Guía para la adopción y uso de la biometría en las elecciones

Brasil dispone de máquinas biométricas para validar identidad de 16,4% del electorado.

La acción ilegal de votar por otros o sufragar varias veces ha alterado los resultados comiciales en muchas naciones, menguando la confianza de los ciudadanos en el sistema y obligando a las autoridades a buscar soluciones. Para combatir estos tipos de fraudes una de las alternativas que gana terreno, es el uso de la tecnología biométrica.

Mejor conocida como identificación biométrica –escaneo de huellas dactilares para corroborar la identidad -, esta herramienta pasó de ser ampliamente utilizada en el mundo empresarial e industrial -por ejemplo para controlar el acceso de personas- a ser adoptada por los órganos de administración electoral.

Atendiendo a esta realidad, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) ha desarrollado una guía para “mejorar la comprensión de las tecnologías biométricas”, pero además para ofrecer una serie de recomendaciones que buscan asegurar el proceso de adopción y uso.

En el documento, IDEA destaca que “existe un amplio consenso sobre la necesidad de la aplicación” de la biometría para la resolución de delitos electorales asociados exclusivamente al voto doble y la usurpación de la identidad, pero advierte que el compromiso de las autoridades comiciales por contar con un Registro Electoral depurado -sin fallecidos, menores de edad o inhabilitados- es vital para elevar las garantías electorales relacionadas al padrón.

Partiendo de esta distinción, la organización elaboró un compendio de recomendaciones para una adopción segura y acorde a las exigencias de cada país. El texto inicia por sugerir una suerte de diagnóstico para determinar los problemas y características del sistema de votación e identificación, a los fines de escoger la tecnología biométrica que permita erradicar los inconvenientes.

IDEA llama la atención sobre la necesidad de no aumentar las barreras que suelen imponer los sistemas para la inscripción de electores. Precisa que la biometría busca resolver fallas e irregularidades a la hora de votar, no mejorar la tasa de registro, por lo que se deben eliminar los obstáculos que mantienen rezagado al padrón.

Para minimizar el riesgo en el uso de identificación biométrica, el Instituto advierte que al igual que para la aplicación de otras tecnologías, se requieren pruebas, campañas de información y capacitación, así como la adecuación de sus características a las necesidades de cada país.

“La tecnología biométrica puede funcionar incorrectamente, especialmente en condiciones medioambientales especiales o cuando la infraestructura necesaria está limitada”, reza el documento, por lo que además advierte que probar su uso y emplear el tiempo que sea necesario para su uso es fundamental para una adopción segura y óptima. La introducción gradual suele ser la mejor opción.

IDEA también alude a la necesidad de tomar en cuenta los costos no solo de adquisición, sino de mantenimiento, para evitar un perjuicio financiero y daño en la confianza hacia los entes electorales.

Atendiendo a la propuesta de IDEA, vale destacar que actualmente son varios los países que pueden servir de ejemplo a las naciones que no tienen herramientas para validar la identidad de los votantes, pues las empresas expertas en tecnología electoral han diseñado dispositivos o máquinas de votación que brindan la posibilidad de cumplir la premisa: un elector, un voto.

Dos casos destacados de la región son Brasil y Venezuela, países que lideran en el uso de la tecnología electoral en América Latina, al contar con modelos de voto electrónico que incorporan la identificación biométrica.

El gigante suramericano dispone de máquinas con teclado numérico que registran las huellas previo a la votación, mientras que en Venezuela se cuenta con un Sistema de Autenticación Integral (SAI), mecanismo provisto de captahuellas (identificadores biométricos) que permiten que la máquina de votación solo pueda ser desbloqueada tras la autenticación biométrica de los electores.

Con el uso de la tecnología se puede dejar claro que protegiendo la identidad de los electores, se está protegiendo al voto.

El voto electrónico y las garantías electorales

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

En tiempos donde el voto manual hace estragos en algunos países de la región (Colombia, República Dominicana, Bolivia, Argentina y Haití), resulta propicio hacer foco en las características del sufragio electrónico, que es el modelo de votación que se presenta como la alternativa transparente y segura para resguardar la voluntad popular.

Las elecciones manuales muestran un largo historial de fallas, principalmente porque los resultados dependen de la pulcritud en su manejo por parte de múltiples actores  -miembros de mesa, testigos, partidos políticos y funcionarios del organismo comicial-, así como del llenado correcto de planillas y actas, la transmisión de la información y el traslado seguro del material al punto de totalización.

Para hacer frente al fraude y garantizar mayor confianza, un sistema electoral debe ser capaz de registrar fielmente el voto, preservar su secrecía -tanto de la opción elegida como del elector-, mostrar un escrutinio que respete las selecciones del electorado, garantizar que los resultados no puedan ser alterados, permitir la auditabilidad de los procesos y además que el método de votación sea de fácil ejecución para todas las personas.

Todo esto se logra con el voto electrónico , que ofrece herramientas que permiten minimizar la intervención humana en las tareas más importantes, y por ende, eliminar los errores y el cometimiento de fraude, ya que el proceso descansa en equipos diseñados y fabricados para procesar, contar  y transmitir resultados comiciales totalmente fidedignos.

Entre las fortalezas que ofrece la tecnología está la identificación biométrica a través de la huella dactilar. Con ésta, cada persona pasa por un chequeo (captación de la huella) donde se autentica su identidad para evitar el voto doble o suplantación de identidad.

Otro elemento a destacar es que el sufragio electrónico permite auditorías antes, durante y después de la elección. Usualmente son realizadas entre el ente electoral y los actores políticos, lo que da la garantía de transparencia, ya que al tener intereses contrapuestos, se aseguran de brindar integridad al proceso, validando los elementos de seguridad para tener resultados exactos y confiables. Venezuela es un ejemplo de las amplias posibilidades que ofrece la tecnología de ser auditada.

Las ventajas de la automatización además pasan porque su diseño puede adaptarse a las características idiosincráticas o requerimientos técnicos de cada país, facilitando el proceso del voto. En Brasil, donde se asigna un número a los candidatos, se optó por crear un equipo que dispone de teclado numérico para replicar el tradicional modelo de votación.

También las fases de escrutinio automatizado y trasmisión de resultados reflejan posibilidades prácticamente imposibles de repetir por el conteo manual. Las máquinas de votación fueron diseñadas para sumar los sufragios de manera electrónica y encriptarlos, evitando errores de conteo o llenado de actas, pero además son capaces de transmitir la información a un centro de totalización de forma segura, cerrando el paso al fraude y los vicios que por años ha dejado la contabilización manual de sufragios, así como al retraso en la entrega de los ganadores.

Tras la revisión de las fortalezas del voto electrónico, salta a la vista y el entendimiento que éste no solo reduce al mínimo los errores humanos, sino que además simplifica la logística de los procesos. Adoptar alguno de los modelos disponibles en el mercado, garantizaría el cumplimiento de todas las exigencias de una elección, pero también permitiría a los países contar con un sistema que blinda al sufragio.

Nigeria tropieza en la aplicación de la biometría

Lectores de huellas fallaron y prolongaron las elecciones nigerianas.

Lectores de huellas fallaron y prolongaron las elecciones nigerianas.

La decisión de automatizar algunas de las fases que conforman un proceso electoral no admite improvisaciones ni atajos. Sin embargo, hay naciones que por apurar la modernización de los sistemas, o incluso privilegiar intereses distintos a los de la ciudadanía y sus derechos políticos, fallan en la adopción de tecnología, que bajo una correcta aplicación, traería enormes beneficios.

Esta situación es la que está viviendo Nigeria. El año pasado inició un proceso de identificación biométrica –captación automática de huella digital e imagen facial- que buscaba extirpar delitos electorales como la suplantación de identidad y el voto doble, pero –este 28 de marzo- cuando celebró elecciones generales, fallas técnicas retrasaron el proceso obligando a extender la jornada comicial.

De acuerdo a los reportes de los medios de comunicación, el sistema de identificación biométrico adoptado por Nigeria mostró un desempeño deficiente, debido a que se presentó un problema generalizado en los lectores adquiridos por la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) para autenticar automáticamente la identidad de los votantes. Esto agudizó las tensiones, que la violencia política viene generando en el país.

La dinámica del proceso contemplaba que cada ciudadano, provisto con lo que se denominó Tarjeta de Votante Permanente (CVP) -que almacena la información biométrica- debía validar este documento comprobando su huella dactilar, pero los equipos en lugar de cumplir el proceso en apenas segundos –como estaba previsto- tardaron una media de 15 minutos por votante, obligando a que los comicios duraran dos días.

La fuerte congestión en los centros de votación fue reconocida por el propio presidente Goodluck Jonathan, quien tras tres intentos para validar su Tarjeta de Votante, fue inscrito manualmente para que pudiera votar. El primer mandatario alentó a los ciudadanos llamando a “soportar” la coyuntura.

Las fallas en Nigeria pudieron ser evitadas, no solo estableciendo un cronograma de adopción de la tecnología que contemplase pruebas para corregir los problemas, sino también asegurando un proceso de capacitación de técnicos y electores, como se ha hecho en algunas naciones que ahora son ejemplo en identificación biométrica para elecciones: Brasil, Colombia y Venezuela.

Pasados los comicios nigerianos, el proceso deja una lección: aunque la nación avanzó modernizando el registro de electores, erró en la ejecución, por lo que sigue teniendo frente a sí la obligación de optimizar los sistemas, para brindar mayores garantías a un país aquejado de problemas políticos.