A falta de opciones, en México repiten con el conteo rápido y el Prep

Foto: bambapolitica.blogspot.com

Este 4 junio, seis estados de México irán a las urnas, en lo que se ha estimado serán las elecciones que marquen el camino a las presidenciales de 2018. Los diferentes organismos comiciales de estas regiones han asegurado estar preparados para atender los millones de votantes que elegirán gobernadores, diputados locales y ayuntamientos.

De cara a este proceso, se hace válido revisar el sistema electoral de este país norteamericano. La trayectoria de su voto manual no ha tenido pocos tropiezos, caso los comicios parlamentarios de 2015, donde el Instituto Nacional Electoral (INE) se vio obligado a anunciar el recuento de votos más grande de su historia, 60% de las casillas instaladas.

De esas elecciones han pasado dos años, pero los mexicanos no tuvieron opción sino seguir usando el mismo voto manual, que implica aceptar el conteo rápido, así como el Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), ante la imposibilidad de modernizar el voto por la falta de voluntad política. Se requiere una reforma legal y además asignar presupuesto. Y todo esto pasa por la voluntad política.

La primera aproximación al escrutinio en México depende del conteo rápido. El Instituto Nacional Electoral los define como el procedimiento estadístico para estimar la tendencia de los resultados que será difundida al poco tiempo de cerrar las mesas, en otras palabras, es la presentación extraoficial del cómputo de sufragios, en un tiempo prudencial, después de terminado el proceso.

Este mecanismo ha sido una suerte de “solución” en los países que no usan tecnología para escrutar los votos, que busca menguar la incertidumbre ciudadana a las principales falencias de la votación manual: retardo en la entrega de los resultados oficiales, manipulación de actas e inconsistencias en el escrutinio.

Por ejemplo, el Instituto Electoral del Estado de México -que junto a Coahuila, Nayarit, Veracruz, Oaxaca y Tlaxcala cumplirá elecciones este domingo- ha anunciado que tras varios simulacros, tanto el conteo rápido como el Prep están preparados para la elección. Sin embargo, a la luz de la “rapidez extraoficial” de los resultados del pre-conteo, la misma muestra un desempeño aceptable en algunos escenarios, pero graves problemas de orden logístico y procedimental que atentan contra su razón de ser.

Por otra parte, en estas regiones también se usará el Prep, mecanismo mediante el cual se divulgan las actas de votación, luego de ser captadas (escaneadas) y transmitidas a los entes comiciales de acopio, los cuales se encargan de publicarlas en un sitio web. En este caso, la data también es preliminar, ya que de acuerdo a la ley, el cómputo de los resultados debe ser realizado manualmente.

Al revisarse el proceso, es evidente que México aunque quiso avanzar probando ciertas herramientas como los escáneres para divulgar las actas de votación, le ha dado largas a la modernización de su sistema, pues durante años la realización de pilotos o la reforma que permita automatizar son diferidas. Este año, se prorrogó para el 2018 automatizar o probar un modelo para los nacionales residentes en el exterior.

México se sigue acercando al momento donde tendrá que decidir si permanece enquistado en un obsoleto sistema de votación manual o da un mayor protagonismo a la tecnología electoral, la cual es la única vía que le va a permitir facilitar el sufragio, blindarlo del fraude y garantizar la entrega de resultados seguros y oficiales de forma expedita.

 

 

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Ecuador va a las urnas con más dudas que certezas

Foto: Últimas Noticias

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El próximo 19 de febrero Ecuador realizará elecciones generales. Y en preparación para la contienda, el Consejo Nacional Electoral (CNE) realizó el tercer simulacro de la infraestructura comicial y se proclamó preparado.

De acuerdo a las autoridades, para la última prueba previo a los comicios -que se efectuó el 5 de febrero-, se activaron los 1 mil 799 recintos que funcionarán durante la jornada de votación, y se logró comprobar su operatividad.

El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, aseguró que el sistema “está completamente listo” para cumplir con el proceso en el que se elegirá un nuevo Presidente, 137 parlamentarios de la Asamblea Nacional y cinco legisladores al Parlamento Andino.

“Todos los sistemas han pasado por las normas de certificación que hoy tiene el Consejo Electoral, por tanto, la garantía al país es que será un proceso impecable”, destacó Pozo sin detallar los resultados del ensayo. Lamentablemente es poco lo que se conoce sobre cómo funcionó el conteo rápido -que antes hacían a boca de urna las encuestadoras- pero que ahora ejecutará el CNE, y tampoco se ventiló cómo funcionaron los escáneres donados con los que se pondrán en línea las actas de votación.

Los partidos políticos han manifestado dudas sobre el padrón electoral, así como la modalidad del conteo rápido, con el cual se pretende entregar resultados preliminares tres horas después del cierre de las mesas.

Algunos voceros políticos manifestaron sus dudas sobre la selección de las juntas receptoras de votos que serán consideradas para informar resultados extraoficiales, por los riesgos que reviste que las mismas no respondan a una escogencia acorde a la distribución del sufragio en el país.

Además otras organizaciones partidistas han cuestionado que no se hayan hecho auditorías técnicas ni del padrón electoral, ni del sistema. Gilmar Gutiérrez, líder del Partido Sociedad Patriótica (PSP) negó que algún partido haya asistido a las supuestas revisiones realizadas por el CNE.

Pese a las preocupaciones, las cartas están echadas en Ecuador. 12,8 millones de electores están llamados a acudir a las urnas. Tanto los resultados extraoficiales, como el uso de equipos para escanear las actas y trasmitirlas, generan más sospechas que certezas, pero habrá que esperar para valorar un proceso del que dependerá la estabilidad política del país.

Colombia retoma debate electoral al fragor del acuerdo de Paz

Foto: La Opinión

Foto: La Opinión

La paz que parece estar alcanzando Colombia, no solo exige el compromiso de todo el país, sino además reclama cambios institucionales profundos, que incluyen el sistema de votación.

Para llevar tamaña empresa adelante, el Gobierno dio el primer paso, al instalar la Misión Electoral Especial, que fue concebida para hacer las recomendaciones que permitan darle un viraje al caduco y desprestigiado modelo comicial neogranadino.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, formalizó el inicio de actividades del equipo, como parte del cumplimiento del punto número dos del acuerdo de paz firmado -en noviembre pasado- entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Este apartado refiere a la “ampliación” de la democracia, mediante “una mayor transparencia del proceso electoral, que requiere de una serie de medidas inmediatas especialmente en las regiones donde aún persisten riesgos y amenazas, así como de una revisión integral del régimen electoral y de la conformación y las funciones de las autoridades electorales”.

El mandatario colombiano destacó que la Misión tendrá un plazo de tres meses -que vencen en abril- para “elaborar recomendaciones sobre los ajustes normativos e institucionales necesarios para asegurar una mayor autonomía e independencia de la organización electoral, así como para modernizar y hacer más transparente el sistema electoral”.

Debido al desprestigio que el modelo de votación tiene en el país (voto manual y preconteo), las partes delegaron en entes externos e independientes el diseño de lo que podría ser el futuro sistema electoral colombiano, así como la recuperación de la credibilidad de los organismos comiciales.

Específicamente seis de los siete miembros de la Misión fueron nombrados por el Centro Carter, el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria y los departamentos de Ciencia Política de las universidades colombianas Nacional y de Los Andes; mientras el último puesto quedó a cargo de la Misión de Observación Electoral (MOE), una ONG local.

Con esta medida, el país rompe el silencio que mantenía desde 2015 sobre la modernización del sistema de votación. Hasta esa fecha se trabajó de manera intermitente con una comisión asesora para la implementación de la tecnología, llegándose incluso a lanzar una convocatoria internacional que fue respondida por 16 empresas para delinear una prueba piloto de sufragio automatizado.

Pese a estos esfuerzos, la lucha colombiana por reformar el sufragio se ha detenido en variadas ocasiones. Esperemos que este nuevo ímpetu la lleve segura a cumplir la Ley que obliga a automatizar el voto y dejar atrás un sistema que ha arriesgado la voluntad popular en demasiadas oportunidades.