Voto electrónico da un paso al frente en el Perú

Foto: Agencia Peruana de Noticias

Perú dará un nuevo paso al frente en su camino a la modernización electoral cuando aplique el voto electrónico en 39 circunscripciones del país para elegir 12.966 cargos. De esta forma, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) duplica el número de circunscripciones automatizadas que se utilizaron en 2016.

Durante las elecciones municipales y regionales, a celebrarse el 7 de octubre, se disputan las sillas de 25 gobernadores, 25 vicegobernadores, 328 consejeros regionales, 196 alcaldes provinciales, 1.764 regidores provinciales, 1.678 alcaldes distritales y 8. 950 regidores locales.

Con el aumento de distritos automatizados y la multiplicidad de puestos en disputa, el sistema de votación peruano será puesto a prueba.

En 2017, cuando se eligieron autoridades en 18 municipalidades, los procesos mostraron mejoría, sin embargo, un año antes, en 2016, tanto el voto manual como el electrónico sufrieron importantes reveses: el primero por ser incapaz de responder a la exigencia que revisten los resultados cerrados -conteo preciso y rápido- y el segundo por la falta de renovación tecnológica.

Desde hace más de una década, la ONPE ha venido realizando esfuerzos por desarrollar su propia tecnología. Esta decisión ha terminado elevar los costos del voto electrónico y disminuir la velocidad con que se ha adoptado la tecnología. El jefe del organismo, Adolfo Castillo, admitió que aunque el voto electrónico se aplicará en más circuitos que en el pasado, la insuficiencia presupuestaria es lo que mantiene frenada la instauración total del modelo automatizado.

Expuso que para aplicar la tecnología electoral en todo el país se requieren alrededor de 700 millones de soles, pero para este año les fue concedido poco más de la mitad, por lo cual de los 33.375.000 electores habilitados en octubre, apenas 1.729.280 votantes serán los que usen el sufragio electrónico.

El sistema automatizado peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las candidaturas. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

En paralelo además se empleará lo que llaman Sistema de Escrutinio Automatizado (SEA), con el que en lugar de transcribir manualmente los resultados a las actas, se realizará en una computadora para transmitir el conteo a un centro de cómputo.

Atendiendo a la jornada que cumplirá, Perú tiene dos caminos en octubre: mejorar o repetir los errores. De ello dependerá que se concrete algún progreso en el uso y aplicación del voto electrónico, el cual siempre ha estado confinado a pocos distritos, cuando tiene todo para mejorar la experiencia del sufragio en todo el país.

Anuncios

Desconfianza en el proceso electoral reina en México

Foto: El Universal

Las recientes elecciones mexicanas del 1º de julio, dejaron al descubierto la gran cantidad de fallas que tienen los comicios manuales, y lo que es peor, mostraron la desconfianza que tienen los ciudadanos en las autoridades electorales.

Una de las acciones donde dejaron ver sus dudas sobre el sistema electoral fue en el propio ejercicio del sufragio. Durante el proceso, cada votante debía marcar con una X la opción deseada en las boletas, pero en esta ocasión para cumplir con el trámite, miles de electores acudieron a sus casillas de votación con su propio bolígrafo, pues desconfiaban del entregado por el Instituto Nacional Electoral (INE) para marcar los tarjetones.

Aunque este puede ser un detalle menor, no debe ser tratado como tal, porque la decisión de no usar el bolígrafo entregado por las autoridades evidencia el recelo de la población para con el sistema comicial y las soluciones que ofrece el ente electoral.

Esta misma desconfianza se repitió en otras partes del proceso, y se tradujo en acciones violentas antes, durante y después de las elecciones. La quema de urnas y agresiones en diferentes estados hizo que la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales informara el registro de más de 1.100 denuncias solo durante los comicios.

El INE además admitió múltiples problemas con las llamadas casillas especiales, que son las mesas de votación destinadas para los electores en tránsito. Es decir, aquellos que no pudieron acudir al colegio electoral al que fueron asignados.

De acuerdo al reporte del organismo, muchos mexicanos se quedaron sin poder votar porque estas casillas no fueron dispuestas en número suficiente, lo que impidió el ejercicio de este derecho político.

Completado el repaso a diversos de los problemas que se presentaron en las elecciones mexicanas, queda claro que el país aunque usa ciertas herramientas como los escáneres para divulgar las actas de votación, tiene pendiente la tarea de modernizar su sistema.

Atendiendo a esto, las autoridades mexicanas tienen ante sí la responsabilidad de actuar para ganarse la confianza de los electores. La realidad comicial en esta nación reclama un mayor protagonismo de la tecnología electoral, por ser la única vía que le va a permitir facilitar el sufragio, blindarlo del fraude y garantizar la entrega de resultados seguros y oficiales de forma expedita.

 

México cierra ciclo electoral con tareas pendientes

El cambio político experimentado en México tras las elecciones del pasado 1° de -por primera vez  la izquierda llegó al poder– ha eclipsado el deficiente proceso técnico que tuvo a lugar durante la elección. Las fallas en los procesos de escrutinio y publicación de los resultados ameritan que se revise detalladamente cómo mejorar estos pasos, especialmente cuando se vislumbra que vendrán nuevos comicios en el mediano y largo plazo.

En principio, un elemento que deberá ser considerado es el del escrutinio. En lugar de disponer de un solo mecanismo de conteo seguro, rápido y transparente, México utiliza hasta tres escrutinios. Además del oficial, que tarda semanas en realizarse, realiza dos sistemas paralelos para obtener resultados preliminares, es decir, sin efectos jurídicos.

En el caso de los mecanismos que arrojan datos extraoficiales, se debe decir que a pesar que el conteo rápido funcionó relativamente bien en la carrera presidencial, gracias al amplio margen de diferencia entre los candidatos, la incertidumbre reinó durante días sobre los otros 18 mil puestos en disputa, mientras que el Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), presentó serios inconvenientes.

Específicamente sobre el Prep, se conoce que las provincias de Yucatán y Guanajuato fueron unas de las que registraron más fallas, por lo que los datos de este sistema no permitieron calmar la inquietud de los electores. Se debió esperar al cómputo definitivo y oficial que en casi todo el país inició el 4 de julio, y que varios días después seguía actualizándose.

Este retraso para conocer los ganadores generó graves problemas en diversas regiones. Una de ellas fue Puebla, donde tras una semana de violencia y señalamientos, el candidato perdedor anunció que impugnará el escrutinio ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

A la luz de estos acontecimientos, se hace evidente que a México le ha servido muy poco tener dos mecanismos de conteo preliminar y un cómputo oficial que inicia varios días después de las elecciones. Ninguno alivia la incertidumbre, sino que más bien activan las dudas y la desconfianza, que solo un escrutinio oportuno y seguro pueden evitar.

Dos consejeros del INE, Ciro Murayama y Marco Baños, no escondieron las fallas e inconvenientes, por lo que apuestan a que el organismo impulse la modernización del sufragio mediante la instrumentación de un modelo de voto electrónico.

Argumentan que ni los conteos tienen que retrasarse días ni se debe someter a miles de ciudadanos a recontar sufragios para obtenerse los resultados finales, cuando con la tecnología electoral se puede garantizar un proceso pulcro y rápido.