Una proclamación con sabor a derrota

Este 18 de noviembre el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras finalmente proclamó a Juan Hernández como presidente de esta nación. Lamentablemente, habiendo transcurrido 20 días para el procesamiento de los resultados, y tras una serie de irregularidades ocurridas,  ni electores ni observadores electorales entiendan los resultados como legítimos.

Era de esperarse. Una elección que inició con tantos problemas no podía terminar de otra forma. Cinco meses antes de los comicios –celebrados el 26 de noviembre- estalló un escándalo que empañó la credibilidad del organismo electoral, pues cuatro de las empresas encargadas de llevar adelante etapas claves de la elección, comenzaron a ser investigadas por irregularidades en la contratación.

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), informó que en las contrataciones de las empresas Mapa Soluciones, Geotech, Intelred y Corporación Majo, todas relacionadas al manejo del sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Trep) y el Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación de Resultados (Siede), se violentaron las normas de transparencia y legalidad en contrataciones públicas.

A la fecha se conocen irregularidades tales como que el propietario de Mapa Soluciones, Faustino Reyes Rodríguez, tiene vinculaciones con un partido político local. Por otro lado, el contrato del Trep –el sistema que transmite vía telefónica a un centro de cómputo el resultado del conteo manual- le fue otorgado de manera directa a una empresa que tan solo tenía un mes de constituida, lo que evidencia que no tiene experiencia previa.

Además, Mapa Soluciones no estaba inscrita en el Registro de Proveedores del Estado, no contaba con los permisos municipales, y dos excoordinadores y exasesores del TSE, hoy en día son empleados de la compañía.

Varias  de estas ilegalidades se repitieron en otras empresas, por lo que las mismas fueron suspendidas y sustituidas sin los tiempos necesarios para cumplir con los principios de transparencia y experticia que demandaba las elecciones generales de noviembre pasado.

Esta situación devino es semanas de incertidumbre por la falta de resultados electorales, lo que además provocó protestas, muertes y violencia política.

Recientemente la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió un informe donde asegura que no tiene certeza de los resultados por la falta de garantías y transparencia, así como el grueso número de irregularidades, errores y problemas del sistema.

El organismo multilateral advirtió que el Siede “no contó con las robustas medidas de seguridad necesarias para garantizar su integridad, y que, por tanto, su seguridad se vio vulnerada”.

El TSE respondió diciendo que realizó una auditoría de más de cinco mil actas que arrojaron que Hernández ganó por una diferencia de 1,53%, pero la OEA alertó que los objetivos de la revisión “no se cumplieron ni en forma ni en fondo”.

La evidente incapacidad del TSE de garantizar la voluntad popular afectó el proceso, y lo que es peor, lesionó la credibilidad institucional y la del sistema de votación.

Ante esto, la proclamación del nuevo presidente hondureño, en lugar de representar un triunfo para el país y las democracias latinoamericanas, dejó fue un sabor a derrota.

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27 elecciones, cuatro en América Latina, se darán en lo que queda de año

A pesar que ya septiembre está a la vuelta de la esquina, el calendario electoral pendiente es de considerables proporciones, pues involucra la realización de 27 elecciones en cuatro continentes. Cuatro países latinoamericanos irán a las urnas antes del cierre de 2017.

El inventario fue realizado por la Red de Observadores de América Latina y el Caribe, que destaca que en la agitada agenda comicial de lo que resta de 2017, se cuentan 10 elecciones presidenciales, siete legislativas, mientras el resto se divide en unas primarias y jornadas regionales y municipales.

Algunas de las citas se cumplirán de manera simultánea en varios países en un determinado mes, y destaca que cuatro de ellos son latinoamericanos: Argentina, con comicios en agosto y octubre; Chile y Honduras en noviembre y Venezuela con procesos en julio y diciembre. Además en Estados Unidos, Virginia y New Jersey también votarán.

Las justas comiciales en Latinoamérica comenzaron en Argentina, donde en medio de una polémica por la asignación de un contrato para el conteo provisorio -por sospechas de tráfico de influencias y licitación engañosa- se adelantaron las elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y  Simultáneas (Paso) el 13 de agosto y en octubre la votación será parlamentaria.

Por su parte, Venezuela revalidará el uso del voto electrónico. Tras haber convocado la votación de la Asamblea Nacional Constituyente para el pasado 30 de julio, las autoridades están convocando para elecciones regionales en octubre.

Además en noviembre coincidirán las presidenciales de Chile -el día 19- y de Honduras -previstas para el 26. De esta última, llama la atención el escándalo develado por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), al poner en duda a la compañía, Mapa Soluciones, y otras relacionadas, en el manejo del sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Trep) y el Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación de Resultados (Siede). Todas están siendo investigadas por irregularidades en el otorgamiento de varios contratos, lo que además salpica la gestión de la actual directiva del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En el caso chileno, la elección planificada para el 19 de noviembre podría ser usada como punto de partida para la renovación de su sistema de votación. El país sufre en la actualidad una fuerte apatía electoral, que ubica la abstención alrededor de 60%, lo que lleva a los expertos a coincidir que la nación debe hacer esfuerzos por tecnificar su sufragio.

Sobre Estados Unidos, destaca que el 7 de noviembre dos de sus estados probarán, una vez más, los diversos modelos de voto electrónico de los que dispone. Virginia y New Jersey podrían evidenciar la necesidad de renovar software y hardware (algunas zonas de esta nación muestran rezago en la actualización), pero también volverán a ser ejemplo de las ventajas de seguridad, facilidad y rapidez que reviste el uso de tecnología.

En el resto del mundo, India inició el rally electoral con presidenciales el 25 de julio. Este misma votación se dará en Ruanda (4 de agosto), Kenia (8 de agosto), Singapur (sin fecha definida en septiembre), Nueva Zelanda (23 de septiembre); Liberia (10 de octubre), Kirguistán (19 de noviembre) y Eslovenia en un día sin definir de diciembre.

Todas y cada una de estas justas comiciales serán una gran oportunidad para la tecnología electoral, ya que al tiempo que Venezuela y Estados Unidos confirmarán su elevado estatus en el voto electrónico, otras naciones tendrán que seguir presionando para avanzar en la modernización o deberán fortalecer sus procesos de selección de empresas para tecnificar la votación.

Honduras quiso mejorar, pero no fue suficiente

Foto: Radio Mundial

Foto: Radio Mundial

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras aseguró que tres horas después de cerradas las mesas de los comicios generales -del 24 de noviembre-, daría a conocer al país los resultados oficiales de las elecciones. La promesa estaba sustentada en el nuevo sistema de transmisión de la información comicial, pero la realidad fue muy diferente: luego de casi seis horas, las autoridades ofrecieron un primer boletín, que lejos de disipar dudas, encendió las alarmas, pues fue parcial y no concluyente.

El anuncio desató -como era de esperarse – denuncias de fraude y desconfianza en el conteo y transmisión de resultados, incluso los dos candidatos más votados hasta ese momento, se autoproclamaron como ganadores. Pese a esto, el país debió esperar más de 24 horas para que el TSE -nuevamente con resultados parciales- asegurara que había una tendencia irreversible, y además tuviera que emplear varios días para ofrecer el escrutinio total.

Honduras, aunque quiso mejorar en esta jornada, no hizo lo suficiente. El año pasado, durante las elecciones primarias, las fallas pasaron por retraso de días para anunciar resultados y problemas en el portal del TSE, lo que llevó a descartar el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (TREP), con el cual se hacía un conteo rápido y los datos se transmitían telefónicamente. La alternativa fue implementar el Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación (Siede), basado en el escaneo de las actas y su trasmisión, vía Internet, al centro de cómputo del TSE.

Debido al complicado panorama que vivió el país, el presidente del ente electoral, David Matamoros, se apresuró a señalar que “las elecciones fueron transparentes y correctas y los incidentes que se presentaron fueron muy pequeños con relación a la gran alegría que vivió el pueblo hondureño”. Además, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea -con misiones de observación destacadas en la nación-, adelantaron conclusiones para despejar dudas y aseguraron que los resultados “eran fiables”.

Si bien las declaraciones buscaron borrar la sombra de la duda, no hay confianza ciudadana ni política que resista la dilación electoral, y los comicios ya cuentan con una impugnación formal y podría sumarse una segunda.

El país enfrenta así un momento decisivo, donde en lugar de animarse a ensayar vías de escape para superar un sistema electoral que por años ha dañado la credibilidad de las autoridades y socavado la confianza ciudadana, debe enfocarse en garantizar que se cumpla la decisión tomada este año de automatizar los comicios.