Ecuador prevé duplicar número de votantes que usa voto electrónico

De cara a las elecciones de 2017, el Consejo Nacional Electoral de Ecuador ya se prepara para extender la aplicación del voto electrónico en el país. El año pasado tres provincias, La Morita, Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas -las dos última de manera vinculante- probaron igual número de modelos de votación, permitiendo la incursión exitosa de la tecnología en la nación. En esa ocasión cerca de un millón de electores emplearon las máquinas, pero para el próximo proceso esperan elevar el alcance a 2 millones de personas.  Aquí la nota.

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CNE ecuatoriano nombra autoridades para los próximos 3 años

Paúl Salazar, presidente electo del CNE, saluda a su nuevo vicepresidente, Mauricio Tayupanta, tras la posesión. Foto: El Tiempo

Paúl Salazar, presidente electo del CNE, saluda a su nuevo vicepresidente, Mauricio Tayupanta, tras la posesión. Foto: El Tiempo

El 8 de enero del presente quedó constituida la directiva del Consejo Nacional de Ecuador. Paul Salazar y Mauricio Tayupanta fueron nombrados presidente y vicepresidente respectivamente. Por su lado, Juan Pablo Pozo y Nubia Villacís quedaron nuevamente como consejeros.

Salazar asumió su nuevo rol en la institución planteando una revisión puertas adentro para implementar reformas conducentes a una mayor eficiencia. En tal sentido, indicó que considera necesario profundizar una reforma integral en la parte operativa y jurídica al Código de la Democracia.

Con el nombramiento de estas nuevas autoridades, cesó en su cargo de presidente Domingo Paredes quién estuvo al frente de la institución por solo tres años. Paredes cuenta entre sus aciertos, haber logrado una importante proyección internacional al CNE. Durante su gestión propició importantes acuerdos con autoridades electorales de Venezuela, República Dominicana, Argentina y Rusia, que le permitieron conducir pilotos de votación electrónica exitosamente en las provincias de Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas. Por otro lado, la imparcialidad de Paredes ha sido cuestionada por los opositores al gobierno del presidente Correa. Además, recibió fuertes críticas por el manejo de ciertas situaciones, como la invalidación de firmas para inscribir partidos políticos, o el fallido proceso de conteo de actas de Scytl para acelerar resultados oficiales de las pasadas seccionales.

En lo que respecta a la automatización electoral, Paúl Salazar tiene la mesa tendida para cumplir con el cronograma pautado por la administración que le antecedió y de la que él fue parte como vicepresidente. En el horizonte se asoma la meta planteada de automatizar 5 importantes provincias como lo son Azuay, Guayas, Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas y Pichincha para el 2017. Más aún, la meta de una automatización que abarque el 100% del electorado en para el 2021 luce poco ambiciosa en vista del importante trecho recorrido en 2014. Como ingeniero en sistemas de computación, y dado el rol protagónico que tuvo en la automatización de las pasadas seccionales, Salazar tiene el bagaje necesario para llevar adelante este proyecto.

¿Por qué falló la automatización de Scytl en Ecuador?

Las autoridades electorales de Ecuador declararon “contratista incumplida” a la empresa española Scytl.

Las autoridades electorales de Ecuador declararon “contratista incumplida” a la empresa española Scytl.

Si bien el Consejo Nacional Electoral de Ecuador demostró recientemente su capacidad para automatizar procesos electorales en Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas, los problemas que ha tenido con el procesamiento de resultados de las últimas elecciones seccionales deja latente la pregunta ¿por qué falló la automatización de Scytl?

En Santo Domingo de los Tsáchilas el CNE demostró que la tecnología es una herramienta poderosa para maximizar la eficiencia de procesos electorales: no solo los resultados se obtuvieron en tiempo récord, sino que las auditorías al sistema demostraron la exactitud de los resultados. En Azuay, donde el mismo CNE probó otro sistema de votación –una boleta con un chip- la experiencia fue muy parecida. Si el voto electrónico y la boleta con chip funcionaron bien, ¿qué pasó entonces en el resto de Ecuador?

El CNE había encargado a la empresa española Scytl la totalización de los resultados en las provincias en que no se aplicó el voto electrónico (todas menos Azuay y Santo Domingo). El compromiso era entregar resultados en un máximo de 72 horas. Un mes después, Scytl estaba aún totalizando y sumando actas.

En vista de ello, la semana pasada, Domingo Paredes, presidente del CNE de Ecuador, señaló a la internacional Scytl como culpable del retraso en la obtención de resultados oficiales, y en rueda de prensa detalló las sanciones que aplicaría a la contratante.

La falta de experiencia automatizando procesos complejos como las recientes elecciones seccionales ecuatorianas del 23 de febrero parece ser la única razón que existe hoy día para explicar tal retraso.

A pesar de que en un inicio, a través de su director de operaciones, Osman Loaiza, Scytl reconoció fallas en su sistema, ahora alega que la solución que desplegó funcionó correctamente y que emprenderá acciones legales para CNE,  para cobrar, lo que según el contrato, le corresponde.

Exceptuando las provincias de Santo Domingo de Tsáchilas y Azuay, en el resto del territorio nacional se empleó voto manual con escrutinio manual. Según el plan escogido por las autoridades y la contratista, finalizado el escrutinio manual, se elaborarían manualmente las actas a ser transportadas a las Juntas Intermedias de Escrutinio (JIE), donde se comenzarían los procesos de digitalización, para una posterior consolidación y adjudicación automatizada de los votos.

Es en las JIE donde comenzó el trabajo de Scytl. La española debía escanear las cientos de miles de actas manuales con su solución electoral, para generar imágenes digitales a ser interpretadas por su software. Dado el alto nivel de error que tiene la solución de la compañía en esta lectura digital del acta manual, Scytl decidió incluir, dentro del ya de por si complejo proceso, una serie de validaciones y verificaciones de la totalidad de las actas. Estas serían hechas en línea por unos 3.000 operadores.

Como cabe esperarse, este proceso manual de verificación y validación en línea del escaneo colapsó los servidores. Según palabras de Paúl Salazar, vicepresidente del CNE, la empresa tuvo “lentitud y encolamiento de actas.”

Ante este previsible error, sale a relucir la falta de experiencia en automatización de elecciones complejas. El proceso para digitalizar la información vaciada manualmente en las actas de escrutinio, de manera que pudiese ser procesada por los otros módulos de la solución de Scytl, fue sumamente deficiente.

Si bien se organizaron pruebas de funcionamiento con antelación, no se hicieron las pruebas de carga necesarias para saber si la aplicación a implementar era escalable. Estas pruebas de stress, como también se les denomina, son las que permiten saber si una aplicación funcionará o no cuando se produzca el flujo masivo (real) de información.

Al parecer, a la contratista española le tomó por sorpresa que 27.895 candidatos se diputaban 5.651 dignidades provinciales, municipales y parroquiales, y que unos 11 millones de electores estaban habilitados para votar. El volumen de actas dio al traste con la aplicación diseñada.