Córdoba marcó pauta en el uso de voto electrónico en Argentina

El voto electrónico tuvo una positivo resultado en Marcos Juárez y La Falda, municipios de la provincia de Córdoba en Argentina (Foto: www.diaadia.com.ar)

El voto electrónico tuvo una positivo resultado en Marcos Juárez y La Falda, municipios de la provincia de Córdoba en Argentina (Foto: http://www.diaadia.com.ar)

Las recientes elecciones en diversas provincias de Argentina, no solo permitieron consolidar el sistema democrático de la nación, sino definir un marco de referencia sobre el uso de voto electrónico en el país.

Durante la jornada para renovar las autoridades ejecutivas y legislativas del 5 de julio, dos tecnologías electorales fueron puestas a prueba, son los casos de Buenos Aires y Córdoba, regiones donde diferentes modelos de sufragio electrónico debutaron con marcadas diferencias.

Mientras en Córdoba, específicamente en los municipios de La Falda y Marcos Juárez, se empleó la tecnología provista por la trasnacional Smartmatic, que automatiza la fases vitales del voto: captación, conteo, totalización y transmisión; en la capital argentina se optó por la Boleta Única Electrónica (BUE) de la local MSA (Magic Software Argentina), que solo mecaniza el escrutinio.

A la luz de los resultados recogidos por las autoridades comiciales y los medios de comunicación, se evidencia que al tiempo que en las dos municipalidades cordobeses el proceso de votación transcurrió de manera prolija y rápida y los resultados fueron presentados 45 minutos al cierre de las mesas; en Buenos Aires se registraron irregularidades antes y durante los comicios, al punto que 532 mesas quedaron sin escrutar por fallas en la transmisión.

Estos resultados fueron discutidos por autoridades y asociaciones civiles. Por ejemplo, Luis Rubio, vocal del Tribunal Superior, al referirse al modelo electrónico usado en Buenos Aires, dijo que “quedó a la madrugada cerca de un 12 por ciento de votos sin escrutar y nadie dijo nada”, y el gobernador José Manuel de la Sota también reconoció que el conteo de la boleta única torna más lento el escrutinio”.

Caso contrario, la secretaria del Tribunal Electoral Provincial de Córdoba, María José Páez Molina, señaló que “el mecanismo (de voto electrónico) se desarrolló con total normalidad, conforme se lo había previsto y sin problemas para los electores”. El vocal del organismo, Jorge Namur, añadió que el éxito de la jornada permite anticipar la extensión a toda la provincia del voto electrónico.

Un aspecto positivo en ambos procesos electorales es la disposición de la población al uso de tecnología para sufragar. La organización Córdoba Transparente, que efectuó la observación del proceso electoral en La Falda, señaló que la encuesta realizada el día de las elecciones arrojó que 92% de la población consideró que el voto electrónico asistido por máquinas fue fácil de usar y el 89% afirmó que el sistema es rápido. En Buenos Aires, más del 70% señaló que el sistema electrónico es más ágil que modelo manual.

Pasada la jornada, Córdoba debutó sin dejar dudas sobre el voto electrónico que eligió para sus ciudadanos, pero Buenos Aires tiene trabajo por delante: la búsqueda de una tecnología que garantice el proceso, y automatice el sufragio y no solo el escrutinio. La pauta marcada en la Falda y Marcos Juárez, le puede servir de guía.

Boleta Única Electrónica bajo la lupa

elecciones-argentina21Las recientes elecciones provinciales realizadas este 5 de julio en Argentina, pusieron a la Boleta Única Electrónica (BUE) en el centro de la atención. Si bien su desempeño mostró ciertos aspectos positivos, como la aceptación de la ciudadanía y una mejora en el tiempo de procesamiento de votos en comparación al voto manual, el protagonismo de esta tecnología permitió apreciar algunas arrugas que hay que analizar con detenimiento.

Apenas 48 horas antes de las elecciones, un grupo de expertos emitió un documento donde reveló que la urna electrónica provista por Magic Software Argentina (MSA), podía “ser alterada para que en una misma boleta se sumen votos repetidos para un mismo candidato”.

La denuncia estuvo acompañada del allanamiento de la residencia de un técnico informático que divulgó cómo la filtración de parte del código fuente del software electoral (otra situación irregular previa al proceso) podía alterar los resultados. Joaquín Sorianello detalló que trascendieron “los certificados SSL de los terminales que envían los datos desde las escuelas al centro de cómputos”, los cuales “podrían ser usados para enviar resultados falsos del escrutinio”.

Las autoridades en lugar de tomar medidas en pro de la seguridad, prefirieron acorralar al informático, pues el mismo tribunal que dictó la orden de allanamiento contra Sorianello, esperó dos días después de los comicios para publicar el dictamen que obligó a “bloquear partes de la página web justpaste.it, donde aparecieron publicadas las filtraciones del sistema de seguridad del voto electrónico”.

Transcurridas las elecciones, las dudas no cesan. Mientras algunos candidatos aceptaron que el sistema de boleta electrónica no funcionó bien en toda la ciudad, organizaciones civiles denunciaron que ocurrieron situaciones “de gravedad”. Al menos 532 mesas quedaron sin escrutar por fallas en la transmisión.

Por otro lado, desde la Fundación Vía Libre, Beatriz Busaniche, aseguró que “fallaron todos los resguardos institucionales” en la implementación de la boleta electrónica de MSA.

Busaniche comentó que al cierre de la jornada se evidenciaron situaciones irregulares que no han sido procesadas, como inconsistencias numéricas; que uno de los candidatos que irá al balotaje -Horacio Rodríguez Larreta- se proclamó ganador sin tener información oficial; o la ocurrencia de fallos en los equipos.

Si bien las autoridades defendieron la boleta electrónica que usó Buenos Aires y admitieron las complicaciones, se escudaron en la falta de reclamos formales ante el organismo electoral para no actuar en aras de blindar el proceso. La Secretaria electoral del Tribunal de Justicia, Alejandra Tadei, dijo que tras una audiencia con las agrupaciones políticas “ninguna formuló alguna observación respecto del comicio”.

A pesar del paso hacia adelante que representa la automatización, Buenos Aires debe seguir buscando alternativas para garantizar elecciones más eficientes pero sin comprometer la seguridad y legitimidad del voto.

Buenos Aires, crece la desconfianza en el sistema electoral

Las dudas rodean urna electrónica porteña.

Las dudas rodean urna electrónica porteña.

A escasos días de los comicios del 5 de julio, Buenos Aires, la capital argentina, está sumida en una crisis de desconfianza por el uso de la boleta electrónica que le provee la empresa local MSA (Magic Software Argentina). Las razones pasan por una licitación poco transparente, la escogencia de una tecnología electoral que se queda a mitad de camino al no automatizar el voto sino el escrutinio solamente; y por si fuera poco, un proceso de instrumentación que ha recibido fuertes críticas por fallas importantes en la capacitación.

La adopción del sistema ha adolecido de improvisación, lo que obligó a suspender su uso para las primarias de abril pasado. Diversos voceros políticos y de la sociedad civil han ventilado públicamente críticas y preocupación porque advierten que la ciudad no está preparada para emplear la  boleta electrónica en Buenos Aires.

Mientras Mariano Recalde, uno de los candidatos a Jefe de Gobierno de la ciudad acusó a las autoridades de “improvisar y experimentar con la gente”, la académica Beatriz Busaniche cuestionó la forma como se ha implementado el nuevo sistema, al considerar  que “la capacitación que se brinda a los y las ciudadanas no es suficiente”. Además señaló a “la empresa (MSA) de no compartir la información necesaria que permita fiscalizar (el proceso) de manera correcta”. Por su parte, el diputado Hernán Rossi, fustigó que la instauración no haya sido progresiva.

Todos estos problemas no solo han generado fuertes cuestionamientos, sino que la falta de capacitación, tanto de los fiscales de los partidos políticos como de los electores, motivo la consignación de demandas ante el Tribunal Superior de Justicia, que a la postre resolvió ordenar al Gobierno porteño garantizar la capacitación. En paralelo, la legislatura aprobó una Ley que obliga a colocar un equipo de prueba en cada colegio electoral el día de las elecciones, de manera que los votantes tengan la posibilidad de familiarizarse con el sistema.

Esta situación descubre lo poco prolijo del proceso de adopción de la boleta electrónica en Buenos Aires, ciudad que por decisión de sus autoridades, no usará un modelo que realmente automatice el sufragio, sino la tecnología que aplica MSA en Salta, conocida como urna electrónica con papeleta inteligente. La tecnología que provee esta empresa no es una solución de voto electrónico integral, sino un equipo diseñado para automatizar solo el escrutinio. Es así como las fallas del voto manual permanecen latentes.

Los traspiés con el nuevo mecanismo de votación pueden salirle caros a la capital argentina. La confianza en el sistema es lo que permite a la ciudadanía acudir a las urnas y fortalecer la Democracia, al tiempo que los elegidos puedan ejercer sus cargos amparados en la legitimidad de la elección. Habrá que esperar para saber si Buenos Aires fue capaz de sortear los entuertos, o las dudas llegaron para quedarse, al menos, hasta que el modelo automatizado que adopte sea transparente, seguro y confiable para todos.