El escrutinio preliminar generó tranquilidad en El Salvador

Foto: Última Hora SV

Pasadas varias semanas de las elecciones en El Salvador, en las que se renovaron 168 curules en el Congreso y 262 concejos municipales del país, se hace oportuno comentar que gracias al escrutinio preliminar, que procesó la información de 9.422 actas de escrutinio en solo 36 horas tras el cierre de la votación, los salvadoreños viven un ambiente de paz durante todo el tiempo que les ha tomado a las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunciar los resultados oficiales.

En este país centroamericano el sistema de votación es manual y sumamente complicado debido a la incorporación del voto cruzado en 2015; sin embargo, para la celebración de estos comicios el TSE utilizó tecnología para la realización de su conteo preliminar no oficial, que sirvió para generar tranquilidad a los salvadoreños –y a los partidos políticos- mientras el organismo culmina el conteo final oficial.

Para el escrutinio preliminar, las autoridades pusieron a prueba los escáneres y software coreano de la empresa MIRU, para digitalizar y transmitir las actas, y el software y los servicios de la transnacional Smartmatic,  para procesar las actas y divulgar la información de los resultados en tiempo real.

La jornada electoral transcurrió de manera pacífica. El sistema de divulgación en la web permitió al TSE anunciar las tendencias según partidos políticos (número de diputados por bancada) la misma noche de la elección. Esa tendencia comenzó a verse en línea a las 8:00pm.

No obstante, durante el proceso de conteo preliminar se produjo una falla que afectó los votos de marcas preferentes de los legisladores en los departamentos San Salvador y La Libertad. El director de Smartmatic para Centroamérica, Francisco Campos, explicó que “una pieza de software pequeñita falló a la hora de tomar los nombres de los candidatos y los colocó de una manera desordenada”.  Esta situación se hizo evidente gracias a la tecnología: a la publicación en tiempo real de las actas digitalizadas y de los resultados. Todos los partidos políticos (y hasta los ciudadanos) podían ir auditando los resultados.

A pesar de que la falla se corrigió a tiempo, y los partidos políticos pudieron comparar con las actas los resultados divulgados antes del cierre del conteo preliminar, no faltaron las reacciones de algunos sectores adversos a la modernización del sufragio, que atendiendo a un error que fue detectado solo porque los partidos políticos tuvieron acceso a comparar en tiempo real las actas versus los resultados,  y posteriormente corregido y además admitido, inician una campaña que busca hacer retroceder a El Salvador en su afán de mejorar su sistema de votación.

El director de la ONG, Voto Transparente, y experto electoral, Leandro Querido, realizó una lectura de lo ocurrido en las redes sociales, señalando que “oponerse a la incorporación de tecnología en procesos electorales es reaccionario pero sobre todo ridículo. En El Salvador se produjo un error en la carga manual en el (conteo) provisorio que fue detectado por la propia tecnología y subsanado rápidamente gracias a ella”.

El Salvador debe sacar provecho de lo ocurrido, superando la oposición que se presenta, y siguiendo adelante en su objetivo de contar con un mejor modelo de votación, donde la tecnología adaptada a sus necesidades blinde al voto y el futuro del país.

Anuncios

Escrutinio automatizado en Puerto Rico lesiona credibilidad electoral

PUERTO-RICO--Entra-en-vigor-este-a-o-la-nueva-Ley-ElectoralLa desconfianza electoral es moneda común en Puerto Rico. Tras la dudosa licitación de un  modelo que solo automatiza el conteo y no el voto, y el retraso en el pago del proveedor seleccionado, la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) realizó una prueba que desnudó graves fallas de seguridad de las máquinas que escrutarán los sufragios en las primarias del 5 de junio.

El presidente de la Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes, José “Conny” Varela, relató que durante un simulacro con los equipos provistos por Dominion Voting Systems Corporation, en lugar de introducir una papeleta oficial probó con una hoja de papel de su oficina, y el equipo en lugar de rechazarla, la aceptó como si fuese una tarjeta de votación.

Esta grave falla fue respondida por  el organismo electoral indiciando que la aceptación del material distinto a la papeleta “se debió a que el aparato utilizado durante la demostración no tenía el protocolo de seguridad activado”.

Sin embargo, lo dicho por la CEE no exime que las pruebas se hagan sin cumplir los protocolos para validar una elección. Los estándares obligan a que las máquinas revisadas sean las mismas que serán usadas en los comicios, porque de lo contrario pierde efecto la verificación.

El presidente de la Cámara de Representantes, Jaime Perelló Borrás, se unió al reclamo y además criticó que en la elaboración de las papeletas se haya dejado por fuera la participación de empresas locales, por la no certificación por parte de Dominion.

“Aunque entiendo los planteamientos en torno a la necesidad de asegurar la pulcritud del evento, nunca se debió detener la certificación de imprentas locales, porque la empresa del exterior puede fallar y el que está aquí puede resolver”, dijo al alertar que ante una falta de la compañía californiana beneficiada con el contrato no hay un plan de contingencia.

Lo que viene sucediendo en Puerto Rico, aleja al Estado Libre Asociado de Estados Unidos de las mejores prácticas en el uso de tecnología electoral. El conteo de votos es una de las fases más críticas de toda elección, pero la isla se acerca a las primarias sin cumplir los requerimientos que garanticen plenamente los resultados.

El darle la espalda a las pautas internacionales en la realización de licitaciones ha puesto a prueba la credibilidad electoral de esta región. Los hechos demuestran que para modernizar el sufragio, un país no requiere apurar el paso, sino necesita autoridades responsables, que elijan el sistema más adecuado, porque la tecnología disponible en la actualidad ofrece todas las herramientas para resguardar la voluntad popular.