Octubre: cuatro países, cuatro elecciones

En Argentina, el voto es manual, pero en los procesos que inician con las PASO se estrenará tecnología electoral.

Seis países latinoamericanos han acudido a las urnas en 2019, a saber, El Salvador, Nicaragua, Ecuador, Panamá, México y Guatemala. A falta de cinco meses para que culmine el año, todavía restan cuatro naciones de nuestra región por decidir su futuro democrático: Colombia, Uruguay, Argentina y Bolivia.

En vista de la importancia que revisten todos estos procesos electorales, es oportuno revisar cómo se están organizando y qué le depara al electorado en estas jornadas.

Argentina

Argentina salió a votar el pasado domingo 11 de agosto en la primera de varias elecciones. Con la celebración de las las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), se inició un ajetreado ciclo electoral que también incluye las elecciones generales de octubre y un posible balotaje a realizarse el 22 de noviembre.

Para estas elecciones Argentina estrenará un modelo de escrutinio provisorio (escrutinio no vinculante) que le permitirá agilizar el procesamiento de resultados y mejorará la transparencia del acto eleccionario. La plataforma tecnológica a utilizarse para digitalizar y transmitir telegramas estará a cargo de la trasnacional Smartmatic. Esto tras haber ganado una licitación organizada por el Correo Argentino.

El cambio más importante que realizará Argentina implica que los telegramas serán transmitidos a los centros de cómputo directamente desde unos 11,000 centros de votación. Anteriormente los telegramas eran transportados físicamente. Se espera que el nuevo software de transmisión de datos agilice el envío de los telegramas, y que reduzca el error humano.

Bolivia

El rally comicial boliviano comienza el 20 de octubre cuando se realizarán elecciones presidenciales. El entorno político que rodean estas elecciones es muy polémico ya que el actual mandatario, Evo Morales, aspira a un cuarto período consecutivo aunque ya había perdido un referéndum en el que se decidía si se podía o no lanzar como candidato.

A la diatriba política se suman denuncias que incluyen el registro irregular de electores, y el hecho de que se volverá a usar el voto manual que en otros procesos ha minado la confianza del electorado. Basta recordar la última votación realizada en Bolivia, el referendo constitucional sobre la reelección presidencial de febrero de 2016. Este proceso evidenció la necesidad de un modelo de votación que no lo mantenga en vilo a falta de resultados oportunos y transparentes. En aquella ocasión los resultados se retrasaron más de dos días.

A razón de estos hechos, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aseguran que están trabajando para no repetir errores y cumplir el cronograma, pero las sospechas y denuncias siguen afectando la percepción del electorado.

Colombia

La jornada neogranadina será el 27 de octubre. Se elegirán gobernadores de 32 departamentos, diputados de las Asambleas Departamentales, alcaldes de 1099 municipios, concejales municipales y ediles de las Juntas Administradoras Locales del territorio nacional. Serán 3.306 elecciones diferentes y simultáneas las que tendrá Colombia ese día.

En vista que la modernización del voto no se ha concretado y siguen votando y contando manualmente, lo más probable es que la incertidumbre sobre votos nulos y las repetidas fallas del escrutinio manual dañarán los comicios.

Cabe recordar que en Colombia se ha hecho recurrente que las elecciones en que se eligen múltiples cargos presenten problemas. Por ejemplo, en marzo de 2018 se realizaron las elecciones legislativas y debió pasar alrededor de un mes para que el país pudiera conocer el escrutinio definitivo.

En principio, en este país los anuncios realizados la noche de la votación corresponden a un conteo no oficial. Este preconteo es de carácter informativo y carece de validez frente a la totalización oficial que se divulga teóricamente una semanas después.

Desde hace 14 años Colombia cuenta con la legislación que le permite adoptar el sufragio electrónico, pero la modernización del sistema ha sido deferida de manera sostenida.La nación ha admitido los problemas que presenta su modelo de voto manual, y pese a esto mantiene en el congelador la salida que le ofrece la tecnología.

Uruguay

Uruguay también cumplirá elecciones el 27 de octubre, mientras que la segunda vuelta – de ser necesaria- se efectuaría el 24 de noviembre.

En vista que la votación es manual, normalmente Uruguay efectúa tres conteos: el preliminar del día de las elecciones; el escrutinio primario que tradicionalmente culmina al día siguiente y el definitivo que toma casi una semana. Esta metodología ha ocasionado retrasos y otros problemas que limitan las garantías electorales elementales, pues no se cumple con la entrega oportuna y transparente de los resultados comiciales.

Como ocurre con otros países, tras cada votación, en Uruguay se hace evidente la necesidad de aplicar una reforma electoral, en principio para evitar que el calendario aglomere procesos –como ocurrió en 2015 cuando se realizaron cuatro comicios.

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Un artículo de opinión sobre el voto electrónico en México

México está transitando el camino que le permitirá modernizar su sistema de votación. Una reforma legal le abrió paso al voto electrónico, y son variadas las voces que sugieren cómo adelantar el proceso de la mejor forma. Una de esas voces puede ser leída en esta nota.

Paraguay apuesta por la automatización

Foto: hoy.com.py

El Congreso de Paraguay votó a favor de instruir el uso de urnas electrónicas que tengan la capacidad de emitir un comprobante del voto en papel. Con la aprobación de esta nueva norma-que prevé su primera aplicación para las internas municipales del 12 de julio de 2020-, las autoridades atendieron la necesidad que tenía el país de avanzar para mejorar la percepción del electorado, ya que la última cita con las urnas dejó dudas y temores.

Como se recordará, en abril de 2018, los paraguayos asistieron a unas elecciones generales para renovar más de 300 cargos en todos los ámbitos del poder: ejecutivo, legislativo, regional y local. Sin embargo, los resultados cerrados trajeron denuncias de fraude que hoy siguen afectando la credibilidad no solo del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), sino del Gobierno electo en esos comicios.

Estas situaciones son las que se quieren superar adoptando un modelo de voto electrónico que genere confianza y se adapte a las necesidades del país. Actualmente Paraguay usa sufragio manual, y dispone de un mecanismo denominado Trasmisión Digital de Actas de Resultados Electorales Preliminares (TREP), que se basa en la digitalización de las actas de votación, que son enviadas a través de internet para ser difundidas en tiempo real.

Los resultados del TREP son preliminares, y por ende extraoficiales. En 2013 este mecanismo colapsó generando problemas de confianza en el conteo, mientras en 2018 no fue de ayuda para aliviar la incertidumbre dejada por una escrutinio muy reñido.

Tomada la decisión de automatizar, resulta necesario que Paraguay considere seguir pasos vitales para darle un viraje a la forma cómo se ejerce el voto. Ninguna garantía sobra, en la tarea de blindar la implementación y el modelo de sufragio electrónico que se seleccione.

Entre las recomendaciones más reiteradas de los expertos está adoptar la nueva tecnología en todas sus etapas (creación del marco legal regulatorio, búsqueda y selección del sistema, pruebas, licitación), de manera que no haya paso o etapa que quede fuera del escrutinio público.

A su vez, es primordial adelantar una licitación apegada a los más elevados estándares con una convocatoria internacional a proveedores que prueben su experiencia en la materia. También es básico evaluar la infraestructura local y cualquier limitante que se pudiera presentar (servicio eléctrico, telefónico y de datos, vías de comunicación, entre otros); así como valorar la sustentabilidad del modelo automatizado (aplicabilidad en el tiempo).

Hay algunos otros aspectos vitales, como la necesidad de aplicar pilotos que prueben la fiabilidad y adaptación a las características del país del modelo seleccionado, y que el mismo sea auditable.

El cumplimiento de todas estas fases será lo que garantice la seguridad, secrecía y transparencia del sufragio, al tiempo que los electores puedan beneficiarse de las ventajas del voto electrónico: seguro, rápido y auditable.