Elecciones marcarán el rumbo de más de 80 países en 2018

El nuevo año trae un intenso ambiente electoral en el mundo. De acuerdo al registro que lleva la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), más de 80 países de los cinco continentes cumplirán jornadas de votación para elegir presidentes, autoridades locales, renovar congresos y efectuar referendos.

La justa comicial que prevalecerá serán las elecciones generales -que incluyen varios jefes de Estado- con 47 citas a lo largo del año, pero si se suman los 21 comicios presidenciales que se darán en 2018, resulta que este cargo será el más votado en los próximos 12 meses. En tercer lugar se ubica la renovación de alcaldes y gobernadores, pues se darán 31 procesos.

El rally electoral prácticamente no distingue continente, ya que en África se cumplirán 26 elecciones, y le seguirá Europa con 23 jornadas y Asia con 21 votaciones. En el caso de América, 16 países acudirán a las urnas, destacando que 12 corresponden a naciones hispanoparlantes. Cierra Oceanía que vivirá tres comicios en igual número de territorios.

De los procesos en Asia, destaca India, pues es pionera en el uso de la tecnología comicial. En la primera, la selección de las autoridades locales aún no tiene fecha, pero el uso de su modelo de voto electrónico permitirá que más de 800 millones de personas -es una de las naciones más pobladas del planeta- sufraguen rápido, fácil y seguro.

En América, el calendario es complejo y abultado, y se desplegarán modelos de voto manual y automatizado. Por ejemplo, el 6 de noviembre los estadounidenses sufragarán para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y será un evento donde los diferentes condados deberían dar muestras de renovación de los modelos automatizados que usan, pues si bien los resultados están blindados, suman varias jornadas con problemas asociados a la obsolescencia de la tecnología.

Otros dos países con sufragio automatizado también celebrarán comicios este año. Serán Perú y Venezuela. Mientras el primero espera ampliar el uso del voto electrónico diseñado en la propia nación, la segunda -cuya fecha de presidenciales aún no se conoce- tendrá que revertir el daño causado a la credibilidad de su sistema tecnológico, luego de que las autoridades decidieran resolver irregularidades del partido gobernante en 2017, en detrimento de un sistema electoral reconocido en el mundo como seguro, rápido y transparente.

Por contrario, Brasil – en octubre próximo – se prepara para ratificar su buena praxis electoral, poniendo en marcha su plataforma automatizada, que viene probando desde los 90 y que actualmente está desplegada en todo el país.

En el resto de Latinoamérica, el sufragio manual será lo que reine por la falta de decisión de las autoridades. Costa Rica elegirá presidente a comienzos de febrero, y aunque tenía previsto usar algún tipo de tecnología, decidió postergar su aplicación.

En Colombia -que vivirá generales en marzo y presidenciales en mayo- tampoco se estrenará el voto electrónico, pues aunque se cuenta con la legislación, no ha habido disposición para instrumentarla, de manera que volverá a las urnas con la incertidumbre de que los votos nulos, la suplantación de identidad, el escrutinio manual y otras falencias del sufragio tradicional no dañen los comicios.

México –que tendrá presidenciales y generales en julio- tampoco avanzará en la modernización del sufragio, ya que se requiere una reforma legal y además asignar presupuesto. Y todo esto pasa por la voluntad política. Misma circunstancia vivirán Paraguay y Haití.

En El Salvador están tratando de revertir experiencias pasadas y para las elecciones de diputados a la Asamblea Legislativa en marzo, se utilizarán escáneres para digitalizar las actas y un sistema de acopio de resultados para procesar y totalizar las actas.

A la vista de este recuento, está garantizado que 2018 será un año de retos electorales para muchas naciones. Sin embargo, las justas comiciales en Latinoamérica representan una gran oportunidad para la tecnología, debido a que diversos países tendrán que decidir en el futuro próximo entre avanzar o quedarse estancados.

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Namibia privilegió negocio con India, en lugar de sus electores

Por estos días Namibia es noticia, no solo porque acudirá a las urnas –este 28 de noviembre – para renovar la Presidencia y el Poder Legislativo, sino porque la mitad de su padrón de 2,3 millones de electores, será pionero del voto electrónico en el continente africano.

Aunque esta jornada comicial pudo ser el comienzo de la renovación del sistema electoral para un país que arrastra un largo historial de malas prácticas electorales y denuncias de fraude tras su independencia en 1990, la realidad es que la Comisión Electoral de Namibia decidió hacer negocios con India y dio la espalda a sus electores.

En agosto pasado, las autoridades comiciales formalizaron la adopción del voto electrónico usado en India, y para ello decidieron adquirir las máquinas fabricadas por esta nación. En principio, el paso dado por Namibia no representaba ninguna preocupación, pero el avance del proceso desnudó que los equipos que se emplearán son de vieja data, es decir, están provistos con tecnología obsoleta que puede poner en riesgo la jornada electoral y los resultados.

Aunado al peligro técnico, de acuerdo con la información que se ha filtrado, la Comisión Electoral además selló un negocio por $20 millones para la adquisición de las máquinas, lo que supone la erogación de varios miles por equipo. Esta realidad puso bajo sospecha la compra, pues India ha sostenido ante el mundo que sus dispositivos de voto electrónico son de fácil acceso por lo bajo de su costo (no más de $400), pero se los vendió a Namibia como si fueran de última generación.

El modelo automatizado hindú se basa en una máquina o tablero electrónico en el que aparece la lista de candidatos alineados con una suerte de interruptores a los lados. El votante selecciona sus candidatos preferidos con los botones y registra el voto. Los equipos han sido fabricados por dos empresas locales, Electronic Corporation of India Limited (ECIL) y Bharat Electronics Limited. Durante los comicios de abril-mayo de ese año, se hizo notar la necesidad de actualizar las máquinas indias, sin embargo las autoridades no han cumplido la promesa de modernizar su sistema, en aras de fortalecer algunas etapas del proceso para robustecer la emisión de resultados (auditorías), así como incorporando la impresión de un comprobante del sufragio en papel para blindar la voluntad popular.

Namibia se estrenará en el voto electrónico, pero una vez más los intereses de la política estuvieron por encima del beneficio ciudadano. La presencia de observadores internacionales podría significar que el país tenga la posibilidad de rectificar para unos nuevos comicios, ya que las recomendaciones que se harán al final de la contienda pueden encender las alarmas sobre la compra dudosa.

De cara al futuro, la actuación de la comunidad internacional, los activistas políticos, los partidos y la ciudadanía será vital, no sólo para que el país corrija, sino para evitar que otras naciones africanas sigan los pasos de la precursora, pues ésta optó por el camino fácil, cuando en el mundo hay modelos de voto electrónico modernos y seguros.

Voto electrónico: Un mercado en expansión

Si se considera a los 180 países que están adscritos a la Organización de Naciones Unidas (ONU), al menos una treintena cuenta con legislación que contempla la automatización del proceso electoral (captación del voto, escrutinio, totalización y transmisión de resultados). Aunque la cifra se perciba pequeña, la realidad es que el mercado está en plena expansión, pues decenas de naciones ya trabajan para suplirse de la tecnología y fortalecer el principal rasgo de la Democracia, el sufragio.

El avance de la tecnología electoral en las últimas dos décadas ha estado marcado, principalmente, por el desempeño del voto electrónico en los países que lo emplean, no obstante, los especialistas destacan que el progreso de la automatización en la actualidad, ya no depende de las posibilidades tecnológicas, sino de los aspectos culturales y la voluntad política de cada nación, pues hay algunos casos como el de Irlanda, que pese a haber invertido en la adquisición de un sistema y contar con la legislación, no se decide a emplearlo.

En Venezuela el voto es 100% automatizado y las máquinas empleadas emiten un comprobante del voto.

Habiéndose superado los obstáculos que implicaba desarrollar tecnología que se adaptase a las complejidades de un proceso electoral, e incluso a los tecnicismos legales de cada país, el nuevo reto del sufragio electrónico es vencer los intereses políticos y culturales para extenderse.

Ese camino ha sido probado por diversos países. Por ejemplo, en Venezuela desde 1997 hasta el 2004 fue la época de las máquinas ES&S que eran desplegadas por la empresa Indra, con éstas se procuró sólo el escrutinio automatizado, aún cuando la Ley contemplaba taxativamente el voto 100% automatizado. Sería en el 2004, tras intensos debates y disputas, que el voto electrónico logró imponerse con las máquinas que provee Smartmatic.

Hay otros casos especiales, como el de Filipinas, país que cuenta con toda la legislación para implantar el voto electrónico, pero que por implicaciones netamente culturales, se decidió este año insistir en el voto manual, pero se automatizó el escrutinio y la totalización. Con esto se logró publicar resultados en menos de 24 horas, cuando tradicionalmente pasaban días y hasta semanas para conocerse a los vencedores.

En los últimos comicios en India (2009) votaron más de 700 millones de personas y participaron 4 millones de candidatos. Foto: TVE

Además de Venezuela, hay dos países que resaltan, en principio porque sus experiencias han sido pioneras en el mundo, pero también por poseer un tercio de la población mundial. Se trata de India y Brasil, quienes acumulan años de experiencias exitosas con el voto electrónico, al haber sorteado complejidades geográficas, culturales y de base poblacional.

También se puede hablar de Estados Unidos, donde cada condado se encarga de administrar las elecciones. Hay espacio para más de tres mil oportunidades de implantación de voto electrónico y se han utilizado casi todas las variantes: desde el voto manual y conteo automatizado, hasta comicios totalmente tecnificados, incluso se prueba en la actualidad el sufragio a través de Internet.

El panorama de la automatización es basto y complejo. Cada país es una historia, y eso prueba la versatilidad del voto electrónico, pero lo relevante de este recuento, es que variadas naciones están estableciendo el estándar que dará un nuevo impulso al mercado del voto electrónico: Perú, Colombia, Argentina, Paraguay, España, Bolivia, Pakistán, Indonesia, Bélgica, y otras naciones, ya están depurando sus legislaciones y evaluando cuál sistema se adapta a sus normas y características para sumarse al grupo de Naciones, que no sólo preserva el derecho al voto, sino que busca perfeccionarlo.