Paraguay dependerá del escrutinio preliminar para anunciar resultados

Foto: Celag

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) de Paraguay proclamó estar listo para las elecciones generales del 22 de abril, jornada en la que se elegirán más de 300 cargos en todos los ámbitos del poder: ejecutivo, legislativo, regional y local, pues se votará por presidente, vicepresidente, diputados, senadores, parlamentarios Mercosur, gobernadores e integrantes de las juntas departamentales.

El cronograma de estos comicios evidencia que Paraguay, aunque desde 2013 cuenta con una norma que habilita la implementación de voto electrónico, limitará una vez más el uso de tecnología en la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), sistema ideado no para brindar resultados definitivos y oficiales, sino un escrutinio no vinculante.

¿Cómo es el sistema de votación?

El modelo de voto que usa Paraguay es manual, con papeletas que deben ser marcadas con un lapicero y luego depositadas en urnas, para ser contadas en cada mesa al final del proceso.

Esta nación además utiliza un mecanismo denominado Trasmisión Digital de Actas de Resultados Electorales Preliminares (TREP), el cual se basa en la digitalización de las actas de votación, que son enviadas a través de internet para ser difundidas en tiempo real.

El TREP consiste en el registro del escrutinio de cada cargo en los llamados certificados de resultados, los cuales deben ser firmados por los miembros de mesa, y entregados al acopiador, quien se encargará de llevarlos a un Centro de Transmisión para que sean digitalizados (escaneados) y transmitidos a la Justicia Electoral. Esta instancia será la encargada de divulgar el conteo. Los datos de las mesas que no dispongan de conexión, serán informados por teléfono.

De acuerdo a las autoridades, estará habilitada una página Web para visualizar el conteo en tiempo real de la cantidad de votos en cargos unipersonales y habrá un apartado especial donde se podrán ver todas las actas de votación.

Los resultados del TREP que se publicarán -este 22 de mayo- serán preliminares, y por ende extraoficiales. En 2013 este mecanismo colapsó generando problemas de confianza en los resultados, pero el TSJE espera y aspira que esta herramienta frene cualquier duda en la nueva jornada comicial.

 

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Credibilidad electoral venezolana en picada por una Constituyente

Venezuela cuenta con voto 100% automatizado.

La elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) del 30 de julio en Venezuela rompió drásticamente con la dinámica electoral que se venía construyendo en ese país desde 2004, fecha en la que automatizó el voto.

Desde la forma en que se convocó a la elección de una segunda ANC -la primera se concretó en 1999- hasta el momento en que se ofrecieron los resultados, la elección recibió cuestionamientos de expertos y políticos dentro y fuera de la nación.

Para algunos la misma convocatoria fue ilegal, ya que la realizó directamente el presidente Nicolás Maduro, y sin que se efectuara un referéndum para preguntar a la nación si deseaba una nueva constitución.

Además, el Consejo Nacional Electoral aprobó un calendario electoral que impedía realizar muchas de las auditorías que venían haciéndose en todas las elecciones desde 2004. Al saltarse dos tercios de la batería de 21 auditorías que se realizaban normalmente, la credibilidad de los comicios se vio seriamente afectada. En este sentido, el Observatorio  Electoral Venezolano (OEV) dejó constancia de las faltas, en un informe donde detalla que se omitieron 14 auditorías y se dejaron de hacer 70 de 100 diligencias previas a cualquier elección.

Aunado a esta realidad, los problemas se vieron agravados por la decisión de la oposición venezolana de no participar en las elecciones, pues restó una de las partes vitales para garantizar la transparencia del proceso: que las fuerzas antagonistas garanticen con sus testigos, que se respeten las reglas y procedimientos.

Las enormes preocupaciones por la forma como el CNE decidió llevar adelante esta votación, alcanzó su punto crítico 72 horas después de finalizada la jornada, debido a que Smartmatic, la empresa que por 14 años ha proporcionado la tecnología electoral a Venezuela, denunció que de acuerdo a sus estimaciones, “la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores”.

Según la trasnacional, mientras la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, señaló que habían votado 8,08 millones de personas, sus datos proyectan un número diferente por lo que sugirió realizar auditorías para validar la información.

A la fecha, el CNE no ha respondido de manera eficiente a la denuncia, pues optó por escudarse en un discurso político, cuando la situación reclamaba argumentos técnicos. Incluso la duda ganó terreno, pues pasadas varias semanas, el organismo no ha publicado los resultados electorales mesa por mesa, como tradicionalmente se venía haciendo desde 2004, impidiendo conocer el comportamiento de todos los circuitos, y evitando que se pueda comprobar la información para dilucidar su veracidad.

La decisión del CNE de ocultar la data electoral impide la auditabilidad del escrutinio, al no poderse corroborar el dato del conteo, contrastando las actas impresas con los resultados de las mesas.

De manera, que a las denuncias de la supuesta manipulación del dato final ofrecido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), se une que más de 30 días después, siguen sin publicarse los resultados del escrutinio al detalle.

Lo delicado de esta situación, ha sido abordado por especialistas nacionales e internacionales. La ex representante del Centro Carter, Jennifer McCoy, anticipa que lo ocurrido “influirá fuertemente en la confianza de los venezolanos en participar en futuras elecciones”.

Queda entonces en manos de las autoridades restituir los procesos de Ley, y en los actores políticos la obligación de presionar para que el derecho de los venezolanos a recuperar el sistema de votación que exigió años de trabajo e inversión sea recuperado.

TSE busca imponer agenda sobre tecnología electoral en Bolivia

La tecnología puede aplicarse a todas las fases de los comicios. Foto: El Espectador.

El último proceso electoral en Bolivia, el referendo constitucional sobre la reelección presidencial de febrero de 2016, evidenció la necesidad de que el país transite hacia un modelo de votación que no lo mantenga en vilo a falta de resultados oportunos y transparentes.

Con este objetivo en la mira, la recién electa presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, anunció que en su renovada gestión buscará imponer en la agenda del organismo, avanzar en la adopción de tecnología para mejorar el sistema.

Actualmente el país utiliza dos métodos para conocer los resultados. “Uno es la transmisión rápida de datos que procesa actas fotografiadas y subidas a la página en internet del Tribunal, y el otro es un cómputo oficial de votos en cada departamento, con base en las actas físicas que pasan por un mecanismo de validación”, explicó.

Sin embargo, ninguno de estos procesos permitió el año pasado entregar un escrutinio oficial al cierre de la jornada, por lo que el país debió conformarse con los datos de las encuestas a boca de urna.

Para superar estas falencias, Uriona dijo que se encuentran analizando la eventual implementación del sufragio automatizado para los bolivianos residentes en el exterior. Específicamente evalúan la factibilidad técnica y de costos del voto electrónico, así como la reforma legal que requiere un proyecto de este tipo, para ir dando forma a lo que sería el primer modelo automatizado de sufragio para esta nación.

En ese marco, el TSE admitió que en el último proceso electoral, el equipo de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) detectó algunas irregularidades y generó un informe con recomendaciones que están a la espera, pero según Uriona será discutido a los fines de definir un cronograma de implementación.

El texto precisa que “la misión constató lentitud en la publicación de resultados”, por lo que sugirió “realizar los cambios legislativos y aplicar los programas necesarios para que la autoridad pueda dar a conocer los resultados preliminares de la elección con alto grado de exactitud y evitar cuestionamientos”.

Los vicios mostrados durante los últimos procesos electorales parecen indicar que ya no hay margen para el titubeo o indecisión en Bolivia. El TSE ha dicho que el país está preparado para asumir el reto tecnológico, ahora debe demostrar que también hay compromiso.