Senado paraguayo debate reforma electoral

Este 9 de mayo, el senado de Paraguay abordará el proyecto de ley de desbloqueo de listas sábana, ocasión que además servirá para conocer la posición de este grupo de representantes sobre el uso de las urnas electrónicas en esta nación. Aquí la reseña.

 

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Lituania abierta al voto por internet

Lituanos podrían usar voto en línea similar al que emplea Estonia. Foto: www.2mas2.uy

Lituanos podrían usar voto en línea similar al que emplea Estonia. Foto: http://www.2mas2.uy

Cuando se tiene vecinos decididos a tener la mejor tecnología para garantizar la voluntad popular, es difícil resistirse al cambio. Esto es lo que está viviendo Lituania, país que se encuentra evaluando dar paso al voto por internet, emulando en cierta forma el modelo que usan naciones europeas como Estonia.

Mediante un comunicado, el ministro de Justicia Juozas Bernatonis y el ministro de Transportes y Comunicaciones Rimantas Sinkevičius, anunciaron que presentaron diversas enmiendas legales que buscan instaurar uno de los tipos de voto electrónico más avanzados: el sufragio en línea.

La iniciativa responde a que un estudio de opinión pública reveló que 65% de la población aprueba este mecanismo de votación. De acuerdo a la información hasta ahora ventilada, Lituania, además de revisar la legislación para autorizar la automatización electoral, también estudia el modelo comicial estonio para su aplicación.

Recientemente Estonia dictó cátedra de voto por Internet, pues el pasado 1º de marzo –durante las elecciones parlamentarias – consiguió que 30% de su electorado, es decir 176.328 electores, votaran en línea. Esta nación es la que cuenta con el sistema de sufragio por internet más moderno de la actualidad, al incluso permitir que mediante teléfonos celulares se puede validar la identidad de los electores y firmar electrónicamente los sufragios.

La Comisión Electoral Nacional de Estonia refiere que el éxito del sufragio remoto en el país, se debe a que su uso es opcional y se cumple de manera anticipada a la jornada comicial, mientras que se brindan garantías adicionales como que se pueden emitir tantos e-votos como quiera el elector, pero sólo será contado el último.

Aclara que el sufragio tradicional para todo el padrón y el postal para los residentes en el exterior siguen disponibles para los ciudadanos que prefieren estos sistemas, e incluso que quienes decidan acudir a los centros de votación el día de las elecciones, podrán elegir de manera manual, lo que anularía el e-voto previamente emitido.

Lituania emprendió así una tarea difícil, pero posible, permitir a sus ciudadanos replicar las mejores prácticas de voto electrónico, las cuales además son usadas exitosamente por otras naciones europeas como Suiza –pionera en el sufragio por internet- o americanas como Estados Unidos y Canadá.

Buenos Aires con el agua al cuello, por adjudicación del voto electrónico

BairesBuenos Aires ha puesto a prueba uno de los más importantes principios universales: todo lo que empieza mal, puede terminar peor. Y es que la capital de Argentina, lejos de seguir un proceso transparente y seguro, en la selección y adopción de un modelo de voto automatizado, recorre un camino espinoso, que la tiene con el agua al cuello.

Luego que la ciudad decidiera a finales de 2014 implementar el voto electrónico, y en enero pasado llamara a licitación para implementar el voto electrónico en las primarias del 26 de abril y las elecciones generales del 5 de julio, enfrenta dudas y sospechas desde varios frentes: el proceso licitatorio suma sobre sí varias denuncias, la tecnología electoral seleccionada no automatiza el voto, sino el escrutinio, y el calendario electoral comienza a solaparse.

Los puntos negros del proceso comienzan con la licitación en la que quedó seleccionada la local MSA (Magic Software Argentina) para automatizar las elecciones de los porteños. Desde políticos, pasando por activistas sociales consideraron sospechoso entregar el contrato a una empresa que antes se había relacionado con el Gobierno de la ciudad, y que las condiciones establecidas en la convocatoria fueron diseñadas a su medida, desestimando de entrada a los competidores, por más superiores que fueran.

Para entender las sospechas que se ciernen en la selección, basta mencionar que la trasnacional Smartmatic, segunda empresa que licitó, es conocida por contar con una tecnología que automatiza 100% el sufragio -MSA dispone de un equipo para automatizar solo el escrutinio.

Aunque Smartmatic presentó una oferta de menor valor y ha implementado el voto electrónico en países tan diferentes como Filipinas, Estados Unidos, Bélgica y Venezuela, mientras MSA solo ha trabajado en Argentina –salvo un piloto en una localidad de Ecuador- fue descartada sin miramientos.

Del amaño de la licitación, también hay que sumar que el Gobierno porteño en lugar de asegurar para la ciudad un modelo que realmente automatizara el sufragio, resolvió replicar la tecnología que usa MSA en Salta y Santa Fe, que se conoce como urna electrónica con papeleta inteligente, el cual no es una solución de voto electrónico integral, sino un equipo diseñado para automatizar solo el escrutinio. Es decir, las autoridades prefirieron usar una tecnología que no resuelve los problemas del sufragio manual, en lugar de optar por un modelo que se sirva de todos los beneficios que ofrece el sufragio electrónico.

Por si fueran pocas las denuncias y la tecnología escogida, la implementación también juega en contra en Buenos Aires, y es que cada día son más las voces que advierten de la suspensión de la urna electrónica, debido a que el calendario electoral ya inició y no hay un plan que permita cumplir las etapas claves de la adopción del voto electrónico. Por ejemplo, se alerta que la empresa y las autoridades ya no podrán garantizar el plazo adecuado de capacitación de técnicos y electores para las primarias –al menos tres meses- pues a dos meses de esos comicios, nada se conoce del proceso. No se descarta que se suspenda la automatización para esa jornada.

El panorama en Buenos Aires luce desolador, pero siempre puede haber una luz al final del túnel. El futuro del voto en la ciudad depende de que las autoridades porteñas rectifiquen y adelanten un proceso apegado a los más elevados estándares y no a los intereses políticos, donde la experiencia y capacidad de la empresa de ofrecer un modelo de voto electrónico ajustado a las necesidades legales, técnicas, financieras y de idiosincrasia, sea lo que prive.