La reforma electoral española continúa en espera

Foto: Europa Press

Desde hace más de un año España adelanta la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Aunque se esperaba que la subcomisión nombrada para avanzar en los cambios presentara un plan de trabajo en este 2018, nuevamente se anunció la extensión del proceso por otros seis meses.

Si bien la presencia de todos los actores políticos ha garantizado la pluralidad que exige el debate dentro de la subcomisión, esta no ha rendido frutos de cara a la ciudadanía, la cual deberá seguir esperando para contar con una normativa que dé paso a la modernización del sistema de votación.

A la fecha, el equipo ha ventilado que la derogación del voto rogado  –el elector debe comunicar previamente su voluntad de votar- para los electores residentes en el extranjero, el voto electrónico y el sufragio en el exterior han sido los temas que han sido mencionados, pero que aún se está lejos de empezar el debate de propuestas y recomendaciones.

Lo complejo de las temáticas no ha ayudado a que se inicie una discusión. De hecho, ya algunas voces anticipan que España solo conseguirá en el corto plazo suprimir el voto rogado, pero incluso con este tema nada está garantizado, ya que todo el rechazo que esta condición del voto impuso no asegura su eliminación.

En el caso del voto electrónico, España acumula años debatiendo su aplicación, y ha tenido numerosos ensayos -siendo el primero en 1995 y el último en las ciudades de Castellón, Ceuta, Huesca y Mérida en 2011-, pero hasta ahora ninguna comunidad autonómica ha conseguido poner en marcha una elección automatizada, ni tampoco en los últimos meses se ha insistido sobre la materia.

Ya serán dos años desde que los catalanes reclamaron la falta de legislación que rija la participación política de los emigrantes, así como la ausencia de un mecanismo tecnológico que erradique las dificultades que reviste organizar comicios fuera del territorio nacional.

Más recientemente, la Junta Electoral Central habló sobre la necesidad de rescatar los derechos políticos de los residentes en el exterior, mediante un proyecto de voto electrónico.

Lo dicho se hace eco de los reclamos recurrentes de los electores en el extranjero, pues usualmente hay obstáculos de orden técnico y logístico que frenan el ejercicio democrático. Algunos de estos son la recepción de material electoral erróneo en las representaciones diplomáticas o la ubicación distante de los centros electorales, que suelen ser consulados o embajadas. También enfrentan dificultades para registrarse y validar su condición de votantes, principalmente por la exigencia de algunas naciones de tener residencia legal o por temor a revelar su estatus migratorio.

Ante esta realidad, España tiene frente a sí una buena oportunidad de abrir la puerta a un cambio. Con éste no sólo viabilizaría la participación política de todos sus ciudadanos sino que dejaría servida la mesa para que el país seleccione el modelo de votación electrónica más seguro y efectivo para toda la República.

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¿Qué se sabe de la reforma electoral española?

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) de España será sometida a una reforma. En principio se contemplaban amplios cambios, pero a la fecha es poco lo que se ha avanzado. En la siguiente nota podrán conocer los intríngulis del proceso. Este es el enlace.

El voto en el exterior preocupa en España

La implementación del voto rogado en España desestimuló la participación electoral de los nacionales residentes en el exterior, por lo que las preocupaciones por la baja disposición a sufragar llevan a solicitar que se usen todos los sistemas posibles para revertir la apatía comicial que afecta a los españoles que viven en el extranjero. Esta es la nota.