Registraduría colombiana ofrece resultados rápidos

Foto: El Tiempo

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El plebiscito del 2 de octubre en Colombia no solo sorprendió por los resultados adversos al acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc sino también por la rapidez con la que la Registraduría de Colombia entregó los cómputos parciales.

Según palabras del propio registrador Juan Carlos Galindo Vácha, 55 minutos después del cierre de mesas, se emitió el boletín 11 con 97,88% de los votos escrutados.

Dicho esto, y en aras de generar un debate constructivo que conduzca a mejores elecciones en la región, es importante aclarar algunos puntos sobre el sistema electoral colombiano que inciden en la forma en que se publican resultados.

Plebiscito – Si vs No. El referéndum realizado en Colombia fue el tipo de elección más sencilla que existe. Los votantes marcaron en una papeleta una de dos opciones disponibles: Si o No. Contar los votos en este tipo de contiendas no representa mayor problemas. Sin embargo, es en elecciones más complicadas donde el sistema de conteo manual muestra sus costuras.

Basta recordar lo ocurrido en las elecciones legislativas de marzo de 2010, pues en esa votación debieron pasar varios días para conocer quiénes ocuparían las curules, y luego meses para que los cargos fuesen asignados oficialmente. Lo mismo ha pasado en procesos regionales y municipales.

Cierre de la votación con hora fija. A diferencia de otros países donde la votación se extiende siempre y cuando haya electores dispuestos a participar, en Colombia la votación se cierra a las 4 pm. Además, mientras que algunas naciones tienen que esperar a que todos los centros de votación hayan cerrado, en Colombia, a las pocas horas se pueden comenzar a publicar en línea los resultados parciales.

Resultados oficiales vs pre conteo

Los anuncios realizados la noche de la elección corresponden a un conteo no oficial. Este preconteo es de carácter informativo y carece de validez frente al escrutinio oficial que se divulga semanas después.

Tal y como advierte la misma página web de la registraduría: Acuerdo No 019 de 1994 del CNE: “…los boletines expedidos por la Registraduría tienen mero             carácter informativo y jamás pueden considerarse como documentos electorales que definan una elección…“.

Resultados en línea

La página web de la registraduría reflejó en tiempo real los resultados del preconteo a medida que estos fueron siendo recibidos por las autoridades.

La publicación de resultados definitivamente añade transparencia al proceso. En otros países de la región, como es el caso de Venezuela, las autoridades, antes de dar a conocer públicamente los resultados, los comparte con los actores políticos, de manera que éstos puedan contrastarlos con sus estimaciones. Esto retrasa la publicación de manera significativa, restando credibilidad y dándole un inmerecido protagonismo a los políticos.

A pesar de que la rapidez de estos resultados invite a algunos a manifestarse a favor del voto manual, vale tener en mente un detalle importante. A pesar de la sencillez de la elección, el número de votos nulos (170.946) y no marcados (86.243) es casi cinco veces mayor a la diferencia entre la opción del Si y la del No (53.994). Si bien no hay razones para pensar que haya habido alguna conducta indebida por parte de los operadores que procesaron los votos, estos no deberían tener la potestad de decidir la elección. La exactitud de los resultados es uno de los mejores argumentos que tienen quienes promueven la aplicación de tecnología para registrar el voto.

El riesgo electoral colombiano, es cada vez más costoso

En Colombia comenzaron a usar la identificación biométrica para certificar la identidad de los electores. Foto: Registraduría

En Colombia comenzaron a usar la identificación biométrica para certificar la identidad de los electores. Foto: Registraduría

La Registraduría de Colombia y algunos actores políticos y mediáticos, exaltaron que luego del cierre de las elecciones presidenciales del pasado 25 de mayo, el organismo implantara el “récord” de publicar, en apenas 45 minutos, los resultados extraoficiales del 94,65% de las mesas electorales.

Aunque dar a conocer la información electoral en un tiempo perentorio ayuda a frenar la posibilidad de desorden civil, y puede elevar la credibilidad del sistema, en el país neogranadino adelantar rápidamente resultados no es una garantía electoral, pues los datos ofrecidos el mismo día de las elecciones son de carácter meramente informativo, y por lo tanto, carentes de validez frente al escrutinio oficial que se informa semanas después.

En esta nación, por ser el voto manual, se emplea un proceso denominado preconteo, que sirve de base para la información extraoficial que se entrega al país el día de los comicios, y que no guarda ninguna relación con el escrutinio oficial.

A la luz de esa realidad, la “rapidez” aplaudida por la Registraduría carece de sustento, pues no se trata de los resultados definitivos, sino de datos extraoficiales, que en varios procesos electorales anteriores han discrepado del conteo final, y han servido para desnudar las fallas e irregularidades que el voto manual genera en Colombia.

Apenas en marzo pasado, el propio registrador Carlos Ariel Sánchez afirmó que “si se están buscando votos en el pre-conteo están en el lugar equivocado”, al tratar de desmeritar el reclamo hecho por el partido Centro Democrático, el cual denunció que el conteo preliminar obvió miles de votos. Al hacerlo, puso en entredicho el sistema que hoy se alaba.

También hay que agregar lo ocurrido en las elecciones legislativas de marzo de 2010, pues en esos comicios debieron pasar varios días para conocer quiénes ocuparían las curules, y luego meses para que los cargos fueron asignados oficialmente.

Los vaivenes del sistema electoral colombiano desnudan que no debería usarse, pues como ya hemos dicho en múltiples ocasiones, resulta viable para elegir un cargo, pero es totalmente ineficiente para permitir la elección de tantos cargos como el país requiera.

El éxito relativo de las presidenciales colombianas no debería dilatar el debate que requiere este país para salir del atraso electoral, pues esta jornada convalidó que el problema comicial colombiano está en el sistema, capaz de salir algunas veces airoso ante una elección presidencial manual, pero enturbia, entorpece y hace cuestionable las elecciones de mayor complejidad como las de los cuerpos deliberantes.

De no asumirse el reto de avanzar -existe la Ley 1475 que permite el voto electrónico-, el riesgo electoral colombiano será cada vez más costoso, pues sólo un sistema de votación automatizado que garantice resultados oficiales oportunamente, comprometerá más a los ciudadanos en el ejercicio de la Democracia.

En las elecciones colombianas llueve sobre mojado

El voto manual y el pre-conteo dejó dudas sobre resultados en legislativas colombianas. Foto: www.elnuevoherald.com

El voto manual y el pre-conteo dejó dudas sobre resultados en legislativas colombianas. Foto: http://www.elnuevoherald.com

Colombia volvió a las urnas este 9 de marzo para renovar el Congreso y Parlamento Andino. Sin embargo, esto no fue lo único que se renovó. También regresaron las denuncias de fraude y la desconfianza en el sistema electoral.

En los últimos años, viejos y nuevos vicios han vapuleado los procesos electorales del país neogranadino, algunos con base y otros sustentados en la especulación política, pero todos han lesionado el estamento comicial.

A nueve semanas de las elecciones presidenciales -programadas para el 25 de mayo – la Registraduría ha debido hacer frente a una ola de denuncias de presunto fraude por parte de varios partidos, tal es el caso del Centro Democrático, Unión Patriótica (UP) y Polo Democrático Alternativo (PDA). Se cuenta la compra de votos, intimidación para ejercer el deber comicial, errores en el proceso de escrutinio, retraso en la emisión de credenciales de testigos, amenazas a dirigentes políticos, problemas en el conteo rápido, e incluso se hacen señalamientos a las fases de auditoría de la identificación biométrica y el software de escrutinio (solución informática para los procesos de pre-conteo, escrutinio y digitalización de actas).

El Centro Democrático, partido del expresidente y ahora senador Álvaro Uribe, tramitó un largo informe de irregularidades, de donde se sustrajo un apartado que acaparó titulares: la supuesta omisión de la Registraduría al no reportar más de 250 mil votos a favor de esta organización durante el pre-conteo. La acusación fue resuelta por el organismo indicando que “se debe diferenciar entre el pre-conteo y el escrutinio”, recordando que “ese procedimiento no tiene un valor legal, pues es meramente informativo” y sólo cuentan los resultados del escrutinio. Es decir, el pre-conteo, con el cual se anuncian resultados el mismo día de la elección, no es preciso.

Por esta razón, el pre-conteo de votos colombiano tradicionalmente ha generado dudas sobre los resultados, al diferenciarse en algunos casos de lo que arroja el escrutinio definitivo. En este proceso, los jurados cuentan los sufragios y con la información llenan dos planillas. La primera de ellas es el “cuenta-votos”, que consta de una serie de casillas donde se marcan uno a uno los votos de cada uno de los candidatos y al final se obtiene un total. Este es el que se coloca en la otra planilla (que es el acta oficial). Los datos del “cuenta-votos” es lo que se da a conocer a la población el mismo día de la elección, mientras se realiza el escrutinio oficial.

Colombia usó  8.500 dispositivos en 126 municipios para que cerca de 10 millones de electores fueran identificados biométricamente. Foto:  El Tiempo

Colombia usó 8.500 dispositivos en 126 municipios para que cerca de 10 millones de electores fueran identificados biométricamente. Foto: El Tiempo

Los reclamos que algunos partidos colombianos han hecho a los comicios legislativos no son nuevos. Se han repetido en otras elecciones. La Registraduría, tratando de mejorar parte del proceso electoral, invirtió en equipos de identificación biométrica, pues el fraude de suplantación había dañado muchos procesos. Un ejemplo de la efectividad de esta tecnología, es que tras 59 elecciones usando equipos para validar la huella de más 5 millones de votantes, se redujo a cero las denuncias por usurpación en los municipios donde se aplica.

Pese a este avance, la Registraduría debe profundizar los cambios y erradicar, a través del voto electrónico, las otras múltiples irregularidades que suelen empañar los comicios en ese país. Con el uso de la tecnología puede minimizar la intervención humana en procesos críticos, como el llenado de planillas para el pre-conteo, blindando los resultados.

Luego de varios años de pruebas, investigación y hasta conformar una Comisión Especial que permita la automatización electoral en Colombia, la nueva fecha para la aplicación del voto electrónico es el 2018, 14 años después de haber aprobado la ley que les permite automatizar sus elecciones.

La Registraduría asegura que Colombia ya está preparada, pero la supuesta falta de recursos –o de verdadera voluntad política- puede ahogar el intento del organismo. La modernización del voto ya no depende de planes o propuestas, sino de que las autoridades se decidan por fortalecer la Democracia, en lugar de permitir que en las elecciones siga lloviendo sobre mojado.