Escrutinio provisorio en Argentina desata polémica

Foto: El Independiente

En Argentina, en pleno proceso de preparación para las elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (Paso) de agosto próximo, ha estallado lo que algunas autoridades, políticos y ciudadanos han calificado de escándalo: el otorgamiento del “escrutinio provisorio” a una empresa señalada de hechos irregulares.

Se trata de Indra, la compañía española que suma varios años adelantando el conteo electoral provisional en esa nación, y que ahora se encuentra sumida en varios sonados problemas judiciales.

La sede matriz de la empresa en España fue allanada por el presunto financiamiento ilegal de campañas electorales. Además, la justicia de Brasil prohibió a su brazo tecnológico en ese país contratar con la administración pública.

En Argentina han llovido las críticas por la forma en que se configuró un proceso licitatorio que no permitió a sus competidores hacerle sombra.

Según reportan medios locales, el otorgamiento del contrato estuvo rodeado por una serie de sucesos dudosos como que el director de Indra, Ricardo Viaggio, es un ex empleado del Grupo Macri. Además, el proceso de selección fue delegado al Correo Argentino, y no al Ministerio del Interior o de la Dirección Nacional Electoral, el cual también regenta un ex gerente vinculado al Gobierno, Jorge Irigoin.

Más allá del presunto tráfico de influencias, además se denuncia el retraso con el que se convocó a la licitación, -a menos de dos meses de las primarias-  con lo cual cualquier otro ofertante no dispondría del tiempo para ajustarse a las exigencias del proceso, sino sólo Indra que ya ha hecho el escrutinio provisorio.

La Cámara Electoral Nacional además de cuestionar la selección de la compañía y el procedimiento empleado, criticó que el conteo esté bajo control del Poder Ejecutivo y sin participación de la justicia nacional. Por su parte, la ONG Transparencia Electoral exigió que se auditara el cómputo de los sufragios ante las irregularidades mostradas por la contratación de la empresa española.

La revisión de lo sucedido, muestra que el Poder Ejecutivo de Argentina, lejos de querer replicar las mejores prácticas de automatización, donde ninguna garantía sobra, han optado por dejar que priven intereses ajenos a la preservación del voto.

Al darle la espalda a una licitación apegada a los más elevados estándares, se hecho un grave daño a la credibilidad electoral.

Habrá que esperar para conocer las consecuencias de lo hecho en Argentina, pero es seguro que ha sido nuevamente diezmada la confianza del electorado en sus instituciones.

El lado flaco de las presidenciales de El Salvador

ESEl Salvador acudió a las urnas -este 09 de marzo- en paz. Sin embargo, la imposibilidad de su sistema electoral de permitir ofrecer resultados definitivos el mismo día de los comicios, ensombreció la jornada. Y es que un modelo de votación que sirve para garantizar algunas elecciones, pero que resulta insuficiente para otros procesos electorales, no puede ser el mejor sistema comicial para un país.

La estrecha diferencia entre los dos candidatos que se disputaron la Presidencia en la segunda vuelta, 6.634 votos equivalentes a 0,22% de los sufragios, se ha convertido en el punto de discordia entre los dos bandos que pugnan por el poder político salvadoreño, pero más importante aún, ha puesto bajo observación el voto manual que usa esta nación, y que comprende -en este caso- el escaneo de las actas para ser transmitidas a un centro cómputo a cargo de la empresa española Indra.

Aunque este proceso funcionó en la primera vuelta realizada en febrero, los resultados cerrados en marzo han desnudado el lado flaco del sistema: no permite oficializar ganadores al cierre de la jornada, debido a la diferencia mínima de sufragios entre los contendientes.

Disponer de un modelo de votación que sirve para unos comicios y para otros no, resulta inaceptable para la Democracia. Es simple: para que un sistema sea catalogado de óptimo, tiene que permitir elegir transparente y eficazmente no una vez, o dos, o cien, sino el total de elecciones que el país requiera.

Los días de espera para conocer al nuevo Presidente de la República, debido a la decisión del Tribunal Supremo Electoral de realizar un escrutinio definitvo, ha lesionado la confianza de parte del electorado, y ha abierto la puerta a declaratorias de fraude y peticiones de conteo voto a voto.

El presidente del TSE, Eugenio Chicas, justificó el retraso -el pasado domingo- diciendo que “concluyó prácticamente el proceso de este escrutinio (preliminar), la gran mayoría de las actas han sido transmitidas (electrónicamente), pero la diferencia es muy estrecha y por eso insistimos en la prudencia, vamos al escrutinio definitivo (acta por acta) que determinará el ganador de esta elección”.

Debido a que tuvieron que pasar cuatro días para oficializar el vencedor, la elección mostró sus costuras, y obliga a todos los sectores a debatir cuál será el camino a seguir para evitar que algunas elecciones sean presentadas como un resultado inobjetable, pero de las presidenciales de marzo se dude. En Democracia no hay comicios de primera y de segunda, todos son indispensables e igualmente importantes, porque responden a la decisión de la mayoría.

El Salvador tiene un camino ante sí: seguir en la senda del voto manual, o darle paso a las nuevas tecnologías para modernizar su sistema de votación, pues el sufragio electrónico ha logrado dirimir comicios con marcada polarización política, compleja infraestructura electoral, resultados cerrados y cientos de candidaturas simultáneas, sin dejar en duda los resultados.

La fiabilidad de la tecnología electoral, la exactitud del escrutinio y la rapidez de transmisión de los resultados ha garantizado cientos de elecciones en varios países. Esas son las garantías que El Salvador, y cualquier otra nación, debe procurarse en defensa de la voluntad popular.

Perú en carrera para adoptar el voto electrónico

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que lucha por presupuesto.

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que lucha por presupuesto.

La decisión de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de usar parcialmente el voto electrónico en las elecciones de julio y de noviembre, aproxima a Perú al objetivo de automatizar 100% el sufragio. Como en casi todos los aspectos del ejercicio político, modernizar el sistema comicial es una carrera de obstáculos, pero en el caso de esta nación suramericana, la meta ya está a la vista.

La ONPE diseñó un equipo que habilita la votación electrónica, pero la falta de recursos para producir masivamente las máquinas, así como adiestrar al personal y desplegar una campaña informativa para el electorado, ha mantenido en suspenso el paso del voto manual al electrónico. Sin embargo, este año se darán dos pruebas que podrían ser la punta de lanza para que la automatización encuentre un espacio en el presupuesto nacional.

El presidente del organismo comicial, Mariano Cucho Espinoza, reveló que primeramente se probará el sistema en la jornada revocatoria del próximo mes -exclusivamente en la comunidad de Cañete-, pero que el gran momento del voto electrónico peruano se vivirá en noviembre (elección de regidores revocados), cuando en dos distritos de Lima Metropolitana se dispondrán equipos para que voten, al menos, un millón de ciudadanos.

La máxima autoridad del ONPE cree que la jornada puede ayudar a “cambiar de paradigma” en la forma de ejercer el sufragio en el país, pues destaca que será la “prueba de fuego para demostrar más ampliamente la confiabilidad de este mecanismo”. Las empresas invitadas a participar en la prueba del próximo mes son Voting Solution de Colombia; Votar de Argentina, Indra y Smartmatic, todas expondrán las ventajas de su tecnología para que el país mida la efectividad y pertinencia de aplicación.

Los cambios que traerá la automatización a Perú se pueden medir desde el ahorro económico – de 38 mil mesas de votación se reducirían a 13 mil, y en lugar de tener 120.000 miembros de mesa se necesitarían 40.000- pasando por la simplificación del escrutinio (del voto a voto manual al conteo automatizado), así como la entrega rápida de resultados.

Perú tiene con qué responder al reto de automatizar el sufragio. Para ello necesitará apoyo y técnico y logístico, pero sobretodo del respaldo de las autoridades, las cuales tienen en sus manos que la nación deje de correr tras el objetivo, para enfocarse en la aplicación del sistema que la llevará a la modernidad electoral.