El voto electrónico para emigrantes va tomando fuerza en España

Foto: Dokumentalistas

El voto de los emigrantes suele levantar polémicas en muchos países, no solo porque las leyes de diversas naciones limitan el ejercicio de este derecho político, sino además porque la logística que demanda el acceso al sufragio de estos electores, muchas veces obstaculiza la votación.

Para darle un giro a esta realidad, España busca soluciones, y el voto electrónico es evaluado como uno de los medios con el que se pueden superar las limitaciones que excluyen a los ciudadanos que deciden hacer vida fuera de su país de origen.

A comienzos de este año los catalanes reclamaron la falta de legislación que rija la participación política de los emigrantes, así como la ausencia de un mecanismo tecnológico que erradique las dificultades que reviste organizar comicios fuera del territorio nacional.

Más reciemente, la Junta Electoral Central ha hablado sobre la necesidad de rescatar los derechos políticos de los residentes en el exterior, mediante un proyecto de voto electrónico.

El presidente del organismo, Carlos Granados, ha propuesto se instaure un modelo automatizado para suplir las dificultades que tienen los españoles en el extranjero para poder votar. La mención  fue hecha ante la comisión que estudia la reforma del sistema electoral.

Para Granados, aunque el vigente voto rogado –el elector debe comunicar previamente su voluntad de votar- es constitucional, el mismo ha supuesto retrasos y trámites que han minado la participación. Anticipa Granados que buscan cambios legales que permitan usar la tecnología electoral como una alternativa a las vías convencionales del sufragio por correo o presencial en consulados, los cuales deberían mantenerse aunque “mejorados”.

Lo dicho se hace eco de los reclamos recurrentes de los electores en el extranjero, pues usualmente hay obstáculos de orden técnico y logístico que frenan el ejercicio democrático. Algunos son la recepción de material electoral erróneo en las representaciones diplomáticas o la ubicación distante de los centros electorales, que suelen ser consulados o embajadas. También enfrentan dificultades para registrarse y validar su condición de votantes, principalmente por la exigencia de algunas de naciones de tener residencia legal o por temor a revelar su estatus migratorio.

Ante esta realidad, España tiene frente a sí una buena oportunidad de abrir la puerta a un cambio. Con éste no sólo viabilizaría la participación política de todos sus ciudadanos, sino que dejaría servida la mesa para que el país seleccione el modelo de votación electrónica más seguro y efectivo para toda la República.

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México posterga el voto en línea para sus ciudadanos en el exterior

Foto: INE

El Instituto Nacional Electoral (INE) anunció recientemente su decisión de postergar la implementación del voto en línea para los nacionales en el extranjero para los comicios estatales de este año y los presidenciales de 2018.

La decisión responde a la falta de presupuesto para estudiar, adquirir e instaurar el voto electrónico, pero también a la “falta de certeza técnica” en el modelo de votación remota que buscaban implementar.

De acuerdo a los últimos registros del INE, de los millones de mexicanos que viven en el exterior –se calcula que al menos 10 millones están en Estados Unidos- apenas 200 mil  han tramitado la credencial de elector, pero el ente comicial asegura que no tiene el tiempo, ni los recursos para cumplir con los plazos que garanticen un uso óptimo de la tecnología, de la cual los técnicos consideran que depende el facilitar el empadronamiento, y por ende la participación.

La noticia no fue bien recibida por activistas en el extranjero. Carlos Arango, representante de la Coalición por los Derechos Políticos Plenos de los Mexicanos en el Exterior, consideró “una burla más, un insulto a los mexicanos del exterior”, la cancelación del proyecto. A su juicio, son variables políticas y no técnicas las que detienen el progreso: “temen nuestro impacto. Que cambiemos el rumbo de la elección”, dijo.

Por su parte, uno de los principales partidos de esta nación, el PRD, rechazó el diferimiento de la automatización, al señalar que la falta de voluntad provocará que los mexicanos residenciados fuera del país tengan que esperar al menos seis años para poder participar en comicios presidenciales.

Las críticas en parte fueron atendidas por el INE al indicar que la postergación del plan “no quiere decir que se cancela el voto electrónico desde el extranjero en el futuro, ya que existe el compromiso institucional de avanzar en dicho proyecto”. Incluso el organismo prometió “diseñar las alternativas y rutas de desarrollo del sistema”.

Visto el panorama, del reclamo ciudadano y político, pero también de la disposición de las autoridades, los activistas y partidos deberían ver la prórroga como una oportunidad de prepararse para cuando México retome la discusión sobre la automatización.

Y es que llegado el momento, el debate puede profundizarse, de manera que no solo se trate de avanzar en el uso parcial de la tecnología electoral (aplicación para los nacionales en el exterior), sino que puede abrirse el camino para que el país seleccione el modelo de votación electrónica más seguro y efectivo para toda la República.

Denuncian que voto chileno en el extranjero está en riesgo

Diversas manifestaciones  se produjeron en algunos países, en reclamo a la falta de la normativa que permita a los chilenos residenciados en el extranjero votar en las elecciones. De cara a las presidenciales de 2017, un grupo de electores exigió a la Presidencia de la República “el envío de la ley orgánica constitucional que defina los mecanismos y procedimientos para hacerla efectiva”, en los próximos comicios. Aquí la nota.