El comprobante del voto en papel: una garantía en expansión

Algunos modelos de voto electrónico, bajo ambiente DRE, están capacitados para imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, bajo ambiente DRe, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

En la búsqueda de un modelo de voto electrónico que garantice exactitud, facilidad a la hora de emitir un voto, y verificabilidad, los países están optando cada vez más con soluciones de voto electrónico que incluyan la impresión de un comprobante de votación. A éste se le denomina “verificación del voto en papel para el elector” (Voter Verified Paper Audit Trail o VVPAT).

El principal atractivo de los sistemas de votación con VVPAT es que permiten al elector comprobar en tiempo real que el sufragio registrado en el equipo es igual al impreso por la máquina. Además de permitir esta verificación, la impresión física de cada voto genera una traza de papel que abre la posibilidad de cotejar los votos en papel con el conteo automatizado reflejado en las actas.

Debido la garantía electoral que envuelve el VVPAT, su uso viene siendo exigido en algunos países con voto electrónico, casos Brasil e India. Aunque el primero es un precursor de la automatización, sus máquinas no cuentan con una impresora que replique en papel los sufragios digitales, por lo que en los últimos tiempos han surgido varias iniciativas para que se renueven los equipos y se de paso al recibo en papel del voto.

Por su parte, la nación india, si bien se ha convertido en una referencia en la aplicación exitosa de máquinas para votar, aún no ha cumplido la promesa de modernizar su sistema, incorporando la impresión de un comprobante del sufragio para blindar la voluntad popular, pero la Corte Suprema ya emitió un fallo exigiendo su uso.

Venezuela, es pionera en el empleo del VVPAT en la región. La impronta de esta práctica se vio reflejada en un estudio realizado en Perú por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), el cual muestra cómo el DRE avanza a paso firme frente a otros modelos de voto electrónico, pero también cómo el comprobante del voto viene ganando terreno tanto en países con automatización electoral, como en las naciones donde se estudia su aplicación: Colombia, Perú y Ecuador.

La forma como el voto electrónico encontró vencer recelos y temores, fue desarrollándose y blindando todas las fases del proceso, y el VVPAT es una garantía en plena expansión.

2015, un año con amplio alcance electoral

Al menos 26 países acudirán a las urnas durante 2015.

Al menos 26 países acudirán a las urnas durante 2015.

Suman 28 los países que alrededor del mundo vivirán procesos electorales durante 2015. La justa comicial que prevalecerá será la renovación de los cuerpos legislativos, con 20 territorios eligiendo a sus representantes parlamentarios, mientras ocho naciones votarán un nuevo presidente,uno seleccionará autoridades locales y dos efectuarán referendos.

El intenso ambiente electoral se concentrará en el continente europeo, donde 10 de 11 países realizarán comicios con voto manual. Pese a esto, destaca Suiza, nación pionera en diversos modelos de voto electrónico, y que durante 2015, efectuará comicios en los que probará desde el sufragio automatizado presencial (el voto que se ejerce en un colegio electoral), al que permite a sus ciudadanos expresarse desde sus casas o en cualquier lugar con conexión a Internet, permitiendo así que voten no sólo los que están en su territorio, sino también los que se encuentran en el extranjero.

En el resto de regiones europeas con comicios, casos Croacia, Eslovaquia e Irlanda, todas permanecerán enquistadas en el sufragio tradicional, pero Finlandia, que en abril elegirá un nuevo parlamento y tras en 2006 aprobar la Ley que habilita automatizar el sistema, se encuentra evaluando la tecnología electoral que se usa en el mundo para avanzar y adoptar la que más le favorezca.

Por su parte, África cumplirá seis elecciones, mientras América efectuará ocho comicios. En el continente americano, varias naciones despuntarán al realizar pruebas pilotos de cara a modernizar su sufragio. México –que elegirá un nuevo Congreso en junio- aplicará una prueba piloto de voto electrónico, mientras Argentina revalidará su adhesión al escrutinio automatizado.

Los argentinos tendrán un año electoral muy movido, ya que el calendario arrancará el 8 de febrero con primarias en algunas regiones y podría culminar en noviembre, de tener que realizarse la segunda vuelta de las presidenciales previstas para octubre. Algunas zonas de esta nación ya cuentan con la legislación que establece automatizar los procesos y durante 2011 algunas localidades comenzaron a emplearla, sin embargo, por ahora, no hay un plan gubernamental de carácter nacional que habilite la adopción de la tecnología en toda la nación. Pese a esto, diversas provincias probarán la diferencia entre la automatización y el voto manual, ya que en esas jornadas, por el escrutinio electrónico, habrá grandes divergencias en la forma de contar y totalizar los votos en este país.

También en América, mientras Guatemala cumplirá elecciones generales en septiembre sin darse un mínimo de avance para superar las falencias del voto manual (en 2002 realizó un piloto de sufragio automatizado, pero la implementación de tecnología está estancada), en Canadá –que tendrá comicios federales en octubre- se espera que las seis provincias que aprobaron en 2011 leyes que permiten diversas formas de voto electrónico, incluido el sufragio por Internet, experimenten con su uso, estas son Alberta, Columbia Británica, Nueva Brunswick, Nueva Escocia, Ontario y Quebec.

Cierran el círculo electoral latinoamericano los vecinos Colombia y Venezuela. El primero volverá a las urnas con la incertidumbre de que los votos nulos, la suplantación de identidad, el escrutinio manual y otras falencias del sufragio tradicional no dañen los comicios regionales de octubre. Por contrario, los venezolanos, pese a la fuerte fricción política que afecta al país, asistirán a los comicios legislativos -aún sin fecha- seguros de que su voluntad será registrada y contada con el voto 100% automatizado con el que cuenta esta nación.

A la vista de este recuento comicial, está garantizado que 2015 será un año de retos electorales para muchas naciones, lo que será también una oportunidad para la tecnología electoral de seguir patentando que la automatización, es sin lugar a dudas, la herramienta más beneficiosa para salvaguardar la voluntad ciudadana.

La brecha electoral entre Brasil y Uruguay

Brasil cuenta con una urna electrónica, con teclado numérico y dispositivo de identificación biométrica.

Brasil cuenta con una urna electrónica, con teclado numérico y dispositivo de identificación biométrica.

El pasado 26 de octubre, Brasil y Uruguay cumplieron sendas jornadas electorales. En ambas naciones, los comicios presidenciales se cumplieron sin contratiempos, pero al evaluarse el desempeño de los sistemas electorales, las diferencias fueron sustanciales: mientras los brasileños apalancados en el voto electrónico tuvieron resultados rápidos y oficiales, los uruguayos enquistados en el sufragio manual debieron conformarse con un escrutinio lento y resultados extraoficiales.

Para ilustrar la brecha electoral entre estos países suramericanos, sólo basta describir cómo cierra el proceso comicial de Brasil. Como en otras regiones con voto electrónico, al término de la elección, el escrutinio y totalización se cumplen de manera automatizada, y la transmisión de resultados se hace mediante redes alámbricas, inalámbricas o satelitales, lo que permite conocer la decisión popular en lapsos cortos.

Durante la segunda vuelta electoral -en la que resultó reelecta Dilma Rousseff- el sistema de votación electrónica hizo posible contar más de 140 millones de votos  en apenas tres horas, correspondiendo 105.476.578 de sufragios a la Presidencia y 35.136.837 de votos en las 15 gobernaciones que se disputaron. Aunado a esto, debido a que la legislación autoriza exponer a la población resultados prácticamente en tiempo real, es decir, poco tiempo después que se cierran las mesas de votación y comienza el conteo, el mundo pudo atestiguar el avance de la totalización desde la página web del Tribunal Superior Electoral. Incluso, la garantía del conteo automatizado impidió que la estrecha diferencia entre los candidatos (3,2%), generara o dudas o fricciones.

Ese mismo día en Uruguay, la historia fue diferente. Aunque la jornada comicial concluyó en paz, el electorado no pudo tener información oficial al cierre de la elección, pues el sistema manual del que se dispone, no tiene capacidad para ofrecer resultados el día de las elecciones. La dinámica a la que está sometida la nación pasa porque sean las encuestadoras las que den las primeras tendencias, mientras que la Corte Electoral ofrece un escrutinio primario al día siguiente que puede contener errores, y sólo entre seis y siete días después es que informa oficialmente la data del escrutinio.

En estas elecciones presidenciales, el país debió esperar hasta el 1° de noviembre -seis días después de los comicios- para conocer los resultados definitivos. Esta situación se repetirá el próximo 30 de noviembre, cuando se cumpla la segunda vuelta presidencial.

Atendiendo la tremenda diferencia entre Brasil y Uruguay, la razón de que la velocidad sea uno de los beneficios más exaltados a la hora de tecnificar las elecciones, es que el voto manual y su dificultad para arrojar resultados pertinentes, ha generado episodios sombríos y hasta tragedias, debido a la vinculación del retraso en el escrutinio y su anuncio, con el fraude y la manipulación.

Es así como con el voto electrónico, el tiempo del proceso electoral cobra relevancia, no por lo larga que pueda ser la jornada, sino que la automatización de los sistemas, además de agilizar y facilitar la votación, asegura que el ejercicio del sufragio arroje resultados ajustados a la voluntad ciudadana y que estos se ofrezcan oportunamente, garantías que al voto manual le son imposibles de replicar.