Empadronamiento de bolivianos en el exterior será biométrico

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, acordaron fortalecer el proceso de empadronamiento de los nacionales residentes en el exterior. En una primera fase a ser aplicada en cuatro países, se empleará tecnología biométrica. Aquí la reseña.

 

 

firmaron este miércoles un convenio, para fortalecer el empadronamiento permanente de ciudadanos bolivianos en el exterior.

El documento, que en realidad es una adenda a un pacto anterior, fue firmado por la presidenta del TSE, María Eugenia Choque, y el canciller Diego Pary.

El canciller explicó que con este acuerdo de cooperación se pretende beneficiar a todos los bolivianos que encuentran en el exterior, para que participen de procesos electorales.

Choque, por su parte, explicó que en un primer periodo se realizará registros biométricos en Argentina (Buenos Aires, La Matanza, Mendoza y Jujuy), Brasil (Sao Paulo), Chile (Antofagasta, Calama e Iquique) y España (Barcelona, Madrid y Bilbao).

Indicó que se contratará a 21 personas para llevar adelante ese trabajo.

En mayo de este año se promulgó la Ley 1066, que dispone el empadronamiento permanente en el exterior. Dicha norma generó polémica porque permite la modalidad de voto electrónico afuera del país.

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Bolivia emprende la marcha por el voto electrónico

Con un padrón biométrico alabado por la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de Estados Americanos (OEA), Bolivia se plantea un nuevo reto: conseguir que en 2014 todos los ciudadanos empleen el voto electrónico.

Dejar atrás los vicios y errores del voto manual, parece ser el paso natural de este país suramericano, que logró en 2009 tecnificar el registro de electores, con ayuda de empresas como Smartmatic. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se puso como fecha el 2014, para realizar los que serán los primeros comicios generales automatizados.

El padrón biométrico boliviano fue instaurado en 2009. Foto: google

La vocal del área de informática del TSE, Fanny Rivas, fue la encargada de anunciar la novedad, e informó que en el presupuesto del próximo año se incluyó una partida dirigida a iniciar el proceso, e incluso adelantó que se están “tomando las previsiones de acercamiento con países que están bastante desarrollados (en el tema), uno de esos es Brasil”.

Para avalar el objetivo propuesto, la funcionaria del TSE argumentó algunas de las ventajas que ofrece el voto electrónico, tal es el caso de brindar más seguridad a los votantes, al garantizar que el voto que emitirá será contabilizado y registrado; y que ésto, a su vez, destacó que permitirá que Bolivia abandone el puesto que ocupa entre los países con mayores retrasos a la hora de publicar resultados electorales oficiales.

Aunque Bolivia apenas indaga qué tecnología adoptar, el organismo electoral ya da luces sobre las exigencias que deben cumplirse. En principio destaca el uso de máquinas de votación que impriman un comprobante del voto en papel, que en caso de ser requerido pueda ser contado para convalidar el escrutinio electrónico. Equipos con esta característica emplea Venezuela (máquinas SAES en sus diferentes versiones).

Otro requisito parece ser la realización de auditorias de todos los procesos que involucren el sistema electrónico de votación. Una vez más Venezuela puede servirle de ejemplo, en cada proceso comicial, realiza al menos 15 pruebas para constatar el cumplimiento de los estándares de seguridad y transparencia.

El camino apenas empieza, pero el TSE está claro que si bien ya cuentan con una programación preliminar de los pasos a ser seguidos para cumplir la fecha de 2014, nada será realidad si la Asamblea Legislativa no procede a modificar la Constitución Política del Estado, así como la normativa electoral para habilitar el voto electrónico. Las cartas están echadas, sólo hay que esperar los resultados de la partida.

Nota: El padrón electoral biométrico implementado en 2009, consiste en inscribir a los votantes tomando las huellas digitales de los 10 dedos de las manos, una foto digital y una firma digitalizada, medida que permite a los funcionarios de las mesas electorales verificar la correspondencia o no al ciudadano que va emitir su voto.