Seguridad sanitaria y credibilidad, las preocupaciones electorales en Bolivia

La pandemia global por COVID-19 ha complicado la organización y realización de elecciones en el mundo. Los países que no disponen de sistemas electorales robustos y modernos enfrentan más preocupaciones, pues la urgente obligación de garantizar la seguridad sanitaria del electorado, y en paralelo mantener una participación y transparencia que legitime los resultados, son tareas que no son fáciles de sortear.

Bolivia, que es uno de los tres países de la región -junto con Chile y dos estados de México- que realizará elecciones durante octubre, es un ejemplo claro, de que, sin un modelo de votación versátil, que se ajuste a las exigencias de los nuevos tiempos, se puede afectar la percepción del electorado sobre el proceso.

Este país -con comicios presidenciales el 18 de este mes- está sumido en una crisis política que comenzó el año pasado, cuando el expresidente Evo Morales se vio forzado a abandonar el poder. A pocos días de la jornada, las denuncias de fraude, movimientos políticos y un sistema de votación precario, que depende de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) para anunciar un escrutinio extraoficial, han impactado la credibilidad de la elección.

En principio, el Tribunal Supremo Electoral aprobó un protocolo de seguridad sanitaria que busca sortear los riesgos para la salud por el coronavirus, pero no hay ninguna medida para modernizar el sistema y ofrecer más garantías, sobre todo, luego de las elecciones fallidas de 2019,  que fueron anuladas luego de una investigación por fraude.

Transparencia Electoral para América Latina le recomendó a este país el uso de voto electrónico, al menos para los nacionales residentes en el exterior, a los fines de superar malas prácticas, así como minimizar los riesgos de contagio, pero por ahora no hay ninguna mejora tecnológica.

Bolivia, sigue así poniendo en espera la modernización de su sistema. En esta nación el voto es obligatorio, y esta condición es la que ha garantizado la participación masiva del electorado, pero que no debería ser usada para dilatar la entrega de más y mejores garantías comiciales.

Chile se alista para su primera votación en medio de la pandemia

El próximo 25 de octubre Chile realizará el referendo constitucional que suspendió en abril por los  efectos de la pandemia. Para llevar a cabo la elección, pondrá en práctica un protocolo de seguridad sanitaria, que por los momentos, está dejando fuera a los electores que han dado positivo por coronavirus.

El Ministerio de Salud y el Servicio Electoral (Servel) dieron a conocer las medidas de resguardo y protección aprobadas para evitar la propagación del virus. En principio establecen que los electores contagiados con COVID-19 no están invitados a participar. La controvertida decisión está siendo debatida en el Congreso, pues se busca que todos los votantes tengan las mismas condiciones y facilidades, independientemente si están contagiados o no.

Sobre el plan de seguridad sanitaria,  el mismo incluye que el plebiscito se efectuará en una sola jornada de votación, y con horario extendido hasta 12 horas. También garantiza la entrega del kit de protección para todos los trabajadores electorales -con alcohol gel, mascarillas, guantes-, así como la decisión de que las cámaras donde se vota no tengan cortinas y que los electores puedan sufragar con su propio lápiz.

Los adultos mayores de 60 años tendrán horario exclusivo, entre las 14:00 y 17:00 horas, y en el resto del día gozarán de trato preferencial. Electores y trabajadores estarán obligadas a mantener la distancia de seguridad de un metro. El Gobierno, además decidió extender el estado de catástrofe que venció el 15 de septiembre, por 90 días más, por lo que el plebiscito se concretará en el marco de esta medida especial.

Para esta consulta, Chile descartó el uso de voto electrónico por la proximidad de la jornada, pero el proyecto de automatizar sigue en agenda. El país arrastra desde hace años una apatía electoral que sin importar los comicios que se estén celebrando, los electores simplemente optan por quedarse en casa, lo que debilita al sistema democrático.

Las autoridades están conscientes de la necesidad de modernizar su modelo de votación, por lo que adelantaron que “es deseable” aplicar reformas que pongan a tono el sufragio con los nuevos tiempos.

El plebiscito, y las exigencias que demanda la pandemia, pueden convertirse en el impulso que necesita Chile para modernizar sus elecciones.

 

Servel chileno evalúa cómo hacer el plebiscito de manera segura

Chile tiene planificado realizar en octubre próximo un plebiscito constituyente. Debido a que el país ha tenido cifras muy elevadas de casos por COVID-19, se hace urgente diseñar un protocolo de seguridad sanitaria que impida la propagación del virus. En ese sentido, el Servicio Electoral (Servel) analiza fórmulas para desarrollar una consulta segura. Aquí la nota.