TSE busca imponer agenda sobre tecnología electoral en Bolivia

La tecnología puede aplicarse a todas las fases de los comicios. Foto: El Espectador.

El último proceso electoral en Bolivia, el referendo constitucional sobre la reelección presidencial de febrero de 2016, evidenció la necesidad de que el país transite hacia un modelo de votación que no lo mantenga en vilo a falta de resultados oportunos y transparentes.

Con este objetivo en la mira, la recién electa presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, anunció que en su renovada gestión buscará imponer en la agenda del organismo, avanzar en la adopción de tecnología para mejorar el sistema.

Actualmente el país utiliza dos métodos para conocer los resultados. “Uno es la transmisión rápida de datos que procesa actas fotografiadas y subidas a la página en internet del Tribunal, y el otro es un cómputo oficial de votos en cada departamento, con base en las actas físicas que pasan por un mecanismo de validación”, explicó.

Sin embargo, ninguno de estos procesos permitió el año pasado entregar un escrutinio oficial al cierre de la jornada, por lo que el país debió conformarse con los datos de las encuestas a boca de urna.

Para superar estas falencias, Uriona dijo que se encuentran analizando la eventual implementación del sufragio automatizado para los bolivianos residentes en el exterior. Específicamente evalúan la factibilidad técnica y de costos del voto electrónico, así como la reforma legal que requiere un proyecto de este tipo, para ir dando forma a lo que sería el primer modelo automatizado de sufragio para esta nación.

En ese marco, el TSE admitió que en el último proceso electoral, el equipo de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) detectó algunas irregularidades y generó un informe con recomendaciones que están a la espera, pero según Uriona será discutido a los fines de definir un cronograma de implementación.

El texto precisa que “la misión constató lentitud en la publicación de resultados”, por lo que sugirió “realizar los cambios legislativos y aplicar los programas necesarios para que la autoridad pueda dar a conocer los resultados preliminares de la elección con alto grado de exactitud y evitar cuestionamientos”.

Los vicios mostrados durante los últimos procesos electorales parecen indicar que ya no hay margen para el titubeo o indecisión en Bolivia. El TSE ha dicho que el país está preparado para asumir el reto tecnológico, ahora debe demostrar que también hay compromiso.

 

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Bolivia se moderniza o seguirán peligrando el voto y la institucionalidad

En Bolivia el voto manual afecta la fase clave del escrutinio y totalización.

En Bolivia el voto manual afecta la fase clave del escrutinio y totalización.

En Bolivia, tras las elecciones presidenciales del 12 de octubre, hubo un sector de la población que aplaudió -los partidarios del reelecto Evo Morales- pero no hubo nadie que celebrara. Un sistema electoral caduco y falto de garantías confinó al país a seguir las encuestas de boca de urna para anticipar los resultados, pues el Tribunal Supremo Electoral (TSE) solo pudo transmitir al país la información del 2,89% de las mesas al cierre de la jornada.

El exiguo conteo no detuvo al presidente Morales, quien se proclamó vencedor, al tiempo que adversarios y la ciudadanía también dieron por ciertas las proyecciones de los sondeos, sin duda estimulados por la amplia ventaja obtenida por el triunfador, 60% de los votos. En cualquier otro país democrático hubiera sido inaceptable que las encuestas dictaran lo que debieron decir los resultados oficiales.

Según el vocero del TSE Ramiro Paredes, el descalabro del sistema electoral obedeció a “problemas en el sistema de transmisión de datos que se recalentó, se volvió lento y no superó de acuerdo a las pruebas que nosotros hemos establecido (.) La preocupación se centró además en las amenazas que recibimos de posibles hackeos”.

Al pasar los días, han sido más evidente la incapacidad del TSE para cumplir el proceso clave de contar y totalizar los sufragios -en cuatro días suma 90% de las mesas-, así como de otras etapas vitales, pues al mismo tiempo que el escrutinio avanza a cuenta gotas, más irregularidades han salido a la luz: discrepancias de la data publicada en la página web del TSE y la repetición de los comicios en 12 mesas electorales de la localidad El Torno y una de La Guardia debido a múltiples anomalías. Esto llevó al anuncio de que será en noviembre cuando el país disponga de los resultados finales.

Lo ocurrido en Bolivia, pudo haber sido una tragedia en naciones con conflictos o fuerte crispación política. El TSE no fue capaz de llevar adelante las elecciones de manera prolija y segura, condenando al sistema a la crítica y a la duda de cara al futuro.

Desde 2010, este país ha asomado su intención de actualizar la plataforma electoral aplicando un modelo de voto electrónico, luego de llevar adelante lo que se denominó padrón biométrico, que fue el registro de las huellas digitales de todos los electores. No obstante, en cuatro años es poco o nada lo que se ha avanzado para proveer al país de un sistema electoral digno y seguro.

Los vicios y problemas de los recientes procesos electorales parecen indicar que los tiempos de indecisión se agotaron en esta nación. El TSE ha dicho que Bolivia está preparada para asumir el reto tecnológico que implica votar electrónicamente en 2015, al menos de manera parcial. El país debe avanzar y modernizar su sufragio, o seguirá poniendo en peligro el voto y con éste, la Democracia.