El Salvador ante una prueba de fuego: entregar resultados precisos, transparentes y a tiempo

Foto: 20 Minutos

Alrededor de 5,2 millones de salvadoreños están convocados para este 4 de marzo a las elecciones en las que se renovarán 168 cargos la Asamblea Legislativa y los concejos de los 262 municipios del país.

La proximidad de los comicios, revive en la memoria de los salvadoreños la calamidad que resultó el proceso de escrutinio de 2015, cuando tras 40 días de retraso fue que el país pudo conocer los resultados definitivos. Es por esto que ahora en 2018, la expectativa sobre la entrega de resultados oportunos es cada vez mayor.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se ha puesto como meta presentar la misma noche de la votación los resultados preliminares, pero advierte que será cerca de la medianoche cuando se tendrán las tendencias irreversibles.

Para dar cumplimiento a esta promesa, las autoridades deberán garantizar la logística del proceso, que involucra a 13 mil personas entre los miembros de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), y personal capacitado para recolectar y transmitir las 9.422  Actas de Cierre de Escrutinio (ACE), lo cual se hará mediante escáneres coreanos de la empresa MIRU hacia el Centro Nacional de Procesamiento de Resultados (CNPRE) manejado por el TSE.

Una vez el organismo electoral reciba las ACE, las tendrá que descifrar y almacenar en una base de datos, de manera que Smartmatic -multinacional proveedora del software para procesar la información de las actas- pueda activar su plataforma de procesamiento, consolidación, totalización y publicación de resultados en la web.

Conocido el procedimiento, trasciende que las tecnologías de Smartmatic y MIRU únicamente participarán en las etapas finales del proceso de votación, por lo que recaerá en el TSE y los encargados de las JRV, que los sufragios de los salvadoreños sean contados manualmente de manera prolija y las actas de escrutinio sean llenadas perfectamente. Será a partir de este proceso, que las ACE podrán ser procesadas sin problemas ni retrasos para anunciar resultados oportunos y exactos al país.

La jornada de este 4 de marzo será larga y compleja, pero si el Tribunal Electoral asegura la capacitación del personal y el manejo de  los aspectos claves de la logística e infraestructura, la prueba de fuego de entregar resultados correctos, transparentes y a tiempo, podrá ser sorteada.

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El Salvador moderniza sus elecciones para no repetir fallas de 2015

Foto: ww.elsalvador.com

Este 4 de marzo, El Salvador acudirá a las urnas para un complejo proceso de votación muy parecido a las elecciones Legislativas y Municipales de 2015, en las que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se tomó 40 días para procesar los resultados.

Los salvadoreños elegirán 168 cargos a diputados de 1.164 candidatos, y 262 consejos municipales de los propuestos por los 10 partidos políticos que participarán en la elección. Para lograrlo el TSE deberá coordinar la logística de al menos 13.000 operadores desplegados en 1.595 centros de votación.

En vista que el procesamiento de votos es complejo, el TSE ha realizado pruebas y simulacros, con el fin de identificar aquellas fallas que deben repararse antes de los comicios. El 18 de febrero, día en que se realizó el primer simulacro, se detectaron inconvenientes con la empresa de transporte que trasladará el material electoral. Posteriormente, el 25 de febrero, el proceso fue sometido a una prueba de estrés, en la que se afinó el traslado del material electoral y las fallas registradas en los equipos de escaneo.

Para lograr que los resultados sean ofrecidos oportunamente, es vital que estas fallas logísticas que ocurrieron en los simulacros sean corregidas. Se debe afinar el traslado del material electoral y de los equipos de escaneo, garantizar la operatividad de servidores, y capacitar suficientemente a los miembros de las juntas receptoras y el personal que manejará los escáneres.

La dinámica de procesamiento de resultados implicará que, mediante escáneres coreanos de la empresa MIRU, se digitalicen y transmitan cifradas 9.422 actas de cierre de escrutinio (ACE) desde los centros de votación hacia el Centro Nacional de Procesamiento de Resultados (CNPRE) manejado por el TSE. Este organismo recibirá, descifrará y almacenará las ACE en una base de datos, de manera que Smartmatic -multinacional proveedora del software para procesar la información de las ACE- pueda activar su plataforma de procesamiento, consolidación, totalización y publicación de resultados en la web.

La compañía Smartmatic, ha advertido que el buen resultado del procesamiento y transmisión de los resultados, dependerá de que los miembros de las Juntas Receptoras de Votos registren adecuadamente los datos en las actas de escrutinio, y que los escáneres coreanos funcionen sin inconvenientes.

A pocos días para los comicios, todavía hay tiempo para seguir depurando el proceso. El Salvador tiene tras de sí diversas experiencias traumáticas como la de 2015. Claro está, que el éxito sólo estará servido si la logística y la capacitación están a punto.

El Salvador suspende modernización electoral

El Salvador, una de las democracias que demandan mayor atención en la región por la violencia política que la ha afectado durante años, ha decidido suspender el uso de tecnología para la organización de las elecciones de 2018. Esta decisión pone en riesgo la transparencia de las elecciones a celebrarse el 4 de marzo del próximo año.

De acuerdo al Tribunal Supremo Electoral (TSE), la medida responde principalmente al recorte presupuestario aplicado por el Gobierno. Según la magistrada Guadalupe Medina, la disminución de $14 millones 116 mil 490 a su planificación de gastos “han tocado el corazón del proceso electoral, las fibras sensibles del proceso”.

El dramatismo de la declaración obedece a que los primeros reportes del TSE arrojan que la falta de recursos afectará procesos clave de la elección: la modernización del proceso de transmisión, procesamiento y divulgación de resultados electorales, la capacitación electoral y logística electoral.

El magistrado del TSE, Miguel Ángel Cardoza, explica que se habían programado licitar la compra de un escáner para el conteo de votos, así como para continuar con la digitalización de las actas, pero el plan debió ser descartado por la falta de fondos.

Llama la atención que el gobierno de El Salvador decidiera sacrificar la modernización de la fase de escrutinio, pues en todas las elecciones recientes, como los comicios de diputados y alcaldes en 2015 y las presidenciales de 2014, problemas propios del voto manual (inconsistencias numéricas, sufragio doble, entre otros) y fallos atribuibles a las empresas escogidas para escanear las actas y transmitirlas a un centro de cómputo, obligaron al TSE a retrasar semanas la publicación  de resultados definitivos.

Cardoza advierte que tendrán que volver a contar votos manualmente y confiar que el escaneo de actas esta vez sí funcione, para evitar que se repitan todos los problemas y fallos.  Advierte que solo queda fortalecer la capacitación del personal de las mesas, pero admite que los recursos destinados a esta etapa también fueron recortados.

A la luz de las exigencias propias de un proceso electoral, e incluso de las buenas prácticas del uso de tecnología, lo sucedido en El Salvador exige revisión. Arriesgar la estabilidad política, al pasarse por alto necesidades vitales de toda elección, así como de la adopción de sistemas automatizados adaptados a sus necesidades, solo puede dejar a la deriva la voluntad popular y hacerle daño a la confianza institucional.