Estados Unidos ante la oportunidad de mejorar su modelo de votación

Estados Unidos usa más de 3 mil soluciones tecnológicas del voto. Foto: Emol.

Estados Unidos usa más de 3 mil soluciones tecnológicas del voto. Foto: Emol.

Las elecciones del pasado 8 de noviembre en Estados Unidos han dejado huella, que no solo debe ser vista desde los resultados presidenciales –Donald Trump le ganó a Hillary Clinton en votos electorales, pero no en voto popular- sino que además pueden servir de marco para que este país siga evolucionando en materia de garantías comiciales.

Al término del proceso, la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) difundió un informe preliminar, donde además de destacar el comportamiento cívico del electorado, resaltó algunos problemas técnicos que retrasaron el ejercicio del voto en variados condados.

El equipo de observancia, que por primera vez trabajó en Estados Unidos, refirió que “en ocasiones, las filas largas se debían a fallas técnicas esporádicas del equipo electoral, como los escáneres o, en el caso de Colorado, del Sistema de Inscripción de Votantes y Elecciones  del Estado de Colorado  (SCORE),  que estuvo sin funcionar durante unos 20 minutos”.

Advirtió el organismo que estas dificultades técnicas fueron resueltas de manera eficiente siguiendo  los procedimientos para imprevistos que se habían adoptado, pero otros análisis destacan que muchos de estos problemas pueden obedecer a la obsolescencia de las máquinas que se usan en todos los estados del país, pero cuya administración realiza cada condado, por lo que son múltiples los modelos que están operativos.

A la luz de lo ocurrido durante la jornada, los inconvenientes no generaron problemas ni dudas sobre los resultados, sin embargo, resulta pertinente insistir en la necesidad de que las autoridades locales, no descuiden la necesidad de renovar su tecnología.

La actualización de los equipos, no solo supone facilitar el voto, fortalecer la seguridad y blindar el proceso de sufragio, sino que podría permitir mejorar el voto de los Estados Unidos en uno de sus puntos débiles: los resultados que se informan la noche de las elecciones son sólo preliminares, y cada estado tiene en promedio hasta cinco semanas para formalizar el cómputo.

Esta situación ha hecho que más de una semana después todavía no haya un escrutinio definitivo, por cuanto sigue en proceso de conteo el llamado voto anticipado, ese que se realiza desde semanas antes de los comicios, pero que en realidad se cuenta mucho después de terminado el proceso, dependiendo de las normas que tenga cada condado o estado.

Estados Unidos tiene una democracia sólida, y el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon,  llamó a conservar ese espíritu tras los comicios: “después de una campaña electoral reñida que a menudo causó divisiones, es preciso recordar y reafirmar que la unidad en la diversidad que caracteriza a Estados Unidos es una de las fortalezas del país”.

No obstante, viabilizar la actualización de su tecnología electoral no solo colaborará para que sus electores se sientan más seguros, sino también para mostrar a sus pares que con la tecnología adecuada, no vale ninguna acción que intente subvertir la voluntad popular.

El escrutinio manual mantuvo en vilo a Bolivia

Foto: mundo.sputniknews.com

Foto: mundo.sputniknews.com

El referendo constitucional sobre la reelección presidencial en Bolivia -del pasado 21 de febrero-, no solo dejó lecciones democráticas -amplia asistencia y conducta cívica- sino evidencias de la necesidad de que el país transite hacia un modelo de votación que no lo mantenga en vilo a falta de resultados oportunos y transparentes.

Este país suramericano vivió una jornada de alta participación -84,45% del padrón-, pero esa buena noticia fue opacada con un retraso de más de dos días en la presentación de los resultados que mostraran una tendencia irreversible, ya que el escrutinio cerró con una diferencia de 2,58% entre las opciones del Sí y No.

La presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, explicó que el país utiliza dos métodos para conocer los resultados. “Uno es la transmisión rápida de datos en base a actas fotografiadas y subidas a la página en internet del Tribunal, y el otro es un cómputo oficial de votos en cada departamento, en base a las actas físicas que pasan por un mecanismo de validación”.

Sin embargo, ninguno de estos mecanismos permitió entregar un escrutinio oficial al cierre de la jornada, por lo que el país debió conformarse con los datos de las encuestas a boca de urna. Aunque en principio la proyección daba una diferencia de alrededor de 10 puntos en favor del No, al avanzar las horas el margen se fue estrechando, lo que dio lugar a todo tipo de declaraciones y sospechas.

Mientras el presidente Evo Morales apostó a que el voto rural le daría la victoria a medida que avanzara el escrutinio, e incluso sostuvo la postura del empate técnico; del lado opositor se dieron vencedores desde la misma noche de los comicios.

En paralelo, la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Bolivia detectó algunas irregularidades. El jefe de la delegación y ex presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, señaló que “podemos ver irregularidades, podemos ver faltas, podemos ver fallas, pero no estamos hablando de fraude deliberado que tenga como objetivo adulterar los resultados”, aseveró.

Pese a esto, afirmó que “la misión constató lentitud en la publicación de resultados”, por lo que sugirió “realizar los cambios legislativos y aplicar los programas necesarios para que la autoridad pueda dar a conocer los resultados preliminares de la elección con alto grado de exactitud y evitar cuestionamientos”.

De esta forma Bolivia mantiene una enorme distancia con algunos de sus pares latinoamericanos que cuentan con sistemas automatizados para blindar todas las fases de la elección. Por ejemplo, mientras Brasil tardó pocas horas en terminar el conteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2014, que también fue muy cerrado; en el caso de Venezuela, en 2013 vivió sus comicios más reñidos en 40 años, ya que la Presidencia se dirimió por apenas 1,5% de diferencia, pero el disponer de voto electrónico le permitió entregar resultados exactos y oficiales a pocas horas de terminar la jornada.

Los vicios mostrados durante los últimos procesos electorales parecen indicar que ya no hay margen para la indecisión en Bolivia. El TSE ha dicho que el país está preparado para asumir el reto tecnológico, ahora debe demostrar que también hay compromiso.

Expertos y políticos muestran debilidades electorales de Bolivia

En Bolivia el voto manual afecta la fase clave del escrutinio y totalización.

En Bolivia el voto manual afecta la fase clave del escrutinio y totalización.

En marzo pasado Bolivia, cuando se celebraron elecciones autonómicas y municipales, quedó en evidencia la incapacidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al no poder anunciar resultados fiables de manera oportuna. El país tuvo que conformarse con “aceptar” los datos de las encuestas a boca de urna el día de los comicios.

En ese momento, el vocero del TSE, Ramiro Paredes, admitió que la falla del proceso de escrutinio obedeció a “problemas en el sistema de transmisión de datos que se recalentó, se volvió lento y no superó de acuerdo a las pruebas que nosotros hemos establecido”.

Siete meses después de ese traspié, actores políticos, especialistas electorales y consultores desnudan ante la opinión pública que la mayor debilidad del sistema comicial boliviano es la demora en el conteo de votos.

Recientemente, el estratega electoral Ricardo Paz reconoció que “lamentablemente tenemos un programa de escrutinio muy lento” y llamó a “utilizar herramientas tecnológicas”. Por su parte, el vocal electoral de la provincia de Tarija, Nolberto Gallardo, señaló que “es necesario seguir avanzando (…) creo que es necesario hacer las mejoras para brindar mejores resultados”.

A estas voces que reclaman mejoras en la administración electoral se unió la diputada opositora, Norma Piérola del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien consideró un perjuicio la no implementación del voto electrónico o lo que denominó “cómputo modernizado y acelerado”. La senadora oficialista del Movimiento Al Socialismo (MAS), Adriana Salvatierra, también observó como favorable una eventual automatización del sistema.

Ante esta realidad, la toma de decisiones se hace urgente hoy en Bolivia. La adopción de un modelo de sufragio electrónico mejoraría la velocidad con que se ofrecen resultados y ayudaría a brindar mayores garantías comiciales.

Los vicios mostrados durante los últimos procesos electorales parecen indicar que ya no hay margen para la indecisión en Bolivia. El TSE ha dicho que el país está preparado para asumir el reto tecnológico, ahora debe demostrar que también hay compromiso.