República Dominicana aprueba reglamentar voto electrónico

La comisión bicameral que estudia los proyectos de leyes de Partidos  y  del Régimen Electoral acordó que se reglamentará la puesta en marcha del voto electrónico, pero con aplicación parcial. Lea la reseña.

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Las auditorías del voto electrónico en Venezuela, una forma de desmontar los mitos

En Venezuela, se venían realizando unas 19 auditorías antes y después de cada elección. En estas revisiones participaba personal técnico de todas las tendencias políticas para garantizar que ambos estuvieran seguros que la plataforma automatizada de votación funcionaría tal cual se había configurado.

En los últimos años hemos hecho referencia a la importancia de estos procesos, e incluso se ha destacado que hay dos auditorías que no requieren de conocimiento técnico: la ciudadana que permite a cada elector validar su selección al final de la jornada electoral; y la que pueden hacer los partidos políticos comparando las copias de sus actas versus las publicadas y totalizadas en la página web del Consejo Nacional Electoral.

Para conocer más de las auditorías venezolanas recomiendo la lectura del texto vinculado a este enlace, el cual presenta información que puede no ser “conocida por los electores y por ello se mantienen muchos mitos sobre el sistema electoral que no tienen ningún asidero”.

Argentina con nueva oportunidad de modernizar su sufragio

En Argentina el voto es principalmente manual (Foto: http://www.infobae.com)

La reciente victoria del presidente argentino, Mauricio Macri, en los comicios legislativos de octubre pasado, le ha dado el piso político para retomar viejas aspiraciones, como la reforma electoral que incluye el voto electrónico.

La misma noche de los resultados, Macri anunció que convocaría a todos los sectores del país para llevar adelante cambios legales con alcance político, económico e institucional.

La intención manifiesta del primer mandatario puede conseguir un impulso adicional, al menos en materia comicial, pues al cierre de la jornada de votación, se reportaron irregularidades que dan cuenta de la urgente necesidad del país de avanzar en una verdadera modernización de su sistema.

Por ejemplo, en este artículo publicado por el politólogo especializado en observación electoral, Leandro Querido, se describe con bastante precisión algunas de las irregularidades, fallas y precariedades presentadas: conteo de votos registrado en pizarrones, robo de boletas, marcado irregular de tarjetones, llenado manual de actas y traslado a centros de cómputo.

Por contrario, seis provincias usaron tecnología de identificación biométrica -a través de la huella dactilar- lo que frenó la ocurrencia de viejos vicios como el doble sufragio o usurpación de identidad, mejorando la transparencia.

Atendiendo las dos realidades, Argentina experimentó en los comicios de octubre las falencias propias del voto manual, pero también los beneficios que trae la tecnología, lo que puede favorecer los futuros debates de la reforma.

Sobre la modificación de la ley, hay que decir que el país pasó varios meses de 2016 discutiendo una modificación cuyo eje central era la adopción progresiva de la Boleta Única Electrónica (BUE), pero el proyecto fue neutralizado en el Senado.

El diario porteño La Nación editorializó en su momento, diciendo que mientras el Gobierno no generó un buen clima de opinión que presionara a los decisores, en el Senado no estuvieron dispuestos a ceder “la manipulación de las boletas” que permite el voto manual.

Pese a esto, con el éxito político alcanzado por Macri, se da por seguro que el nuevo intento de implementar el voto electrónico se concrete, y que además suponga una real mejora para el país.

En el anterior proyecto, unido a la cláusula de gradualidad en la implementación de la tecnología, se imponía que el país instaurara la Boleta Única Electrónica (BUE), modelo empleado en Salta, Santa Fe y Buenos Aires. La BUE ha tenido un desempeño mixto, porque en algunos procesos ha funcionado relativamente bien, pero siempre ha sembrado dudas sobre la capacidad que tiene de salvaguardar la voluntad popular.

Estos dos aspectos deberán ser debatidos, pues aunque los estándares internacionales advierten de la necesidad de instrumentar la automatización de manera progresiva, Argentina suma varios años empleando parcialmente la tecnología, por lo que resulta contradictorio seguir dilatando su aplicación.

En cuanto al modelo a ser usado, el país tendrá tiempo para sopesar los diferentes tipos de voto electrónico disponibles en el mercado, entre los cuales destacan los que automatizan todas las etapas de una votación, y no solo algunas, como pasa con la BUE, que solo permite la impresión de boletas y el escaneo de votos.