93 elecciones vivirá el mundo este 2019

El 2019 inició con elecciones en Hong Kong, la primera de los 93 procesos de votación que vivirá el mundo a lo largo del nuevo año. De acuerdo al registro que lleva la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), más de 80 países cumplirán jornadas de votación para elegir presidentes, congresos o autoridades regionales y locales.

De los 93 procesos electorales que se realzarán, África y Europa concentran la mayor cantidad, pues 29 naciones del primero y 28 del segundo adelantarán votaciones. En América serán 16 los territorios donde se harán comicios en 2019, en Asia serán 11 y en Oceanía sumarán 10.

La primera nación que efectuará comicios en la región será El Salvador. El 03 de febrero el país votará para escoger presidente y vicepresidente, pero según el rector de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas (UCA), solo uno de cada tres electores tiene confianza y está interesado en el proceso.

Nicaragua y Ecuador serán las que vayan a las urnas en marzo, el 3 y el 24, respectivamente. La primera nación tiene frente a sí el reto de superar las elecciones regionales en medio de una crisis política que ha dejado muertos y presos, además con el agravante de mantener un sistema que solo ha traído graves problemas en variados procesos, como en 2012 y 2016, cuando el voto manual ofreció resultados poco confiables.

A su vez Ecuador, que tendrá comicios locales, espera ofrecer resultados (preliminares) rápidos. Para ello, ha programado repetir el modelo de sufragio manual, digitalización de actas y difusión en línea del conteo que viene usando desde hace varios años. Sin embargo, hay que recordar que esta nación, en lugar de adelantar un proceso transparente de adquisición de tecnología, desde 2018 usa equipos coreanos prestados para la digitalización y transmisión de las actas de escrutinio.

El 5 de mayo será Panamá la que saldrá a sufragar en comicios generales. Esta cita mostrará cómo la falta de compromiso de las autoridades impide que el modelo de voto electrónico probado en 2014, y que fue diseñado por el Tribunal Electoral (TE), sea adoptado. El mismo reproduce características de sistemas ya probados en otros países, por lo que el experimento fue exitoso, pero a la fecha se mantendrá el mismo sufragio manual que recibe críticas y genera desconfianza.

En México se volverá a votar  tras las presidenciales del año pasado. El 2 de junio habrá comicios regionales y locales en cinco estados. Las autoridades tienen el desafío de superar las fallas en los procesos de escrutinio y publicación de resultados que se dieron en 2018. En ese sentido, los esfuerzos deben direccionarse en trabajar para tener en el mediano plazo un solo mecanismo de conteo, ya que actualmente utiliza tres, y sólo es considerado oficial el que se entrega semana después de las elecciones.

Las razones de avanzar en adoptar un modelo único, seguro y transparente, es que en las pasadas presidenciales, los mecanismos que arrojan datos extraoficiales presentaron fallas. En el caso del conteo rápido, la incertidumbre reinó durante días sobre los otros 18 mil puestos en disputa, mientras que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), presentó serios inconvenientes, generando violencia y desconfianza en diversas regiones.

Guatemala también votará en junio, y lo hará por todos los cargos de elección popular que se eligen en esa nación: presidente, vicepresidente, 158 diputados al Congreso, 20 al Parlamento Centroamericano y 340 corporaciones municipales. Este país tendrá que revertir los negativos resultados de sus elecciones más recientes, las de 2015, cuando un “empate técnico“, entre el segundo y tercer candidato a la Presidencia, impidió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitir resultados para despejar dudas sobre quiénes serán los contendientes del balotaje. La violencia empañó la jornada democrática en esa ocasión.

Colombia, Uruguay, Argentina, Bolivia y Haití son las naciones que en octubre completarán la programación electoral de 2019.

La jornada neogranadina será el 27 de octubre para elegir los gobernadores de los 32 departamentos, diputados de las Asambleas Departamentales, alcaldes de 1099 municipios, concejales municipales y ediles de las Juntas Administradoras Locales del territorio nacional.

En esta ocasión, los colombianos tampoco estrenarán el voto electrónico. Aunque se cuenta con la legislación, no ha habido disposición para instrumentarla. De esta forma, se volverá a las urnas con la incertidumbre de si los votos nulos, la suplantación de identidad, el escrutinio manual y otras falencias del sufragio tradicional dañarán los comicios. La misma circunstancia vivirán Bolivia y Haití.

En Argentina, las presidenciales, regionales y legislativas coparán buena parte del año. El calendario es abultado, pero indefiniciones, conflicto político y desinterés han dilatado la instrumentación de un sistema automatizado para los comicios federales. Este país requiere una revisión de su modelo de votación, y además un trabajo serio de sus autoridades para superar las falencias que suelen empañar las votaciones.

A la vista de este recuento, está garantizado que 2019 será un año de retos electorales para muchas naciones. Sin embargo, las justas comiciales en Latinoamérica representan una gran oportunidad para la tecnología, debido a que diversos países tendrán que decidir en el futuro próximo entre avanzar o seguir postrados a la obsolescencia técnica-electoral.

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Puerto Rico ante la urgencia de transparentar adecuación de sistema electoral

El voto manual enturbia elecciones de Puerto RicoA la ligera es como parece que se tomó el gobierno de Puerto Rico la decisión de automatizar una de las etapas críticas de toda elección: el escrutinio. El Estado Libre Asociado suma casi 10 años tratando de modernizar su sistema de votación, pero en lugar de optar por un modelo que automatice 100% el sufragio, prefirió solo mecanizar el conteo, y además cubrió de dudas el proceso de licitación.

Apenas a tres meses de las elecciones primarias que desarrollará la isla, la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) está en mora con la empresa a la que le otorgó la buena pro para desarrollar el software, la máquina y los servicios del escrutinio automatizado. El contrato contempla la erogación de $38.3 millones  a Dominion Voting Systems Corporation.

La costosa transacción – en medio de una fuerte crisis económica que incluye elevado endeudamiento, déficit financiero y recorte a servicios público- recibió una lluvia de reclamos, en principio porque se eligió un modelo que solo automatiza el conteo y no el voto, y además se decidió entregar el contrato pese a que se contaba con un solo licitador, y el proceso fue impugnado por sobrepago del servicio.

Pasados varios meses desde la suscripción del acuerdo, el uso del escrutinio automatizado está en duda por el retraso en el pago a la empresa, pero si se pone la lupa en el hecho, se evidencia que la aplicación también está en veremos, por las múltiples sospechas que generó el proceso; y los riesgos que reviste que las fechas del calendario electoral sean solapadas, tal es el caso del adiestramiento del personal de las máquinas.

Es necesario recordar que para contar con comicios eficientes y transparentes, la automatización es un paso vital, pero no suficiente. Una serie de condiciones son imprescindibles para que cada una de las fases de una elección se cumpla de tal manera que el ciudadano perciba que los resultados son la fiel representación de la voluntad popular.

Por ejemplo, es indispensable un proceso de licitación transparente que despeje cualquier duda sobre la idoneidad de la empresa escogida. También es imperativo que disponga de tecnología de punta y probada experiencia en el despliegue de soluciones electorales automatizadas. Igualmente se considera preciso contar con autoridades electorales con capacidad técnica y gerencial y que cuenten con credibilidad ante la opinión pública.

Partiendo de estos elementos, Puerto Rico tiene frente a sí el reto de transparentar la adecuación de su sistema electoral como lo indica la norma que habilita la automatización: siguiendo los pasos que garanticen la pulcritud del proceso de selección y aplicación de la tecnología, así como la realización de pruebas pilotos y de una campaña informativa, para que el modelo seleccionado responda a las exigencias técnicas y logísticas del país, así como a las expectativas y necesidades ciudadanas.

Elegir bien es crucial para el voto electrónico

imagen-voto-electronico-peruCuando un país ha decidido avanzar y automatizar su sistema electoral, la decisión es trascendental, ya que busca transformar la forma como sus ciudadanos escogen a gobernantes y representantes, y ésto exige además de honestidad, la responsabilidad de entregar al electorado un mecanismo de votación ajustado a sus requerimientos legales, adaptado a su capacidad logística, vinculado a su idiosincrasia y capaz de ofrecer las garantías intrínsecas del sufragio: que sea universal, directo, secreto y auditable.

¿Qué hacer para seleccionar la tecnología adecuada? Es la interrogante a la que cada país debe dar respuesta para seguir un proceso de automatización que no solape ninguna de las necesidades de la nación y proporcione las ventajas del voto electrónico: seguro, rápido y auditable.

En ese camino, países de probada experiencia en automatizar sus elecciones –Estados Unidos, Venezuela, Brasil-, han adquirido la tecnología que mejor se adapta a sus leyes y formas de elección, usándose en la actualidad desde el voto manual y conteo automatizado (mecánico, tarjetas perforadas y lector óptico), hasta comicios totalmente tecnificados con máquinas de pantalla táctil, que además son capaces de imprimir un comprobante del sufragio para probar la efectividad y exactitud de la votación asistida tecnológicamente.

Al iniciar la búsqueda, se debe entender que los principios del sufragio, son los que deberían aplicar a la tecnología. Es así, como se debe evaluar la infraestructura local y cualquier limitante que se pudiera presentar (suministro eléctrico irregular, zonas pobladas de difícil acceso o con deficientes servicios); considerar su sustentabilidad (aplicabilidad en el tiempo); garantizar que el sistema nuevo sea más eficiente que el que se va a reemplazar; disponibilidad de servicios para dar mantenimiento a la tecnología elegida; adaptabilidad a exigencias legales (votación y escrutinio electrónico, sufragio manual y conteo automatizado, identificación electrónica del elector, firmas digitales, sistema auditable), relación positiva costo-beneficio; facilidad de uso y niveles elevados de seguridad.

Establecidos los requerimientos, cuando la tecnología no va ser proporcionada por el organismo electoral del país, comienza la comparación de ofertas en el mercado. En la actualidad hay múltiples empresas que ofrecen estos servicios, pero la comprobada experiencia determinará cuáles son elegibles en la licitación para la adquisición de software y hardware que viabilicen la automatización.

Un aspecto a atender, es que cuando el sector público solicita servicios a externos, las dudas se ciernen sobre proceso por la compleja red de intereses políticos que maneja el Poder. Es importante que haya la voluntad política para asumir la transición hacia la automatización, y además, la pulcritud de todo el proceso marcará el éxito o fracaso de una inversión millonaria. Los expertos recomiendan que la licitación sea pública -que permita competir a tantas empresas como haya en el sector-; que los pliegos de peticiones sean claros exactos y completos -evitar especificaciones restrictivas-; considerar exigir experiencia comprobada en el área; incluir el comprobante impreso del voto electrónico -para garantizar la auditoria del sufragio- y pedir actualización de las normas de seguridad de los sistemas.

El reto de automatizar es sustantivo, y para cumplirlo, se deben tomar todas las previsiones que permitan sortear la preocupación ciudadana y de los actores políticos. La forma efectiva para enfrentar la resistencia es mostrando transparencia durante la búsqueda de la tecnología apropiada.