Ecuador tendrá que presionar para lograr la tecnología electoral que merece

Ecuador usó escáneres para digitalizar actas con resultados y ponerlas en línea Foto: El Comercio

Ecuador se prepara para la segunda vuelta presidencial del próximo 2 abril. En medio de la diatriba propia de la competencia electoral, el fuerte retraso en la proclamación de los resultados de los comicios del 19 de febrero –que fueron definidos el 7 de marzo- , arrojó dudas sobre la actuación del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La desconfianza tiene su base en la decisión del organismo de improvisar con la tecnología para contar los votos del proceso del mes pasado, cuando hace apenas tres años en las elecciones seccionales se probaron  dos modelos de sufragio electrónico, y en uno de ellos, el usado en  Santo Domingo de los Tsáchilas, se obtuvo el escrutinio en apenas 50 minutos; en Azuay se mostraron resultados en 90 minutos.

Ante estas experiencias exitosas, resulta inexplicable que Ecuador optara por implementar una solución para escrutar los votos con escáneres coreanos que nunca habían sido probados en una elección, en lugar de seguir el camino delineado en 2014, cuando usó tecnología electoral que resguardó la votación y emitió resultados exactos y rápidos.

La inminente realización de la segunda jornada comicial impide una modificación sustancial en el sistema de conteo escogido por el CNE. La máxima autoridad del organismo, Juan Pablo Pozo, ha admitido errores, pero no anticipa mayores cambios en el corto o mediano plazo, por lo que quedará en manos de la presión ciudadana y de los partidos políticos conseguir que el ente rectifique.

El objetivo de los ejercicios que realizan las comisiones electorales para probar diferentes tecnologías, es justamente el poder comparar y evaluar los factores de éxito de una elección automatizada: rapidez, exactitud y seguridad. El CNE de Ecuador pudiera comparar las elecciones de Santo Domingo de los Tsáchilas y Azuay en 2014 versus la elección del pasado 19 de febrero y de todos los días que tomó el escrutinio, pues mientras pasaron 72 horas para ofrecer una tendencia irreversible no oficial, debieron transcurrir más días para la certificación del conteo.

Las máquinas coreanas y el sistema de transmisión usado en la primera vuelta presidencial de Ecuador, nunca habían sido empleados para contar sufragios. Entonces cabe preguntarse: ¿por qué si Ecuador –y el propio Juan Pablo Pozo- conoce y probó una tecnología que garantiza resultados rápidos y transparentes, optó por máquinas regaladas que no pudieron cumplir con el objetivo de entregar un conteo rápido y seguro?; ¿cuál es el costo de una elección que deja dudas sobre los resultados?

La respuesta a estas interrogantes debería ser la meta de los activistas políticos y ciudadanos; centrándose en mostrar que Ecuador merece una tecnología adecuada y segura como la empleada en 2014.

 

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Perú volverá a probar la diferencia entre el voto electrónico y el manual

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

La Onpe de Perú diseñó una máquina de votación que ha sido probada en varias ocasiones.

Las elecciones generales del 10 de abril en Perú -donde están convocados 23 millones de electores-, volverán a someter al escrutinio público las grandes diferencias entre el voto manual que usa el país, y el sufragio electrónico que impulsa desde hace un lustro.

En estos comicios -para elegir al presidente de la República, dos vicepresidentes, 130 congresistas de la República y cinco representantes ante el Parlamento Andino y 10 suplentes-, además de usarse el modelo de votación electrónica diseñado por la  Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), también se aplicará el Sistema de Escrutinio Automatizado (SEA) en diversos circuitos; pero en casi todo el país el sufragio será manual.

La diversidad de tipos de votación en una misma elección se debe a que si bien la ONPE diseñó un equipo que habilita la elección electrónica -que no es lo mismo que el sufragio por internet, ya que éste se hace de manera remota desde cualquier equipo con conexión-, la falta de recursos ha mantenido en suspenso su aplicación nacional.

Atendiendo a esta situación, en abril próximo solo algunos distritos de Cañete, Lima y El Callao usarán voto electrónico. Este modelo de sufragio presencial se basa en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las opciones o candidatos. El elector presiona la opción de su preferencia, y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección. Los resultados son transmitidos a un centro de cómputo.

Este sistema de votación le ha permitido al país comprobar que se puede ejercer el sufragio en tan solo 30 segundos, mientras que la entrega de resultados no supera la hora. Por el contrario, con la elección tradicional (marcaje de la selección en una papeleta y su introducción en una urna para ser contada), así como con el escrutinio manual, el país se expondrá nuevamente a viejos vicios y problemas, como la inconsistencia numérica, errores en las actas y atraso en la entrega del escrutinio.

Por ejemplo, el jefe de la ONPE, Mariano Cucho, admitió que “es posible que haya retrasos en los resultados”. Explicó que debido al sistema manual “la demora se genera en el conteo y en el traslado de las actas desde los lugares más alejados”.

Para tratar de mitigar la tardanza en la publicación de resultados, el organismo comicial instrumentará -en 121 distritos con 978.927 electores – el denominado SEA, un sistema de escrutinio automatizado que no es propiamente un mecanismo de conteo, ya que los votos se escrutan manualmente, pero -los resultados son digitados en una aplicación informática por los miembros de mesa, de manera que puedan ser transmitidos, en lugar de que se dependa del traslado de las actas. El problema de la propuesta es que apenas cubre 4,25% del padrón.

Pese a esto, la ONPE no desmaya en su objetivo de instaurar el voto electrónico, por lo que su estrategia es seguir desplegando la tecnología, y en los comicios de abril  volverá a indicarle a las autoridades que tienen en sus manos que la nación deje de correr tras el objetivo, para enfocarse en la aplicación del sistema que dará reales garantías a los electores y a la democracia.