Escándalo daña a República Dominicana en su intento de automatizar el escrutinio

Foto: eldia.com.do

Lo que fue un reclamo generalizado tanto en República Dominicana, como fuera del país, finalmente tuvo que ser reconocido por la Junta Central Electoral (JCE): en las elecciones generales de 2016 ocurrieron fallas que alteraron el conteo electrónico, y que además suponen un daño patrimonial y una afectación institucional, cuyas proporciones aún se desconocen.

En esos comicios, la JCE contrató a la española Indra Sistemas para proveer tecnología de identificación biométrica y escrutinio automatizado. Los resultados fueron claramente negativos, al presentarse inconvenientes técnicos y de funcionamiento, tanto en los equipos para captar la huella dactilar de los votantes, como en las máquinas para contar los sufragios. La falta de experiencia de la empresa en ambas tareas, y la precaria labor del ente comicial pasaron factura.

En este blog hemos reiterado que el éxito de todo proyecto de automatización electoral comienza con un proceso de selección transparente y basado en lo técnico. Cuando la política quiere pesar más que lo técnico, suceden estos problemas.

El informe de la JCE es demoledor. Acusa que fue “evidente  la  improvisación,  la  falta  de  control y  la  carencia  de  un  plan  de  trabajo  integrado  a  un  plan estratégico  y  al  calendario  electoral”, puesto que se pactó un contrato -al que se le hicieron ampliaciones- por US$40 millones, que dejó equipos entregado en plazos que impidieron capacitar al personal y probar su efectividad, compras que no estaban en la previsión oficial, y lo más delicado, la adquisición de hardware y software que no sirvieron para lo que fueron comprados.

Algunos ejemplos de lo reseñado por la Dirección de Informática de la Junta, dan cuenta de un “bajo  desempeño” de las máquinas, tanto en los simulacros como el día de las elecciones, al punto que la solución no leyó  adecuadamente la  lectura de la selección en la boleta y “la transmisión de datos en las pruebas no superó 74% de Colegios Electorales”, mientras que en los comicios alcanzó a solo 64%.

En el caso del hardware se detallan problemas como que en las máquinas de biometría las baterías no funcionaron correctamente; los puertos USB de las unidades de escrutinio fallaron, así como su botón de encendido.

A la postre, todos los problemas dejaron “un total de 796 colegios a los que se le sustituyó algún valor”, es decir que hubo inconsistencia entre el acta de escrutinio automatizado y la arrojada por el conteo manual,  un diferencial de 9 mil 222 votos.

Numerosas voces se unieron pidiendo una investigación exhaustiva de la JCE, y además exigiendo que las herramientas de Indra no sean nuevamente usadas. Este planteamiento está sustentado en el informe del ente, el cual recomienda: “no hacer uso en procesos electorales futuros de los equipos de registro y conteo de voto automatizado” comprados a la empresa española.

El paso en falso dado por República Dominicana solo puede ser atribuido a las autoridades encargadas de cerrar acuerdos y pactar compras, y a la empresa que licitó para ofrecer un servicio que no estaba en capacidad de brindar. El Frente Amplio de Lucha Popular calificó de estafa el contrato y solicitó que sean enjuiciados los responsables.

Este escandaloso resultado evidencia que la Junta Electoral echó por la borda la confianza ciudadana, ya que la credibilidad de su gestión se perdió, y con ella la del sistema. Además lo hecho supone la malversación de cuantiosos recursos públicos que serán muy difíciles, sino imposibles de recuperar, cuando pudieron ser usados para entregarle al país un modelo de votación que no solo automatizara apenas unas etapas del proceso, sino que tecnificara y blindara toda la elección.

 

Anuncios

Escrutinio provisorio en Argentina desata polémica

Foto: El Independiente

En Argentina, en pleno proceso de preparación para las elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (Paso) de agosto próximo, ha estallado lo que algunas autoridades, políticos y ciudadanos han calificado de escándalo: el otorgamiento del “escrutinio provisorio” a una empresa señalada de hechos irregulares.

Se trata de Indra, la compañía española que suma varios años adelantando el conteo electoral provisional en esa nación, y que ahora se encuentra sumida en varios sonados problemas judiciales.

La sede matriz de la empresa en España fue allanada por el presunto financiamiento ilegal de campañas electorales. Además, la justicia de Brasil prohibió a su brazo tecnológico en ese país contratar con la administración pública.

En Argentina han llovido las críticas por la forma en que se configuró un proceso licitatorio que no permitió a sus competidores hacerle sombra.

Según reportan medios locales, el otorgamiento del contrato estuvo rodeado por una serie de sucesos dudosos como que el director de Indra, Ricardo Viaggio, es un ex empleado del Grupo Macri. Además, el proceso de selección fue delegado al Correo Argentino, y no al Ministerio del Interior o de la Dirección Nacional Electoral, el cual también regenta un ex gerente vinculado al Gobierno, Jorge Irigoin.

Más allá del presunto tráfico de influencias, además se denuncia el retraso con el que se convocó a la licitación, -a menos de dos meses de las primarias-  con lo cual cualquier otro ofertante no dispondría del tiempo para ajustarse a las exigencias del proceso, sino sólo Indra que ya ha hecho el escrutinio provisorio.

La Cámara Electoral Nacional además de cuestionar la selección de la compañía y el procedimiento empleado, criticó que el conteo esté bajo control del Poder Ejecutivo y sin participación de la justicia nacional. Por su parte, la ONG Transparencia Electoral exigió que se auditara el cómputo de los sufragios ante las irregularidades mostradas por la contratación de la empresa española.

La revisión de lo sucedido, muestra que el Poder Ejecutivo de Argentina, lejos de querer replicar las mejores prácticas de automatización, donde ninguna garantía sobra, han optado por dejar que priven intereses ajenos a la preservación del voto.

Al darle la espalda a una licitación apegada a los más elevados estándares, se hecho un grave daño a la credibilidad electoral.

Habrá que esperar para conocer las consecuencias de lo hecho en Argentina, pero es seguro que ha sido nuevamente diezmada la confianza del electorado en sus instituciones.

El lado flaco de las presidenciales de El Salvador

ESEl Salvador acudió a las urnas -este 09 de marzo- en paz. Sin embargo, la imposibilidad de su sistema electoral de permitir ofrecer resultados definitivos el mismo día de los comicios, ensombreció la jornada. Y es que un modelo de votación que sirve para garantizar algunas elecciones, pero que resulta insuficiente para otros procesos electorales, no puede ser el mejor sistema comicial para un país.

La estrecha diferencia entre los dos candidatos que se disputaron la Presidencia en la segunda vuelta, 6.634 votos equivalentes a 0,22% de los sufragios, se ha convertido en el punto de discordia entre los dos bandos que pugnan por el poder político salvadoreño, pero más importante aún, ha puesto bajo observación el voto manual que usa esta nación, y que comprende -en este caso- el escaneo de las actas para ser transmitidas a un centro cómputo a cargo de la empresa española Indra.

Aunque este proceso funcionó en la primera vuelta realizada en febrero, los resultados cerrados en marzo han desnudado el lado flaco del sistema: no permite oficializar ganadores al cierre de la jornada, debido a la diferencia mínima de sufragios entre los contendientes.

Disponer de un modelo de votación que sirve para unos comicios y para otros no, resulta inaceptable para la Democracia. Es simple: para que un sistema sea catalogado de óptimo, tiene que permitir elegir transparente y eficazmente no una vez, o dos, o cien, sino el total de elecciones que el país requiera.

Los días de espera para conocer al nuevo Presidente de la República, debido a la decisión del Tribunal Supremo Electoral de realizar un escrutinio definitvo, ha lesionado la confianza de parte del electorado, y ha abierto la puerta a declaratorias de fraude y peticiones de conteo voto a voto.

El presidente del TSE, Eugenio Chicas, justificó el retraso -el pasado domingo- diciendo que “concluyó prácticamente el proceso de este escrutinio (preliminar), la gran mayoría de las actas han sido transmitidas (electrónicamente), pero la diferencia es muy estrecha y por eso insistimos en la prudencia, vamos al escrutinio definitivo (acta por acta) que determinará el ganador de esta elección”.

Debido a que tuvieron que pasar cuatro días para oficializar el vencedor, la elección mostró sus costuras, y obliga a todos los sectores a debatir cuál será el camino a seguir para evitar que algunas elecciones sean presentadas como un resultado inobjetable, pero de las presidenciales de marzo se dude. En Democracia no hay comicios de primera y de segunda, todos son indispensables e igualmente importantes, porque responden a la decisión de la mayoría.

El Salvador tiene un camino ante sí: seguir en la senda del voto manual, o darle paso a las nuevas tecnologías para modernizar su sistema de votación, pues el sufragio electrónico ha logrado dirimir comicios con marcada polarización política, compleja infraestructura electoral, resultados cerrados y cientos de candidaturas simultáneas, sin dejar en duda los resultados.

La fiabilidad de la tecnología electoral, la exactitud del escrutinio y la rapidez de transmisión de los resultados ha garantizado cientos de elecciones en varios países. Esas son las garantías que El Salvador, y cualquier otra nación, debe procurarse en defensa de la voluntad popular.