Reforma política colombiana da un primer paso hacia el voto y registro electrónico

Con mas 32mil millones que costaron las consultas internas de partidos a nivel nacional y 491.687 personas aptas para votar en cucuta, muy poca fue la gente que acudio a los 185 puestos de votacion habilitados. (foto: La Opinion – Schneyder Mendoza)

Más de un mes y nueve sesiones le tomó a la Comisión Primera de la Cámara colombiana votar la reforma política, que es uno de los puntos más álgidos del acuerdo de Paz firmado por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De acuerdo a los reportes, a la plenaria de la cámara pasó un proyecto que contempla modificaciones importantes al ecosistema electoral colombiano.

El documento entregado, mantuvo el alcance del artículo 15, donde no solo se exalta el voto como un derecho y un deber ciudadano, sino que se acuerda que “la ley establecerá estímulos y acciones pedagógicas para promover su ejercicio”, y además que se cumplan sus principales características, que sea universal, directo y secreto, “sin perjuicio del uso de medios electrónicos o informáticos”.

En ese sentido, el texto que será abordado por la plenaria de la Cámara ratifica el anhelo de Colombia de modernizar sus procesos electorales mediante la automatización del voto. El parágrafo 2º estipula que “se podrá implementar el voto electrónico para lograr agilidad y transparencia en todas las votaciones”, mientras el parágrafo 3º indica que se establecerá el mecanismo de inscripción y voto a través de medios digitales, el cual iniciará con las personas residentes en el exterior.

Además la norma abarca reglas para la creación de partidos, la nueva organización electoral y el financiamiento de las campañas. A la par fue aprobado el registro de proveedores de servicios en campaña, la prohibición de la contratación de transporte para el día de elecciones y eventos masivos, la declaración pública de los particulares que hagan aportes a las campañas y la sanción penal para los candidatos, gerentes de campaña y directivos de los partidos cuando se violen las reglas.

Con la aprobación del proyecto, el país rompe el silencio que mantenía desde 2016 sobre la modernización del sistema de votación. Hasta esa fecha se trabajó de manera intermitente con una comisión asesora para la implementación de la tecnología, llegándose incluso a lanzar una convocatoria internacional que fue respondida por 16 empresas para delinear una prueba piloto de sufragio automatizado.

A pesar que este parece ser un importante paso hacia una mayor integridad electoral, cabe recordar, que la lucha colombiana por modernizar el sufragio se ha detenido en variadas ocasiones. Esperemos que este nuevo ímpetu la lleve a dejar atrás un sistema que ha perjudicado la transparencia de los procesos electorales en demasiadas oportunidades.

 

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La protección del Registro Electoral debe ser una prioridad

El Registro Electoral es uno de los insumos críticos en cualquier elección, pues de este depende el cumplimiento de principios básicos como que cada ciudadano que cumpla los requisitos de Ley esté habilitado para votar, pero también que cada persona que esté fuera de la  norma no forme parte del padrón de votantes.

Atendiendo a los riesgos que reviste la recolección o inscripción de ciudadanos, así como la protección de esta información, la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES, por su sigla en inglés) ha anunciado que diseñará una herramienta que permita a los organismos comiciales mejorar la seguridad digital de sus registros e impedir así la violación de la privacidad de estos datos.

IFES promueve esta iniciativa basándose en las recientes filtraciones de información de los registros de votantes de los estados de Arizona e Ilionis en los Estados Unidos. Según la prensa local, las bases de datos comprometidas por hackers contenían “información personalmente identificable (EPI)”, es decir, nombres, direcciones, información biométrica e identidad de género de los electores.

Otros casos de filtración de esta data se dieron en Turquía y México. En el primer país fue hackeada la data de 50 millones de ciudadanos, al ser colgado en la red 1,5 gigabytes de archivos comprimidos que contenían información sobre el número de identidad, cumpleaños y direcciones de estas personas; mientras en el país latinoamericano, el registro de todos los mexicanos que pueden votar -93,4 millones de electores- fue también divulgada en internet.

La Fundación de Sistemas Electorales señaló que esta información “debe ser protegida a través de sólidas medidas de seguridad de datos”, por lo que trabajará en “realizar un análisis en profundidad de las prácticas de seguridad digital del organismo de gestión electoral y desarrollar una herramienta de diagnóstico para ayudar a los organismos electorales a mejorar su seguridad en la red”.

Por ahora adelanta que los entes electorales deben hacer de la seguridad digital una prioridad absoluta. Considera que compartir datos que incluyan la información que contiene el Registro Electoral “debe tener protocolos más fuertes para la transferencia segura y garantizar el anonimato de los individuos”.

También recomendó actualizar las leyes de privacidad de datos; y que las autoridades gubernamentales orienten más recursos a comprender la relación entre los datos abiertos y la privacidad digital, incluida la información sobre los votantes.

 

México avanza en dos proyectos de tecnología electoral

Foto: INE

México decidió postergar hasta 2018 la que hubiera sido su primera experiencia federal de voto electrónico vinculante: el sufragio en línea para los nacionales en el extranjero. Aunque la suspensión generó críticas en este sector de la población, las autoridades nacionales y estadales no han puesto freno al desarrollo y se aprestan a aplicar mejoras apalancadas en la tecnología.

En este orden de ideas, el Instituto Nacional Electoral (INE) anunció que la inscripción electrónica de migrantes será modernizado en el corto plazo.

De acuerdo a los últimos reportes del INE, de los millones de mexicanos que viven en el exterior –se calcula que al menos 10 millones están en Estados Unidos- apenas 300 mil han tramitado la credencial de elector, pero el ente comicial espera facilitar el empadronamiento, con la tecnificación del registro electoral, al punto de conseguir que unos 500 mil mexicanos se matriculen.

El ente comicial anticipa que el uso de la tecnología, como en otros sectores, estimule la participación. Por ejemplo, Reino Unido comprobó en 2015, que el registro automatizado y no el postal, era preferido por los electores.

Al proyecto del Registro Electoral mexicano solo le resta el visto bueno del Consejo General para ponerse en práctica, con lo cual los residentes en el extranjero podrán no solo usar la vía postal para inscribirse, sino optar por la plataforma tecnológica. Los requisitos que exige el INE son: acta de nacimiento, comprobante de domicilio y fotografía.

También en esta nación, la delegación de Cuauhtémoc en Ciudad de México, organiza para el próximo 25 de junio, una consulta electoral automatizada que dirimirá si el delegado Ricardo Monreal permanecerá en su cargo o deberá pedir licencia por su desempeño.

El Instituto Electoral (Iedf) prevé que para la jornada se use voto electrónico para reducir los costos al mínimo, y mejorar la participación. El consejero presidente del Iedf, Mario Velázquez, explicó que el mecanismo diseñado para ejercer el voto ciudadano está listo.

Se trata de un modelo de sufragio por internet que ya fue usado en el proceso de presupuesto participativo 2017. El organismo precisa que el mismo se basa en solicitar una contraseña con anticipación para entrar a la plataforma electrónica de votación, o acudir a los centros desplegados que contarán con equipos para permitir el sufragio.

De esta forma, mientras se analiza la viabilidad financiera del voto electrónico para migrantes, México prosigue el trabajo de automatizar algunas fases del proceso comicial –por ejemplo el registro electoral-, así como dar paso al uso de la tecnología en diversas regiones. Cada una de estas acciones es importante, de cara a dar paso a la automatización del sistema electoral.