El voto electrónico y las garantías electorales

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

En tiempos donde el voto manual hace estragos en algunos países de la región (Colombia, República Dominicana, Bolivia, Argentina y Haití), resulta propicio hacer foco en las características del sufragio electrónico, que es el modelo de votación que se presenta como la alternativa transparente y segura para resguardar la voluntad popular.

Las elecciones manuales muestran un largo historial de fallas, principalmente porque los resultados dependen de la pulcritud en su manejo por parte de múltiples actores  -miembros de mesa, testigos, partidos políticos y funcionarios del organismo comicial-, así como del llenado correcto de planillas y actas, la transmisión de la información y el traslado seguro del material al punto de totalización.

Para hacer frente al fraude y garantizar mayor confianza, un sistema electoral debe ser capaz de registrar fielmente el voto, preservar su secrecía -tanto de la opción elegida como del elector-, mostrar un escrutinio que respete las selecciones del electorado, garantizar que los resultados no puedan ser alterados, permitir la auditabilidad de los procesos y además que el método de votación sea de fácil ejecución para todas las personas.

Todo esto se logra con el voto electrónico , que ofrece herramientas que permiten minimizar la intervención humana en las tareas más importantes, y por ende, eliminar los errores y el cometimiento de fraude, ya que el proceso descansa en equipos diseñados y fabricados para procesar, contar  y transmitir resultados comiciales totalmente fidedignos.

Entre las fortalezas que ofrece la tecnología está la identificación biométrica a través de la huella dactilar. Con ésta, cada persona pasa por un chequeo (captación de la huella) donde se autentica su identidad para evitar el voto doble o suplantación de identidad.

Otro elemento a destacar es que el sufragio electrónico permite auditorías antes, durante y después de la elección. Usualmente son realizadas entre el ente electoral y los actores políticos, lo que da la garantía de transparencia, ya que al tener intereses contrapuestos, se aseguran de brindar integridad al proceso, validando los elementos de seguridad para tener resultados exactos y confiables. Venezuela es un ejemplo de las amplias posibilidades que ofrece la tecnología de ser auditada.

Las ventajas de la automatización además pasan porque su diseño puede adaptarse a las características idiosincráticas o requerimientos técnicos de cada país, facilitando el proceso del voto. En Brasil, donde se asigna un número a los candidatos, se optó por crear un equipo que dispone de teclado numérico para replicar el tradicional modelo de votación.

También las fases de escrutinio automatizado y trasmisión de resultados reflejan posibilidades prácticamente imposibles de repetir por el conteo manual. Las máquinas de votación fueron diseñadas para sumar los sufragios de manera electrónica y encriptarlos, evitando errores de conteo o llenado de actas, pero además son capaces de transmitir la información a un centro de totalización de forma segura, cerrando el paso al fraude y los vicios que por años ha dejado la contabilización manual de sufragios, así como al retraso en la entrega de los ganadores.

Tras la revisión de las fortalezas del voto electrónico, salta a la vista y el entendimiento que éste no solo reduce al mínimo los errores humanos, sino que además simplifica la logística de los procesos. Adoptar alguno de los modelos disponibles en el mercado, garantizaría el cumplimiento de todas las exigencias de una elección, pero también permitiría a los países contar con un sistema que blinda al sufragio.

Nigeria tropieza en la aplicación de la biometría

Lectores de huellas fallaron y prolongaron las elecciones nigerianas.

Lectores de huellas fallaron y prolongaron las elecciones nigerianas.

La decisión de automatizar algunas de las fases que conforman un proceso electoral no admite improvisaciones ni atajos. Sin embargo, hay naciones que por apurar la modernización de los sistemas, o incluso privilegiar intereses distintos a los de la ciudadanía y sus derechos políticos, fallan en la adopción de tecnología, que bajo una correcta aplicación, traería enormes beneficios.

Esta situación es la que está viviendo Nigeria. El año pasado inició un proceso de identificación biométrica –captación automática de huella digital e imagen facial- que buscaba extirpar delitos electorales como la suplantación de identidad y el voto doble, pero –este 28 de marzo- cuando celebró elecciones generales, fallas técnicas retrasaron el proceso obligando a extender la jornada comicial.

De acuerdo a los reportes de los medios de comunicación, el sistema de identificación biométrico adoptado por Nigeria mostró un desempeño deficiente, debido a que se presentó un problema generalizado en los lectores adquiridos por la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) para autenticar automáticamente la identidad de los votantes. Esto agudizó las tensiones, que la violencia política viene generando en el país.

La dinámica del proceso contemplaba que cada ciudadano, provisto con lo que se denominó Tarjeta de Votante Permanente (CVP) -que almacena la información biométrica- debía validar este documento comprobando su huella dactilar, pero los equipos en lugar de cumplir el proceso en apenas segundos –como estaba previsto- tardaron una media de 15 minutos por votante, obligando a que los comicios duraran dos días.

La fuerte congestión en los centros de votación fue reconocida por el propio presidente Goodluck Jonathan, quien tras tres intentos para validar su Tarjeta de Votante, fue inscrito manualmente para que pudiera votar. El primer mandatario alentó a los ciudadanos llamando a “soportar” la coyuntura.

Las fallas en Nigeria pudieron ser evitadas, no solo estableciendo un cronograma de adopción de la tecnología que contemplase pruebas para corregir los problemas, sino también asegurando un proceso de capacitación de técnicos y electores, como se ha hecho en algunas naciones que ahora son ejemplo en identificación biométrica para elecciones: Brasil, Colombia y Venezuela.

Pasados los comicios nigerianos, el proceso deja una lección: aunque la nación avanzó modernizando el registro de electores, erró en la ejecución, por lo que sigue teniendo frente a sí la obligación de optimizar los sistemas, para brindar mayores garantías a un país aquejado de problemas políticos.

Con la identificación biométrica, Nigeria apuesta a ganar

Nigeria estrenará padrón biométrico. Foto: www.washingtonpost.com

Nigeria estrenará padrón biométrico. Foto: http://www.washingtonpost.com

El continente africano ha tenido que superar enormes dificultades sociales, económicas y políticas para erigirse frente al mundo como una región donde se respetan los derechos civiles de sus ciudadanos. Aunque la tarea continúa -África está conformada por 54 países, hay naciones como Nigeria que vienen trabajando para fortalecer la Democracia, intentando mejorar la calidad de sus elecciones.

Uno de los recursos empleados por los nigerianos para transparentar los procesos comiciales, es blindado un elemento clave de toda elección: el padrón electoral. La fórmula aplicada se basa en la tecnología biométrica, la cual permite autenticar automáticamente la identidad de un votante captando alguna característica física, como el rostro o la huella dactilar.

Para instrumentar la modalidad, la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) ha generado lo que se denomina Tarjeta de Votantes Permanente (CVP), para que los 68.833.476 ciudadanos llamados a votar -este 28 de marzo- para renovar la Presidencia, elegir 360 diputados y 109 senadores, así como gobernadores y legisladores estadales, acudan seguros de que su identidad no será suplantada, ni habrá votos dobles.

De acuerdo con la CENI, cada votante nigeriano con la tarjeta que almacena la información biométrica de huellas dactilares e imagen facial, podrá ejercer su derecho al sufragio, una vez este documento sea pasado por un lector, y se le capte la huella para autenticar la identidad, comparando los datos grabados en la tarjeta y los recolectados al momento de votar.

Tomando el ejemplo de otras naciones que usan identificación biométrica –casos Colombia, Venezuela y Brasil- en África el uso de esta tecnología ha ido en aumento, y Nigeria se sumará a la veintena de países en ese continente que han celebrado elecciones empleando un padrón electoral biométrico.

La expansión de esta herramienta se debe a que la suplantación de la identidad del elector -acción ilegal de votar por otros o sufragar varias veces- ha alterado los resultados comiciales en muchas naciones, menguando la confianza de los ciudadanos en el sistema, y obligando a las autoridades a buscar mejores prácticas para resguardar el sufragio.

Nigeria ha estado enfrentando la amenaza de la violencia política en las últimas semanas, pero la tecnología electoral, en este caso, la biométrica, puede colaborar a que el país cumpla sus cuartas elecciones generales desde su independencia en 1999, sin que se produzcan hechos que lamentar. Con la biométrica, el país hizo una apuesta para ganar.