “anticipado” para las elecciones en Chile, con el fin de incrementar la participación ciudadana. Esta iniciativa abriría la puerta a que el país exalte sus fortalezas –estabilidad democrática y credibilidad institucional-, facilitando con la tecnología el proceso de votación a sus electores.

Chile requiere estimular la asistencia a las urnas, y la tecnología sería un aliciente ya que mejora el acceso al voto y facilita el proceso de votación.

La propuesta de Piñera y lo ocurrido en las elecciones 2017, crean el marco ideal para que las autoridades comiencen a pensar en la transición hacia un voto automatizado que motive al elector, y le depare comicios donde una amplia participación sea la regla, y no la excepción.

Anuncios

Chile votará con la expectativa de mejorar la participación electoral

Chile irá a elecciones generales en un mes y los detalles organizativos van a la par de la expectativa sobre la participación. La abstención crónica que padece la nación colocó el año pasado los reflectores sobre la necesidad de modernizar el sufragio, pero la realidad es que el 19 de noviembre no habrá cambios en el proceso.

El Servicio Electoral (Servel) reportó que para elegir al presidente, 155 diputados, 50 senadores y cientos de consejeros regionales, dispuso de una infraestructura que contempla 2 mil 156 locales de votación que albergarán 42 mil 890 mesas receptoras de sufragios; mientras en el extranjero serán habilitados 110 locales y 162 mesas.

De acuerdo al organismo, todo está a preparado para que más de 14 millones de chilenos acudan a las urnas, y reviertan la apatía electoral que en los últimos comicios –municipales de octubre de 2016– estuvo alrededor de 65% de ausentismo.

Esta estadística motivó al ex presidente y actual candidato Sebastián Piñera y a la Fundación Avanza Chile a presentar a finales del año pasado al Gobierno un proyecto de voto electrónico “anticipado” para futuras elecciones en Chile, con el fin de incrementar la participación ciudadana y corregir fallas como tarjetones de difícil manejo.

La propuesta abarca adoptar un modelo automatizado de votación –no especificado- que habilitaría el sufragio 15 días previos a la elección y cerraría cinco días antes. Estaría diseñado para comicios o plebiscitos.

Aunque esta iniciativa abrió la puerta a que el país exalte sus fortalezas –estabilidad democrática y credibilidad institucional-, facilitando con la tecnología el proceso de votación a sus electores, por ahora Chile volverá a las urnas sin siquiera iniciar un proceso de exploración de un modelo de sufragio que estimule la asistencia comicial, y fortalezca el sistema.

Pese a esto, sabiendo que la tecnología es un aliciente porque mejora el acceso y facilita el proceso de votación, la propuesta y la posibilidad están servidas para los siguientes comicios.

27 elecciones, cuatro en América Latina, se darán en lo que queda de año

A pesar que ya septiembre está a la vuelta de la esquina, el calendario electoral pendiente es de considerables proporciones, pues involucra la realización de 27 elecciones en cuatro continentes. Cuatro países latinoamericanos irán a las urnas antes del cierre de 2017.

El inventario fue realizado por la Red de Observadores de América Latina y el Caribe, que destaca que en la agitada agenda comicial de lo que resta de 2017, se cuentan 10 elecciones presidenciales, siete legislativas, mientras el resto se divide en unas primarias y jornadas regionales y municipales.

Algunas de las citas se cumplirán de manera simultánea en varios países en un determinado mes, y destaca que cuatro de ellos son latinoamericanos: Argentina, con comicios en agosto y octubre; Chile y Honduras en noviembre y Venezuela con procesos en julio y diciembre. Además en Estados Unidos, Virginia y New Jersey también votarán.

Las justas comiciales en Latinoamérica comenzaron en Argentina, donde en medio de una polémica por la asignación de un contrato para el conteo provisorio -por sospechas de tráfico de influencias y licitación engañosa- se adelantaron las elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y  Simultáneas (Paso) el 13 de agosto y en octubre la votación será parlamentaria.

Por su parte, Venezuela revalidará el uso del voto electrónico. Tras haber convocado la votación de la Asamblea Nacional Constituyente para el pasado 30 de julio, las autoridades están convocando para elecciones regionales en octubre.

Además en noviembre coincidirán las presidenciales de Chile -el día 19- y de Honduras -previstas para el 26. De esta última, llama la atención el escándalo develado por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), al poner en duda a la compañía, Mapa Soluciones, y otras relacionadas, en el manejo del sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Trep) y el Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación de Resultados (Siede). Todas están siendo investigadas por irregularidades en el otorgamiento de varios contratos, lo que además salpica la gestión de la actual directiva del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En el caso chileno, la elección planificada para el 19 de noviembre podría ser usada como punto de partida para la renovación de su sistema de votación. El país sufre en la actualidad una fuerte apatía electoral, que ubica la abstención alrededor de 60%, lo que lleva a los expertos a coincidir que la nación debe hacer esfuerzos por tecnificar su sufragio.

Sobre Estados Unidos, destaca que el 7 de noviembre dos de sus estados probarán, una vez más, los diversos modelos de voto electrónico de los que dispone. Virginia y New Jersey podrían evidenciar la necesidad de renovar software y hardware (algunas zonas de esta nación muestran rezago en la actualización), pero también volverán a ser ejemplo de las ventajas de seguridad, facilidad y rapidez que reviste el uso de tecnología.

En el resto del mundo, India inició el rally electoral con presidenciales el 25 de julio. Este misma votación se dará en Ruanda (4 de agosto), Kenia (8 de agosto), Singapur (sin fecha definida en septiembre), Nueva Zelanda (23 de septiembre); Liberia (10 de octubre), Kirguistán (19 de noviembre) y Eslovenia en un día sin definir de diciembre.

Todas y cada una de estas justas comiciales serán una gran oportunidad para la tecnología electoral, ya que al tiempo que Venezuela y Estados Unidos confirmarán su elevado estatus en el voto electrónico, otras naciones tendrán que seguir presionando para avanzar en la modernización o deberán fortalecer sus procesos de selección de empresas para tecnificar la votación.