Pandemia enfrenta a Estados Unidos con sus modelos de votación

Estados Unidos usa más de 3 mil soluciones tecnológicas del voto. Foto: Emol.

A poco más de un mes de las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos – cuando se elegirán presidente, vicepresidente, 34 senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes-, la pandemia global por COVID-19 matizó el tono a la campaña política: no se está hablando principalmente de las diferentes ofertas electorales de los candidatos, sino de las formas de votación que estarán disponibles para sufragar de forma segura, tanto para la salud, como para preservar la voluntad popular.

En Estados Unidos, la administración de los procesos corresponde a cada uno de los condados, por lo que usualmente se utilizan múltiples modelos de votación, que van desde el sufragio manual y electrónico; pasando por el voto en papel y escrutinio automatizado, hasta el uso de máquinas de pantalla táctil con o sin soporte del sufragio. Además están las variantes del voto postal, y el voto presencial anticipado.

En medio de todas estas opciones, es evidente que el uso de tecnología electoral se sostiene desde hace años en este país, e incluso se ha tratado de sortear los problemas de tecnología obsoleta que enfrentan la mayoría de autoridades electorales locales, pero lo hecho hasta ahora ha sido insuficiente, y así lo muestran las decisiones tomadas para frenar el avance del virus.

Los condados se han decantado por garantizar el acceso al tradicional sufragio postal para resguardar la salud del padrón electoral, en lugar de mejorar la tecnología en uso, como lo han hecho algunas localidades. Un ejemplo es Los Ángeles, el cual dispone de un modelo de votación seguro para la salud y para el sufragio, al permitir a los votantes preseleccionar a sus candidatos en sus teléfonos inteligentes o tabletas, e ir al centro de votación solo a registrar el voto.

Pese a esta y otras alternativas tecnológicas aptas para minimizar los riesgos de contagio del virus, se prevé que el voto postal establezca un récord de uso el mes que viene, ya que al menos 76% del padrón -de más de 230 millones electores inscritos- es elegible para recibir una boleta por correo postal.

Debido a esta estimación, 46 de los 50 estados y el Distrito de Columbia, habilitaron un portal web que permitirá a los electores rastrear el voto postal, es decir, se le podrá hacer seguimiento, tal como se revisa el estatus de una compra hecha en línea.

Aunque esta ha sido la “solución” adoptada por los condados, es necesario decir que Estados Unidos sigue teniendo frente a sí el reto de forzar la actualización de sus modelos de voto automatizado. El país debe seguir insistiendo en la renovación para que sus electores se sientan más seguros.

Cinco países de la región programan elecciones en medio de la pandemia

El voto manual enturbia elecciones de Puerto RicoRepública Dominicana fue el primer país de América Latina que realizó elecciones -el pasado 5 de julio- en el marco de la pandemia global por COVID-19. La región ahora se prepara para que cinco naciones más enfrenten el reto de organizar y cumplir con sus comicios con el coronavirus latente en la vida de todos los ciudadanos.

Puerto Rico, Bolivia, Chile, Estados Unidos y Venezuela -en ese orden- han anunciado sus respectivos calendarios electorales, lo que supone que en los restantes cinco meses del año sabremos los detalles de cómo estos países han planeado reactivar sus sistemas de votación, pero al mismo tiempo proteger la salud de sus electores.

En principio, Puerto Rico asistirá dos veces a las urnas en 2020. Primero, este 9 de agosto realizará primarias, de cara a las elecciones que celebrarán en noviembre. En las internas del Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD) se elegirán los candidatos a senadores y representantes de distritos, alcaldes y gobernador.

Puerto Rico ha dispuesto un plan muy sencillo, pues más allá de la exigencia de mantener la distancia de seguridad ayudada por marcas, exigir el uso de mascarilla, proveer de alcohol gel a trabajadores y electores y limpiar los equipos de escrutinio electrónico (escáneres) luego de ser usados por cada votante; la otra medida será tomar la temperatura.

Este 2 de agosto se dio el llamado voto adelantado, y los resultados no fueron positivos. El retraso en la llegada de material electoral, y fallas técnicas de los escáneres, impidieron sufragar a quienes lo habían solicitado, por lo que ahora deberán esperar al 9 de agosto.

El 18 de octubre será el turno de Bolivia. Los comicios generales han sido pospuestos dos veces por la pandemia. Este país suma casi un año de fuertes fricciones políticas y protestas que han resquebrajado la institucionalidad y la paz social. Estas elecciones que se avecinan pueden ser la válvula de oxígeno que requiere el país, pero todo dependerá de la seguridad y transparencia que adopten las autoridades electorales.

También en octubre votarán los chilenos. Será el 25 de ese mes cuando se cumpla el también diferido referendo constitucional. El Ministerio de Salud y el Servicio Electoral (Servel) acordaron realizar en una sola jornada la votación, pero con horario extendido. Actualmente están discutiendo el protocolo sanitario que se seguirá, pero se debe recordar que el uso de voto electrónico fue descartado, por la proximidad de la consulta popular.

Estados Unidos y Puerto Rico irán a las urnas el 3 de noviembre. Mientras la isla repetirá el protocolo que usará en las primarias de agosto, el país norteamericano – que elegirá presidente y vicepresidente, 34 senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes- deberá sortear el gigantesco efecto que está teniendo la pandemia en su territorio, ya que ocupa el primer lugar en contagios y fallecidos en el mundo.

En esta nación el sufragio es regentado por cada condado, de modo que así como se usan cientos de modelos de voto electrónico, dependerá de sus autoridades el plan de protección de la salud y del sufragio. Por ahora, el voto postal está registrando una alta demanda, mientras entra en el debate político.

El calendario 2020 en la región lo cierra Venezuela. Esta nación que informó que el 6 de diciembre realizará elecciones legislativas, fue ejemplo en la implementación y uso de voto electrónico, pero el acercamiento del llamado proceso revolucionario a prácticas antidemocráticas, sumió al país en una crisis que le hizo perder más de 15 años de avances tecnológicos en materia comicial.

Actualmente los medios venezolanos reportan que se desconoce qué tipo de equipos y software se usarán, lo que va en contra de los más elementales estándares de transparencia en la adopción de tecnología. Por su parte, el Consejo Nacional Electoral anunció que está definiendo los protocolos de seguridad para evitar los contagios por coronavirus.

Estos cinco ejemplos reflejan cómo cada país está considerando implementar estrategias para proteger la salud de sus votantes y trabajadores electorales, respetando así el derecho que todo ciudadano tiene de ejercer su voto y darle continuidad al calendario electoral pese a la pandemia global.

La pandemia elevó los riesgos de la Democracia

Foto: : http://farm2.static.flickr.com

La suspensión de elecciones en todo el mundo debido al COVID-19 comienza a ser analizada desde otras perspectivas, no solo la sanitaria. La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES, por sus siglas en inglés) han adelantado informes que manifiestan preocupación por los Gobiernos que aprovechan la crisis para afectar los derechos políticos, individuales y humanos.

“La crisis de COVID-19 ha tenido un costo devastador en las vidas humanas, las economías y los sistemas de salud en todo el mundo. También es un momento peligroso para la democracia ”, opinó el Presidente y CEO de la IFES, Anthony N. Banbury, al exhortar a todas las fuerzas activas de las naciones -llámense partidos, ONG, sociedad civil y autoridades en general- a juntar esfuerzos para resguardar la salud de la población, pero también al sistema democrático.

Banbury desgrana la necesidad de organizar y realizar votaciones seguras y con transparencia, como un eje clave para evitar la erosión de las libertades. Advierte que la pandemia ha coincidido con el crecimiento de las autocracias en el mundo -92 países con rasgos diversos de este tipo de régimen según el último informe del Observatorio de la Democracia de Funides – por lo que es necesario actuar para salvaguardar los derechos de los ciudadanos.

Francisco Guerrero Aguirre, secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA, respalda este planteamiento al considerar que “la democracia no puede estar en cuarentena y debe continuar”. Para ello, puede valerse del voto electrónico y otras tecnologías. Estas permitirían dar continuidad a los procesos electorales y salvaguardar la democracia.

Ambos especialistas coinciden que no se puede seguir esperando a que se superen los efectos del coronavirus, sino que es tiempo de que las autoridades se vuelquen a buscar soluciones que permitan retomar los comicios con garantías sanitarias y técnicas para el electorado.

La idea planteada por Banbury y Guerrero la hemos venido abordando en este blog. Existe tecnología electoral para que los países cuenten con sistemas comiciales blindados y con capacidad de ofrecer voto presencial y remoto. Así, tanto electores como quienes participan en las votaciones (técnicos, trabajadores, entre otros) puedan mantener la distancia social recomendada y frenar al coronavirus.

Hemos hecho hincapié que existen experiencias exitosas que pueden servir de ejemplo. Es el caso de Estonia, donde se puede votar de manera tradicional, pero además por internet. Otras variantes del sufragio electrónico, como el usado en Los Ángeles, Estados Unidos, ofrecen la opción de seleccionar los candidatos mediante una aplicación, e ir a un centro de votación solo a registrar el voto, minimizando el riesgo de contacto.

Ambas tecnologías dejan claro que existe la posibilidad de retomar el mecanismo base de la Democracia, el voto, y además sortear los escollos de la pandemia mediante el sufragio a distancia.

Políticos, sociedad civil y el propio electorado tendrán que presionar para que los decisores tomen la iniciativa y escojan un modelo de sufragio remoto seguro y apto para los nuevos tiempos. Se puede proteger la salud de los ciudadanos, y también a la Democracia.